De la mar y los barcos


La vida marinera del petrolero español “Almirante Rotaeche” (1976-1985)

Juan Carlos Díaz Lorenzo

La presencia en el antepuerto tinerfeño, hace unos días, de dos antiguos petroleros reconvertidos en buques semisumergibles para el transporte de cargas especiales, nos hizo recordar la existencia de otro de esos barcos que en su día fue un petrolero de Naviera Vizcaína llamado Almirante Rotaeche y que hoy existe, transformado en pontón, con el nombre de Gavea Lifter.

A comienzos de la década de los años setenta, la Empresa Nacional Bazán presentó un proyecto de petrolero de crudo de 172.000 TPM, que era una evolución del buque-tanque Álvaro de Bazán, operado por Ibernaves y entregado en agosto de 1972. El proyecto inicial de los nuevos buques preveía propulsión diesel, pero después sería sustituido por turbinas de vapor, aspecto éste que, dado su elevado consumo y el precio que alcanzaría el fueloil a partir de la primera crisis del petróleo, condicionaría su explotación futura.

Estampa marinera del petrolero "Almirante Rotaeche"

El proyecto atrajo la atención de las compañías petroleras españolas que en aquel momento mantenían contratos de larga duración para el abastecimiento de las refinerías nacionales, y finalmente fueron construidos siete buques en los astilleros de la Empresa Nacional Bazán en Ferrol, que han sido los mayores de su historia: Castillo de Lorca y Castillo de Montearagón (Empresa Nacional Elcano de la Marina Mercante), Gerona, Valencia y Lérida (CEPSA), Almirante Rotaeche (Naviera Vizcaína) y Puertollano (REPESA)[1].    

Jesús M. de Rotaeche

El petrolero de Naviera Vizcaína recibió el nombre de su fundador, Jesús María de Rotaeche y Rodríguez de Llamas, nacido el 28 de noviembre de 1889 en Vitoria y fallecido el 23 de mayo de 1970, en Madrid.  En 1912, a la edad de 23 años, obtuvo su despacho de alférez de navío en la Escuela Naval de San Fernando (Cádiz) con el número uno de su promoción; así como el título de ingeniero electricista por la Universidad de Lieja e ingeniero geógrafo.

Pionero del arma submarina, figura entre los fundadores de la Escuela de Submarinos de Cartagena, de la que fue profesor y también formó parte de la primera tripulación, en 1917, del primer submarino español, Isaac Peral, construido en EE.UU. En 1924 asumió el mando del submarino B-1. En 1930 obtuvo el título de diplomado de Estado Mayor y unos meses después, tras el advenimiento de la Segunda República, se retiró del servicio activo, reintegrándose durante la guerra civil española, en el bando nacional, siendo nombrado jefe de Estado Mayor de la sección de Marina. Se cuenta que mantuvo amistad con dos grandes submarinistas de bandos opuestos: el almirante Nimitz, comandante en jefe de las fuerzas aliadas del Pacífico y el almirante Döenitz, sucesor de Hitler en los últimos días del III Reich.

En los años de la posguerra, Jesús María de Rotaeche ascendió al empleo de contralmirante y desarrolló una amplia labor en el régimen de Franco: director del Museo Oceanográfico (1940-1945), director general de Comunicaciones (1941-1942) y subsecretario de la Marina Mercante (1956-1972), cargo al que accedió en tiempos del ministro Manuel Arburúa de la Miyar. 

Desempeñó, entre otros, los cargos de presidente del consejo de administración de la Empresa Nacional Bazán de Construcciones Navales Militares, consejero del Banco de Vizcaya y del Instituto Nacional de Industria (INI) y de las sociedades Iberduero, Hidroeléctrica Española, Río Tinto Minera, Metro de Madrid y Empresa Nacional Elcano de la Marina Mercante. 

En 1956 fundó Naviera Vizcaína[2], sociedad de la que fue su primer presidente, así como de Naviera Química, debida, también, a su interés por el transporte marítimo. Falleció a la edad de 80 años y estaba en posesión de los títulos de II marqués de Unzá del Valle, gentilhombre del Rey Alfonso XIII, caballero y señor de la Casa armera de Zulaybar y dignidad de la Orden de Santiago. Viudo de Antonia de Velasco y Arana, II Marquesa de Unzá del Valle, señora del palacio de Urquijo, en Oquendo; y señora de Villa Antonia, unión de la que nacieron cinco hijos[3].

Construcción número 148 del astillero ferrolano de la Empresa Nacional Bazán, el casco del petrolero Almirante Rotaeche –segundo de la serie- resbaló por la grada el 26 de abril de 1975, ceremonia en la que actuó de madrina Carmen Cristina de Rotaeche y Velasco y fue entregado a sus armadores el 1 de julio de 1976.

De 92.351 toneladas brutas, 68.135 toneladas netas y 174.005 toneladas de peso muerto, medía 290,69 m de eslora total –275 m entre perpendiculares-, 46 m de manga, 24 m de puntal y 18,61 m de calado. Capacidad: 208.209 metros cúbicos (17 tanques). Propulsado por dos turbinas Bazán Kawasaki VA 350, que tomaban vapor de dos calderas de alta presión y una potencia continua de 32.000 caballos acoplados a una reductora y un eje con hélice de paso fijo y una velocidad de 16,3 nudos[4]. Disponía, asimismo, de dos motores auxiliares de 1.500 kw cada uno y un tercero de 1.000 kw. La capacidad de almacenamiento de combustible era de 10.297,5 toneladas y el consumo por singladura, de 296,5 toneladas de fuel-oil.

A mediados de 1976, cuando el petrolero Almirante Rotaeche entró en servicio, corrían malos tiempos para el sector. Durante algunos años, pocos a decir verdad, el citado buque navegó fletado al servicio de CEPSA, PETRONOR y ENPETROL, pero a comienzos de la década de los ochenta, a la vista de los acontecimientos, Naviera Vizcaína decidió en 1983 su amarre a la espera de mejores tiempos, que no llegaron. Amarrado en el inacabado astillero de CRINAVIS[5], en la bahía de Algeciras, allí permaneció dos años, siendo vendido en 1985 a la compañía Total China para su transformación en FPSO[6].

Transformado en FPSO con el nombre de "Nan Hai Xi Wang"

Remolcado hasta los astilleros Keppel, en Singapur, allí fue sometido a los trabajos necesarios para adaptarlo a su nuevo cometido como pontón petrolero y en 1986 entró de nuevo en servicio rebautizado con el nombre de Nan Hai Xi Wang[7], figurando como propiedad de la sociedad Hibiscus Navigation Corp., una filial de Marine Transport Corp. Es de destacar que este buque fue el primero de su tipo que operó en aguas de China.

El buque fue emplazado en Weizhou, en el golfo de Beibu (China), con una producción diaria de 30.000 barriles. De su explotación se ocupó un consorcio liderado por la compañía Total China y del que también formaban parte Nanhai West Oil Corporation (China), Elf Aquitaine China (Francia), EACO (Francia/Malasia), BOODC (Japón) y Statoil (Noruega).

En 1988, el buque pasó a manos del Gobierno de la República Popular China y en 1995 figuraba como propiedad de la sociedad China National Offshore Corp. & Nan Hai West Oil Corp., con sede en Zhanjiang.

En 2000, cuando ya había tomado el relevo otros cinco buques FPSO, se decidió la transformación del petrolero Nan Hai Xi Wang en pontón para el transporte de grandes cargas pesadas. A partir de entonces desapareció casi completamente la estructura del antiguo petrolero, a excepción de la proa y el plano de la cubierta de carga, con unas dimensiones de 168 x 46 metros, una superficie de 7.728 metros cuadrados y un peso muerto de 55.517 toneladas. El buque resultante mide 196 metros de eslora total, 46 de manga y 9,30 de calado normal, y alcanza 22 metros a plena carga. En la estructura de proa, donde antaño estuvieron los pañoles, se habilitaron cinco camarotes con 18 literas y servicios para el personal.

Transformado en pontón flotante con el nombre de "Zhong Ren 3"

El buque, sin carga, visto por la banda de babor

Propiedad de la sociedad Shangai Salvage Co., en 2002 volvió de nuevo a navegar con el nombre de Zhong Ren 3, convirtiéndose en el mayor pontón semisumergible del mundo. El buque resultante es un artefacto extraño y feo, que precisa de remolque para cumplir con su nuevo cometido. El 14 de septiembre del citado año arribó al puerto de Rotterdam, a remolque del remolcador chino De Yi y a partir de entonces realizó diversos viajes con cargas espectaculares sobre su cubierta: diques flotantes, plataformas petrolíferas, buques y estructuras diversas, etc.

Rebautizado "Gavea Lifter", en aguas de Brasil

Detalle de la proa, lo único visible que queda del antiguo petrolero

Inundado y preparado para recibir una carga especial

Con una plataforma sobre cubierta, preparado para ser remolcado

En agosto de 2005, el buque de esta historia fue adquirido por la sociedad Fairmount Marine Investments B.V., formando una “joint venture” con la compañía francesa Louis Dreyfus Armateurs, siendo abanderado en Panamá y rebautizado Gavea Lifter.  Dicha sociedad, de capital holandés, poseía una importante flota de remolcadores oceánicos y barcazas semisumergibles para cargas especiales. En 2007, la segunda adquirió las acciones de la primera, razón por la cual ésta se convirtió en subsidiaria de aquélla y mantiene su actividad con el nombre de Fairmount Marine.

Fotos: Archivo Navantia, Keppel Shipyard, Frans Sanderse, Rogério Cordeiro y Reinier Meuleman (www.shipspotting.com)

Bibliografía:

Díaz Lorenzo, Juan Carlos. Empresa Naviera Elcano. Seis décadas de historia. Madrid, 2004.

Díaz Lorenzo, Juan Carlos. La estela del petróleo. Santa Cruz de Tenerife, 2006.

Lloyd’s Register of Shipping. Londres

El País. Madrid

www.gortazar.es


[1] Díaz Lorenzo, Juan Carlos. La estela del petróleo. pp. 125-127. Santa Cruz de Tenerife, 2006.

[2] La compañía inició su andadura naviera con dos petroleros del tipo T del Plan de Nuevas Construcciones de la Empresa Nacional Elcano de la Marina Mercante: Valmaseda y Durango, construidos en los astilleros de la Empresa Nacional Bazán en Ferrol, entregados en diciembre de 1957 y junio de 1958; seguidos de otros dos del tipo Z, Bilbao y Guernica, construidos también en el citado astillero y entregados en 1962. Posteriormente diversificaría su flota, aunque los petroleros serían siempre los protagonistas más destacados. [Díaz Lorenzo, Juan Carlos. Op. cit. pp. 291-298].

[4] Los petroleros Almirante Rotaeche y Puertollano fueron los únicos buques de la serie que mantuvieron su equipo propulsor original. La planta motriz de los tres petroleros de CEPSA fue sustituida por dos motores diesel y así llegaron al desguace. Los trabajos se realizaron en astilleros japoneses. En 1985/87, los dos petroleros de Elcano fueron objeto de la famosa “Operación Elcano”. En los astilleros ferrolanos de Bazán se construyeron en los años citados dos “bulkcarriers” llamados Castillo de Lopera y Castillo de la Luz, de 154.000 TPM, cuyas popas de propulsión diesel fueron seccionadas e intercambiadas con las secciones de carga de los petroleros citados. Las popas de propulsión de turbina y dotadas de calderas para quemar carbón pulverizado como combustible alternativo fueron ensambladas a las secciones de carga de los nuevos “bulkcarriers”. En 1993 volvería a repetirse la operación, cuando se decidió el desguace de los petroleros Castillo de Lorca y Castillo de Montearagón y las popas de éstos fueron de nuevo seccionadas y ensambladas a las secciones de carga de los “bulkcarriers” Castillo de Lopera y Castillo de La Luz, cuyas popas de propulsión de turbina fueron desguazadas, dando origen así a dos “nuevos” “bulkcarriers” de propulsión diesel llamados Castillo de Simancas y Castillo de Lopera. Los trabajos se realizaron en astilleros de Corea del Sur y Malasia, con lo cual se alargó la vida operativa de ambas unidades, hasta su desguace en 2009.

[5] En septiembre de 1978, cuando Crinavis presentó suspensión de pagos en Madrid, había realizado inversiones en San Roque (Cádiz), por valor de más de 6.000 millones de pesetas, para poner en marcha un astillero altamente especializado en la construcción de buques y plataformas destinadas al almacenamiento y transporte de gas natural licuado, y otros artefactos capaces para desarrollar múltiples actividades, incluida la construcción de centrales nucleares offshore. Crinavis ha sido considerada como una de las inversiones tecnológicas más avanzadas que ha acometido la industria española. Concentró sus esfuerzos en conseguir la financiación oficial para un fabuloso contrato con Irán que proyectaba construir una planta de licuación de gas natural y barcos para su transporte. El gas sería adquirido para suministrarlo a una sociedad americana. El monto del proyecto se estimó en 100.000 millones de pesetas. Crinavis se creó con aportaciones de la empresa vasca de ingeniería SENER, BANESTO, Bankunión y Liga Financiera [El País, 16 septiembre 1978].

[6] Acrónimo de Floating Production, Storage and Offloading facility que se traduce como unidad de producción flotante, almacenamiento y descarga. Este tipo de buque, en uso desde mediados de la década de los setenta, lo utiliza la industria “offshore” para el procesamiento y el almacenamiento de petróleo y gas procedente de plataformas próximas o del subsuelo y su posterior transbordo a otros buques. Es frecuente que se utilicen petroleros monoscasco reconvertidos o buques construidos para tal fin.

[7] El rearqueo del buque fue el siguiente: 87.974 toneladas brutas, 67.695 toneladas netas y 171.280 toneladas de peso muerto. Capacidad: 198.866 metros cúbicos (15 tanques). Las dimensiones principales no sufrieron alteraciones, pero hay que destacar la colocación de una plataforma para helicópteros a popa de la chimenea.



Historias de la mar. “Blackout” a bordo del petrolero español “Maersk Gerona”

Juan Carlos Díaz Lorenzo

La importancia que tiene para un buen marino la práctica y los conocimientos necesarios para la observación del Sol y de los astros con el sextante -actualmente en desuso debido a que los navegantes disponen de diversos medios electrónicos altamente fiables-, resulta vital en el caso de un fallo de las nuevas tecnologías. 

Eso fue lo que le sucedió al capitán Tomás González Sánchez-Araña a bordo del petrolero español Maersk Gerona, buque de su mando en agosto de 1988, en su primer viaje por cuenta de Maersk A.P. Moller, de Sullom Voe (norte de Escocia) a Filadelfia con un cargamento de crudo del Mar del Norte. 

Varias singladuras después de la salida de Escocia se produjo una avería en el motor auxiliar que generaba el suministro eléctrico al receptor por satélite y el resto de los equipos electrónicos del buque-tanque Maersk Gerona, entre ellos el Data Bridge, una computadora de primera generación de la firma Norcontrol. 

“Nos quedamos casi como Colón –recuerda el capitán González Sánchez-Araña- y sólo yo y el primer oficial, Santaella, en paz descanse, teníamos experiencia en la observación del sol y de las estrellas, que son más difíciles de tangentear. Con el Data Bridge se controlaba el radar, la computadora del timón de gobierno y la gestión de toda la navegación. El barco podía cambiar de rumbo sólo apretando un botón. Además, la situación por satélite se recibía de manera constante a través del Magnavox”. 

“Con el Data Bridge se programaba la derrota de un viaje redondo, por ejemplo, Tenerife-Golfo Pérsico-Filadelfia-Méjico-Tenerife, que sumaba más de 50 rumbos con sus distancias correspondientes. El equipo avisaba tres millas antes del siguiente cambio de rumbo, que podía ser aceptado por el oficial de guardia pulsando un botón, o no, en caso de la situación en aquel momento (otros barcos cerca o nuevo cambio de rumbo previsto en función de las circunstancias). 

Todos los equipos del puente de mando del buque-tanque Maersk Gerona funcionaban con corriente alterna de 50 ciclos de frecuencia. Sin embargo, el motor auxiliar Yanmar instalado en la sala de máquinas del petrolero, cuya jefatura ostentaba entonces otro tinerfeño, ya fallecido, Reinaldo Chinea López –“gran amigo en tierra pero complicado a bordo”- no alcanzaba la frecuencia necesaria, “porque estaba averiado su sistema en automático y lo controlaba manualmente un oficial de máquinas o un engrasador, de modo que producía corriente de 50 ciclos como de 80 ciclos”.

Tomás González Sánchez-Araña, capitán del petrolero "Maersk Gerona"

“Las broncas con el sufrido jefe de máquinas y, por encima de todo, gran amigo Yayo Chinea, eran constantes. El caso es que por las razones que fuera, el motor no había sido reparado antes de la salida de Sullom Voe y el resultado fue que todos los equipos electrónicos del buque, entre ellos el receptor GPS, el radar, la giroscópica y la computadora que controlaba el timón en automático, el Loran y así el resto, quedaron fuera de servicio hasta la llegada del barco a Filadelfia, donde recibimos los repuestos y se duplicaron casi todos los equipos”. 

“Sólo quedó operativa el agua magnética (el compás) del puente alto y… timón a mano. Los sextantes hacía tiempo que estaban olvidados, pues sólo los usaban los alumnos para sus prácticas y estaban desajustados. Y los cronómetros marinos funcionaban con pilas o cuerda. Cuerda la del reloj bitácora, como decía don Polo Renshaw, profesor de Inglés en la Escuela de Náutica, pues a bordo la única cuerda que hay es la del reloj; el resto son cabos o estachas”. 

“Cuando se produjo el ‘blackout’ estábamos al Sur de Terranova (Saint Pier de Miquelón) a 40 grados de latitud norte. Era en el mes de agosto, zona de nieblas (y sin radar), y de cielos cubiertos que nos impedían observar los astros y horizontes tomados (poco definidos). Faltaban tres singladuras para llegar a la costa americana y una buena situación del buque era imprescindible para recalar en la entrada del Río Delaware (Cabo May). El primer oficial Santaella y yo observábamos el Sol y las estrellas al orto y al ocaso cuando, afortunadamente, no estaba el cielo nublado, lo cual ocurrió varias veces, y eso era un inconveniente añadido”. 

“Entonces dí rumbo con proa a Cabo May cuando estábamos a mucha distancia de tierra, y en cada situación obtenida por el Sol o los astros, corregía el rumbo si era necesario. Cuando estábamos dentro del alcance luminoso del faro, y después de identificarlo por sus características –cada faro tiene unos destellos y frecuencias únicas, por lo que no se puede confundir con otro faro cercano, si se identifican correctamente- íbamos derechos proa a Cabo May, lo que nos indicaba que aquel rumbo dado hacía tres singladuras fue el correcto. El faro nos salió por la misma proa, sin satélites y sin radar, sólo con el sextante y los cronómetros marinos”. 

“Cuando embarcó el práctico a la entrada del río Delaware me preguntó si tenía alguna deficiencia a bordo, y le contesté que las teníamos todas. Le expliqué lo que nos había ocurrido y fue el que me dijo que habíamos llegado a puerto como Cristóbal Colon, lo cual era un elogio, porque en aquella época, año 1988, un barco del tamaño del petrolero Maersk Gerona, no podía navegar con medios tan elementales. Los marinos americanos ya hacía tiempo que dependían de los satélites y los medios electrónicos para navegar (Loran, Decca, Doppler…) y les resultó insólito que se pudiera navegar con exactitud solo con el compás y el sextante”. 

“Hicimos la descarga de 130.000 toneladas de crudo de aquel viaje y estuvimos en puerto hasta que la naviera propietaria del buque, Maersk A.P. Moller, ordenó la instalación de un motor auxiliar nuevo y se duplicaron todos los equipos esenciales para la navegación: dos giroscópicas, dos receptores de satélite, dos receptores Loran y dos radares, que además se alimentaban de varias fuentes de energía y algunos con potentes baterías. Todo lo pagó CEPSA y los seguros correspondientes”.

Estampa marinera del petrolero "Maersk Gerona"

“Como decía, era el primer viaje que hacíamos con este barco con el nombre de Maersk Gerona, después de que este y los gemelos Valencia y Lérida fueran fletados por CEPSA a Naviera Maersk España, S.A., filial de la gran compañía danesa, que mantuvo y respetó a la tripulación española. CEPSA no era una compañía naviera, sino una petrolera que tenía barcos, para garantizar una parte de sus suministros. Su negocio no era el flete. No eran navieros como Maersk A.P. Moller, que se dedicaban a gestionar buques – tenían casi 200 barcos de todo tipo – y su negocio era el naviero y sus ingresos procedían y proceden exclusivamente del flete por el transporte marítimo”. 

“El mantenimiento de sus barcos es exquisito y los equipos esenciales a bordo suelen estar duplicados, cualquier reparación o equipo que pidiese el capitán era atendida en cualquier puerto del mundo y los equipos suministrados a la menor brevedad. A cambio eran muy exigentes con la tripulación, eran muy duros y no se permitían fallos o relajamiento de los tripulantes y mucho menos de capitanes y jefes de máquinas”. 

“El motivo de que Maersk A. P. Moller aceptase navegar con barcos y tripulaciones de otras empresas y nacionalidades era que CEPSA les hizo una póliza de fletamento muy beneficiosa: cinco años de fletamento exclusivo para el transporte de todo el crudo que CEPSA necesitase a un flete diario de 25000 dólares por buque. Pero los barcos estaban ya muy deteriorados por falta de mantenimiento y los daneses denunciaron la póliza a los dos años, que fue cuando los barcos pasaron a la Naviera Tapias”. 

“El objetivo final de la ‘madre CEPSA’ era quitarse de encima a los barcos y a sus sobredimensionadas tripulaciones, sobre todo a raíz del accidente del buque Petragen One cuando estaba atracado en el pantalán de la refinería de Algeciras, en mayo de 1985, que ocasionó 17 muertos y 16 desaparecidos. El seguro no le cubrió las indemnizaciones ni los daños”. 

Finalmente, el 31 de diciembre de 1992 se liquidó a las tripulaciones que quedaban con contrato de CEPSA Flota. Las indemnizaciones fueron espléndidas: 55 días de sueldo por año de antigüedad. La máxima indemnización alcanzó los 25 millones de pesetas de la época, además de otros tres millones por paro único, hasta cumplir la edad de jubilación. 

Este buque pertenecía a una serie de siete petroleros de crudo propulsados por turbinas de vapor y construidos en los astilleros de la Empresa Nacional Bazán, en Ferrol, para cuatro compañías españolas: Castillo de Lorca y Castillo de Montearagón (Empresa Nacional Elcano), Gerona, Valencia y Lérida (CEPSA), Almirante Rotaeche (Naviera Vizcaina) y Puertollano (ENPETROL). El proyecto está basado en el buque-tanque Álvaro de Bazán, construido en el citado astillero. 

Construcción número 149 del astillero ferrolano, el primero de los nuevos petroleros de CEPSA, botado el 3 de diciembre de 1975, entró en servicio el 4 de diciembre de 1976. Por entonces era un buque de 92.345 toneladas brutas, 67.941 netas y 173.258 de peso muerto,  siendo sus principales dimensiones 290,68 metros de eslora total -275 entre perpendiculares-, 46 de manga, 24 de puntal y 18,60 de calado máximo. Su capacidad de carga era de 208.209 metros cúbicos.

El petrolero español "Gerona", en su etapa con CEPSA

Desde su puesta en servicio y hasta marzo de 1982, el equipo propulsor de este buque estuvo formado por dos turbinas de vapor Kawasaki VA 350 –fabricadas, bajo licencia, en los talleres de la Empresa Nacional Bazán, en Ferrol-, que tomaban vapor de dos calderas de alta presión[1], con un elevado consumo de fuel.

CEPSA, considerando que se trataba de buques nuevos y que eran el soporte principal del abastecimiento de crudo, optó por su reconversión, sustituyendo las turbinas por dos motores diesel Hitachi-Sulzer-Man[2], con una potencia efectiva de 25.320 caballos y 14 nudos de velocidad.

La citada operación se contrató en los astilleros japoneses de Sakai, a donde arribó el petrolero Gerona –capitán, Ildefonso Gastañaga Ugarte- el 11 de marzo de 1982. Los trabajos de reconversión duraron 113 días y el 4 de julio siguiente se reentregó de nuevo a sus armadores.

Asimismo, se realizaron trabajos para dotar al buque de tanques de lastre segregado, por lo que, tras el rearqueo, quedó en 69.913 toneladas brutas, 53.790 netas y 152.113 de peso muerto, con una capacidad de carga de 198.866 metros cúbicos.

En abril de 1988 el buque se vendió a Naviera Maersk España y se rebautizó Maersk Gerona. En 1991, cuando Naviera F. Tapias comenzó sus operaciones, pasó a su contraseña y recuperó su nombre original. Después de una larga etapa de amarre en el puerto de Santa Cruz de Tenerife, a comienzos de 1993 se vendió a Philpott Shipping Ltd., de Nassau (gerencia de Transoil Shipmanagers) y se rebautizó Gerona Star. El 19 de marzo del citado año arribó a El Pireo, donde permaneció fondeado como pontón. En 1995 recibió el nuevo nombre de Roma Star y el 17 de diciembre de ese mismo año arribó a Gadani Beach (Pakistán) para proceder a su desguace.

Fotos: Archivo de Juan Carlos Díaz Lorenzo y FotoFlite 


[1] Las turbinas estaban acopladas en paralelo y montadas directamente sobre el condensador principal, capaces de desarrollar una potencia de 32.000 caballos, tomando vapor de dos calderas, a 86,6 revoluciones y una velocidad máxima de 16,5 nudos.

[2] Los motores eran del tipo 12V 52/55 A, con una potencia efectiva de 12.660 caballos cada uno y un consumo de 57 toneladas de fuel por singladura.




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