De la mar y los barcos


Desguace del petrolero español “Puertollano” (1978-1994)

Juan Carlos Díaz Lorenzo

Del mismo modo que hace unos días, en esta misma sección, nos ocupábamos de la vida marinera del petrolero “Ocean Park”, el último de los grandes “ultra large crude carrier” construidos en la época dorada de ASTANO, con motivo de su desguace, en esta oportunidad y por la misma razón lo hacemos del petrolero “Puertollano” –segundo con este nombre-, el más longevo de los buques de su clase construidos en el astillero ferrolano de la Empresa Nacional Bazán.

En julio de 2011 fue vendido para desguace después de 33 años de vida marinera, de los cuales los últimos 14 años como unidad FPSO en aguas de Vietnam con el nombre de “Rang Dong 1”, operado por SBM Diamond Venture S.A. y abanderado en Bahamas. A excepción de algunas modificaciones en la cubierta, proa y popa para el cumplimiento de su función, el resto del buque permaneció inalterado y fácilmente podemos reconocer al antiguo petrolero de REPSOL Petróleo.

El petrolero "Puertollano", en sus pruebas de mar

El proyecto está basado en el desarrollo del petrolero “Álvaro de Bazán” y atendía a las necesidades planteadas en la década de los años setenta para el suministro de crudo a las refinerías españolas. En total se construyeron siete buques por encargo de cuatro grandes compañías españolas, dos de ellas dedicadas al refino: Empresa Nacional Elcano de la Marina Mercante, Naviera Vizcaína, CEPSA y REPESA, luego ENPETROL y REPSOL.

La serie se inició con el buque “Castillo de Lorca” (diciembre de 1975), “Almirante Rotaeche” (julio de 1976), “Gerona” (diciembre de 1976), “Castillo de Montearagón” (mayo de 1977), “Valencia” (noviembre de 1977) y “Lérida” (mayo de 1978). El último de ellos es el protagonista de esta crónica. Construcción número 158, el 1 de junio de 1977 se procedió a su puesta de quilla y el 9 de diciembre del citado año resbaló por la grada con el nombre de “Puertollano” y entró en servicio el 4 de diciembre de 1978.

Cuando salió a navegar era un buque de 92.354 toneladas brutas, 67.581 toneladas netas y 173.087 toneladas de peso muerto, siendo sus principales dimensiones 290,69 m de eslora total -275 m entre perpendiculares-, 46 m de manga, 24 m de puntal y 18,61 m de calado máximo. Disponía de 17 tanques con una capacidad de carga de 208.209 metros cúbicos. Propulsado por dos turbinas Bazán-Kawasaki VA 350, que tomaban vapor de dos calderas de alta presión y le permitía desarrollar una potencia de 32.000 caballos acoplado a una reductora y un eje. En las pruebas de mar alcanzó una velocidad de 16,5 nudos, con un consumo de 162,5 toneladas de fuel por singladura. Código IMO 7396783.

Control principal de la sala de máquinas

Los siete petroleros, como tales, ya dejaron de existir. Todos han sido desguazados, después de varios cambios de propietarios. Sólo sobrevive parte del casco del petrolero “Almirante Rotaeche” –que también fue reconvertido en FPSO en su etapa como “Nan Hai Xi Wang”-, transformado en un pontón sin propulsión llamado “Gavea Lifter” para el transporte de cargas pesadas.

Los barcos de Elcano protagonizaron la célebre “Operación Elcano” desarrollada en la Empresa Nacional Bazán, en Ferrol. Las secciones de popa fueron cortadas y unidas a las secciones de carga de los nuevos “bulkcarriers” “Castillo de Lopera” y “Castillo de la Luz”. Años después se produciría un proceso similar en astilleros de Singapur, cortando las popas de los cuatro barcos para unir las de propulsión diesel a las secciones de carga de los “bulkcarriers”, lo cual dio origen a los buques “Castillo de Simancas” y “Castillo de Belmonte”.

"Castillo de Lorca", primero de la serie de siete petroleros

Los tres petroleros de CEPSA fueron vendidos en 1988 a Maersk España y después a Naviera F. Tapias. Revendidos a armadores griegos, hace tiempo que acabaron sus vidas marineras en el desguace.

En 1980 la flota de ENPETROL estaba formada por cuatro petroleros que sumaban 300.250 TRB, lo que la situaba en el octavo puesto a nivel nacional. En noviembre del citado año se incorporó el petrolero “Tarraco Augusta” –el último gigante de ASTANO- y ostentó el honroso título de ser el buque más grande que había enarbolado su contraseña. Sin embargo, en poco tiempo, el impacto de la crisis se hizo evidente, pues entre 1984 y 1985 ENPETROL se desprendió de cuatro buques: “Montesa”, “Calatrava”, “Alcázar” y “Tarraco-Augusta”.

REPSOL nació como grupo petrolero el 31 de julio de 1987 en el seno del Instituto Nacional de Hidrocarburos (INH). En el momento de su fundación lo hizo con la integración de varias empresas petroleras nacionales de gran tradición, como ENPETROL, sucesora de REPESA; PETRONOR y Petroliber.

En diciembre de 1987 el petrolero “Puertollano” pasó a enarbolar la contraseña de REPSOL Petróleo y en 1990, en unión del “Cartaghonova”, se integraron en REPSOL-Naviera Vizcaína, así como los butaneros procedentes de BUTANO y el asfaltero “Ampuries”, dando comienzo así a una nueva etapa, que resultó breve, dando que en poco tiempo se produciría la enajenación de la flota existente.

Se cerró, así, la etapa de flota propia, que había comenzado en 1958 y 1959, cuando pasaron a su propiedad cuatro petroleros del tipo T del Plan de Nuevas Construcciones de la Empresa Nacional Elcano de la Marina Mercante, entre ellos el primer “Puertollano”, que había sido construido en el citado astillero ferrolano y puesto en servicio en diciembre de 1955.

Transformado en FPSO y rebautizado "Rang Dong 1"

En 1994 el petrolero “Puertollano” fue vendido a la sociedad Ermis Maritime y rebautizado “Enalios Ethra”. En marzo de 1996 pasó a la contraseña de Fosmare Shipping Co. Ltd. (gerencia de Dorchester Maritime Ltd.) con el nuevo nombre de “Prostor” y en 1997 lo compró SBM Offshore para su conversión en FPSO (Floating, Production, Storage and Offloading unit). Los trabajos se realizaron en las instalaciones del astillero Hitachi Zosen Singapore Ltd., dotándole, además, de una plataforma para un helicóptero a popa de la superestructura.

Rebautizado “Rang Dong 1” en julio de 1998, desde entonces estuvo operado por un consorcio formado por Petro Vietnam, Conoco Phillips, MHI y Mitsubhisi Corp., ocupándose esta última de su operación y mantenimiento en el campo Rang Dong. Con capacidad para un millón de barriles y 53.000 barriles diarios de crudo procesado, así transcurrieron otros catorce años hasta que, concluido el contrato, causó baja y se procedió a su desguace.

Bibliografía:

Díaz Lorenzo, Juan Carlos. “La estela del petróleo”. Santa Cruz de Tenerife, 1996.

Fotos: Archivo de Juan Carlos Díaz Lorenzo y M. Yasin Bhuiyan (shipspotting.com)



Desguace del carguero español “Antonio de Gastañeta” (1981-1986)

Juan Carlos Díaz Lorenzo

Coincidente en el tiempo con el desguace del buqueBlas de Lezo” después de treinta años de vida marinera también se ha ido de la mar para siempre su gemelo “Antonio de Gastañeta”, que en su última etapa ostentó el nombre de “Glory” y figuraba como propiedad de Union Glory Ship Co. Ltd. (Yantai Union International Ship Management Co. Ltd.). El citado buque ha sido desguazado en Chittagong (Bangladesh), a donde arribó el 9 de septiembre de 2011 y cinco días después fue varado en la orilla, comenzando así las labores de desmantelamiento, informa Marine News.

En su etapa final como "Union Glory", visto por la amura de babor

Obsérvese las grúas y puntales para las operaciones de carga y/o descarga

Este buque navegó sus primeros siete años bajo bandera española con los nombres de “Antonio de Gastañeta” (1981-1982), “María Antonia” (1982), “Isla Marchena” (1982-1983) y, de nuevo, “Antonio de Gastañeta” (1983-1986).

Construido por encargo de Naviera Gorbea, con sede en Bilbao, tenía otros dos buques gemelos llamados “Blas de Lezo” (después “María Francisca”) y “Bernardo de Zamacola” (después “María Inés”). Los segundos nombres obedecieron a contratos temporales de un año.

El proyecto de estos buques –de los que los dos primeros fueron construidos en El Dique de Duro Felguera y el tercero en el astillero Juliana- correspondía a unidades “multipurpose”, dotados de grúas especiales para cargas pesadas, compartimentado en tres bodegas e igual número de tapas de escotillas, con una capacidad de carga de 13.569 metros cúbicos ó 341 TEUS.

Navegaron en el “tramp” y en líneas organizadas al servicio de la Compañía Marítima Span-Chile, entre América del Sur y América del Norte, desde Chile a EE.UU. y en el servicio denominado Spanish Gulf Orient Line (SpanGOL), que partía de Bilbao y hacía escalas en Alicante, Valencia, Barcelona, Jeddah, Emiratos Árabes, Karachi, Bombay, Colombo y retorno con escalas en Dar es Salam y Mombasa cada 28 días. El primer servicio lo realizó el buque “Bernardo de Zamacola”, que partió el 19 de julio de 1984 del puerto de cabecera.

Rebautizado "Agat", visto de popa por la aleta de babor

Visto de popa, bautizado con el nombre de "Strofades III"

En 1985, el Banco de Crédito Industrial (BCI) intervino los barcos de Naviera Gorbea y su gestión pasó a manos de la Sociedad de Gestión de Buques (SGB), que se ocupó de su explotación hasta su posterior enajenación. En marzo de 1986, el buque “Antonio de Gastañeta” fue vendido a Beeco y rebautizado “Beeco África”. A partir de entonces, su historial conoció los siguientes cambios de nombre: “Chungking” (julio de 1988),  “Beeco África” (septiembre de 1989), “Isla Puna” (julio de 1990), “Beeco África” (marzo de 1992), “Agat” (noviembre de 1993), “Strofades III” (octubre de 2006), “Union Glory” (mayo de 2008) y “Glory” agosto de 2011, con el que se fue al desguace. Unos días después, en el mismo sitio, lo haría su gemelo “Blas de Lezo”.

Su aspecto permaneció inalterado durante sus treinta años de existencia

Visto de proa, por la amura de estribor

Construcción número 155 de los astilleros de la Sociedad Metalúrgica Duro Felguera, en Gijón, entró en servicio en octubre de 1981. Era un buque de 6.744 toneladas brutas, 3.974 toneladas netas y 9.292 toneladas de peso muerto, siendo sus principales dimensiones 130,79 m de eslora total -120,71 m entre perpendiculares-, 19,28 m de manga, 10,62 m de puntal y 8 m de calado máximo. Propulsado por un motor MAN 12V40/54A –fabricado, bajo licencia, en los talleres de la Empresa Nacional Bazán en Cartagena-, de 7.500 caballos de potencia sobre un eje y una velocidad de 14,7 nudos. Código IMO 7817373.

Fotos: Carimar, Marcin y Geir Vinnes (shipspotting.com)



Desguace de los patrulleros “Anaga” (1980-2010) y “Alcanada” (1982-2010)

Juan Carlos Díaz Lorenzo

En estos días se cumple un año de la baja en la Lista Oficial de Buques de la Armada de los patrulleros Anaga y Alcanada, cuya acto oficial se celebró, con el ceremonial acostumbrado, en el Arsenal Naval de Cartagena. Después transcurrieron unos meses mientras se procedía a la retirada de diversos elementos y a su adjudicación para desguace, hasta que en marzo de 2011, a remolque del remolcador español Zumaia Tercero, los buques citados fueron remolcados en tándem desde Cartagena hasta Santander, a donde arribaron el 1 de abril después de un viaje de 1.073 millas.

El patrullero "Anaga" rinde su última singladura remolcado desde Cartagena

A su llegada a la bahía santanderina, informa el capitán José Luis Díaz Campa, el remolque pasó a los remolcadores Vehintitrés y El Península, que se ocuparon de maniobrarlos para atracarlos en el muelle de Recuperaciones Siderúrgicas y Navales, donde posteriormente se procedió a su desmantelamiento.

Acabaron así las vidas marineras de estos dos patrulleros, a los que conocimos personalmente, el primero de ellos porque estuvo muchos años destinado en Canarias, con base en el Arsenal Naval de Las Palmas y el segundo, cuando tenía su base en Tarragona y en junio de 1992 estaba al mando del entonces alférez de navío Antonio Couce Calvo.

“Anaga”

El patrullero Anaga era el primero de la serie de su mismo nombre, formada por diez buques diseñados para la vigilancia de costas, pesca y salvamento. Recibieron nombres de islotes de la geografía nacional. El proyecto fue realizado por la Dirección de Construcciones Navales Militares y todos ellos fueron construidos en los astilleros de la Empresa Nacional Bazán en San Fernando (Cádiz), tras la firma del contrato correspondiente, el 22 de julio de 1978.

Los diez buques entraron en servicio entre 1980 y 1982 y son conocidos como “los tacañones”, debido a las limitaciones presupuestarias del momento y a la antigüedad de la artillería que se les montó y que se mantuvo durante toda su vida marinera.

El barco se estrenó en 1980 y tuvo su primera base en Las Palmas

La secuencia histórica de cada barco es la siguiente:

Anaga (P-21, ex PVZ-21). Botadura: 14 de febrero de 1980. Entrega: 14 de octubre de 1980. Baja: 11 de junio de 2010.

Tagomago (P-22, ex PVZ-22). Botadura: 14 de febrero de 1980. Entrega: 30 de enero de 1981. Situación: en servicio.

Marola (P-23, ex PVZ-23). Botadura: 11 de abril de 1980. Entrega: 13 de marzo de 1981. Baja: 11 de junio de 2010.

Mouro (P-24, ex PVZ 24). Botadura: 11 de abril de 1980. Entrega: 14 de julio de 1981. Baja: 11 de junio de 2010.

Grosa (P-25, ex PVZ-25). Botadura: 10 de diciembre de 1980. Entrega: 15 de septiembre de 1981. Situación: en servicio.

Medas (P-26 ex PVZ-26). Botadura: 10 de diciembre de 1980. Entrega: 16 de octubre de 1981. Situación: en servicio.

Izaro (P-27, ex PVZ-27). Botadura: 23 de diciembre de 1980. Entrega: 9 de diciembre de 1981. Baja: 3 de diciembre de 2010.

Tabarca (P-28, ex PVZ-28). Botadura: 23 de diciembre de 1980. Entrega: 20 de diciembre de 1981. Situación: en servicio.

Deva (P-29, ex PVZ-29). Botadura: 24 de noviembre de 1981. Entrega: 3 de junio de 1982. Baja: 23 de junio de 2004.

Bergantín (P-30, ex PVZ 210). Botadura: 24 de noviembre de 1981. Entrega: 28 de julio de 1982. Baja: 11 de junio de 2010.

Como se aprecia, el primero de los “tacañones” en causar baja fue el buque Deva, en 2004. Los buques Anaga, Marola, Mouro y Bergantín fueron inmovilizados en junio de 2010 y el buque Izaro, en diciembre de ese mismo año.

Puesto que todavía quedan cuatro en servicio, se trata de buques de casco de acero, superestructura de aluminio y muy balanceros, aunque son robustos y se proyectaron para realizar con las máximas garantías las misiones asignadas, así como auxilio a pesqueros y barcos mercantes, teniendo incluso capacidad para efectuar maniobras de remolque.

De 290 toneladas estándar y 350 toneladas de desplazamiento, miden 44,26 m de eslora total, 6,60 m de manga y 3,30 m de calado máximo. El motor propulsor es un Bazán-MTU 16V956 SB90 de 4.500 caballos de potencia sobre un eje y una hélice de paso controlable, que le permite mantener una velocidad de 13 nudos.

El patrullero "Anaga", visto por estribor, recala en la bahía de Santander

Tienen una autonomía de doce días a una velocidad económica de 10 nudos, debido a la limitación en el almacenamiento de víveres y combustible. Disponen de un radar de navegación Selesmar Raytheon R-73 y otro Sperry Marine Visionmaster.

Para su armamento se utilizaron cañones Mk 22 de 76 mm procedentes de otros barcos de construcción norteamericana que habían estado al servicio de la Armada Española, en lugar de los cañones Oto-Melara del mismo calibre que se montaron en los patrulleros de la clase Lazaga, lo cual, unido a la falta de una adecuada dirección de tiro, hizo que su potencia de fuego fuera muy escasa. Instalan, además, un cañón Oerlikon 5TG de 20 mm. La dotación está formada por 27 personas.

“Alcanada”

El buque Alcanada era el cuarto y último de la serie Conejera, ordenados en 1978. El proyecto corresponde a un patrullero ligero y versátil para la vigilancia costera encargado del control de la Zona Económica Exclusiva (ZEE), cumpliendo misiones de escolta, vigilancia e inspección pesquera.

Los cuatro buques de la serie fueron construidos en el astillero de la Empresa Nacional Bazán, en San Fernando (Cádiz), entre diciembre de 1981 y mayo de 1982 y recibieron nombres de islotes del archipiélago de Baleares. Recibieron los nombres de Conejera, Dragonera, Espalmador y Alcanada. A lo largo de su vida marinera, el primero tuvo su base en Cartagena; el segundo, en Huelva; el tercero, en Barcelona y el cuarto, en Barcelona, Tarragona y Castellón de la Plana. Todos ellos causaron baja en el transcurso de 2010.

El patrullero "Alcanada", remolcado, a su llegada a Santander

La secuencia histórica de cada barco es la siguiente:

Conejera (P-31, ex PVZ-31). Botadura: 9 de septiembre de 1981. Entrega: 31 de diciembre de 1981. Baja: 3 de diciembre de 2010.

Dragonera (P-32, ex PVZ-32). Botadura: 25 de septiembre de 1981. Entrega: 31 de diciembre de 1981. Baja: 3 de diciembre de 2010.

Espalmador (P-33, ex PVZ-33). Botadura: 11 de enero de 1982. Entrega: 10 de mayo de 1982. Baja: 11 de junio de 2010.

Alcanada (P-34, ex PVZ-34). Botadura: 10 de febrero de 1982. Entrega: 10 de mayo de 1982. Baja: 11 de junio de 2010.

Eran buques de 85 toneladas de desplazamiento, siendo sus principales dimensiones 32,20 m de eslora total, 5,20 m de manga y 1,40 m de calado. El armamento estaba formado un cañón Oerlikon Mk. 10 de 20 mm y dos ametralladoras MG-3 de 7,62 mm. Estaban equipados con un radar de superficie Racal Decca 1226 y un radar de navegación Sperry.

El equipo propulsor consistía en dos motores Bazán-MTU V8V16, con una potencia de 2.480 caballos acoplados a dos ejes, que le permitían alcanzar una velocidad máxima de 25 nudos. A velocidad económica de 15 nudos tenían una autonomía de 1.200 millas. La tripulación estaba formada por 12 personas.

El citado buque, visto por estribor, en su última singladura

Fotos: Capitán José Luis Díaz Campa



Desguace del petrolero español “Camponubla” (1979-2004)

Juan Carlos Díaz Lorenzo

Los dos últimos barcos de altura y de nueva construcción de CAMPSA fueron los buques Camponubla y Campeón. El primero de ellos se ha ido de la mar para siempre con el nombre de River Jamaima, después de 32 años de vida marinera. Ha sido desguazado en Alang (India), a donde arribó el 14 de marzo de 2011. Sobrevivió en casi cinco años a su gemelo, que fue desguazado en Chittagong (Bangla Desh) en junio de 2006.

Recordamos a ambos buques y, sobre todo, al primero –al que visitamos en alguna ocasión- en sus frecuentes escalas en el puerto de Santa Cruz de Tenerife durante los años en que enarbolaron las contraseñas de CAMPSA[1] y de CLH. La primera escala del buque-tanque Camponubla en el puerto tinerfeño se produjo el 14 de agosto de 1979, en la ocasión de su viaje inaugural y aquí cargó para Santander.

Del mismo modo que también recordamos a quien fue su primer capitán, Manuel Sendra Navarro, lo mismo que a Blas López Archivel, primer capitán del buque Campeón, siempre gracias al buen quehacer de quien fue durante muchos años consignatario de CAMPSA en Santa Cruz de Tenerife, Óscar Molowny.

El buque "Camponubla", atracado en los duques de alba de CEPSA Tenerife

Estos buques fueron los últimos exponentes del protagonismo naval de la Compañía Arrendataria del Monopolio de Petróleos (CAMPSA) y con ellos se ha ido de la mar para siempre un capítulo de nuestra historia marítima. En sus últimos tiempos, cuando la Compañía Logística de Hidrocarburos ya estaba abocada a su desaparición, el último barco en mantener la contraseña de CLH fue el petrolero Alcudia, comprado a REPSOL.

Siendo unos barcos relativamente grandes para el tamaño que operaba CAMPSA, no fueron, sin embargo los mayores. Tal honor corresponde, en eslora (casco de 209 m de eslora total), a los buques Campeador y Campomayor[2], construidos en los astilleros de la Sociedad Española de Construcción Naval, en Cádiz y puestos en servicio en agosto y noviembre de 1969.

Sin embargo, en cuanto a peso muerto, los más grandes fueron los buques Calvo Sotelo[3] y Campodola (36.520 TPM), construidos en los astilleros de la Empresa Nacional Bazán, en Ferrol y puestos en servicio en agosto de 1976 y abril de 1977, respectivamente. Cuando llegó el momento de decidir el nombre de los nuevos buques, el duque de Cádiz, Alfonso de Borbón, que era miembro del consejo de administración de CAMPSA, sugirió que se nombrase al primero de los nuevos buques en memoria de José Calvo Sotelo, ministro de Hacienda y fundador del Monopolio, muerto en trágicas circunstancias en julio de 1936, lo que así se decidió por unanimidad, dejando el nombre de Camponubla para un futuro buque.

Los citados petroleros medían 207,62 m de eslora total y ganaban a los anteriores en unas mil toneladas de peso muerto. El motor propulsor era bastante parecido: Burmeister & Wain, de 13.800 caballos y 14.600 caballos de potencia, respectivamente.

Por medio hay dos petroleros comprados de segunda mano, en noviembre y diciembre de 1973, a la Empresa Nacional Elcano de la Marina Mercante, que recibieron los nuevos nombres de Campanar (ex Compostilla) y Campazas (ex Ribagorzana), de 20.590 TPM.

Eran buques del tipo T del Plan de Nuevas Construcciones –los últimos de la serie, por cierto-, puestos en servicio en septiembre de 1959 y agosto de 1960. Elcano tenía comprometida la exportación de estos buques a un armador liberiano, pero se recibieron “órdenes de la superioridad” y fueron vendidos a CAMPSA, traspasando a ésta también la mayoría del personal.

Bonita imagen del barco, atracado en Barcelona

El incremento en el consumo nacional de fuel-oil determinó la necesidad de construir dos  nuevos buques, cuyo contrato se adjudicó a Astilleros Españoles y tomaron forma en el dique seco de AESA en Puerto Real (Cádiz), siendo las construcciones números 16 y 17 de la citada factoría y entraron en servicio en el segundo semestre de 1979.

De 14.862 toneladas brutas, 7.433 toneladas netas y 22.227 toneladas de peso muerto, medían 166 m de eslora total –156 m entre perpendiculares-, 24,24 m de manga, 12,60 m de puntal y 9,32 m de calado máximo. Capacidad de carga: 23.098 metros cúbicos en 11 tanques. Propulsados por un motor Sulzer 6RND68, dos tiempos, simple efecto, de 9.900 caballos de potencia sobre un eje y una velocidad de 14 nudos.

El buque-tanque "Campeón", segundo de la serie

Eran unos barcos de líneas marineras agraciadas –como todos los de la flota de altura de CAMPSA, hay que decirlo- y con el sello inconfundible del diseño naval de AESA Cádiz. Las líneas del casco, la superestructura, la grúa situada a popa y la chimenea constituyen un claro referente.

Así como la vida marinera del petrolero Camponubla transcurrió apacible, no así la de su gemelo Campeón. El 15 de agosto de 1980, después de haber cargado gasoil y keroseno en la terminal del puerto de Sines, se produjo un incendio de grandes proporciones seguido de una serie de explosiones, resultando tres tripulantes fallecidos y cinco técnicos de la refinería heridos de diversa consideración.

Explosión e incendio del buque "Campeón" en Sines

El combustible que había cargado el buque-tanque Campeón fue trasvasado a la instalación de Sines y el resto al petrolero Camporrojo. El buque siniestrado se dirigió a Cádiz por sus propios medios, donde se realizaron las reparaciones, que consistieron en cortar el casco a mitad de la eslora para reconstruir la sección de proa, que había resultado destruida por la explosión. En julio de 1981 entró de nuevo en servicio.

Por lo publicado, de la investigación del accidente no se depuraron suficientemente las responsabilidades y respecto de los tripulantes fallecidos, algunos de sus familiares aseguran que jamás se les ayudó por la desaparición de sus seres queridos.

Rebautizado "Guadalupe B" y recién entregado a Boluda

En octubre de 2004, los buques Camponubla y Campeón fueron vendidos a Marítima de Panamá, una sociedad del naviero valenciano Vicente Boluda controlada por la compañía Boluda Fos, y abanderados en el registro de aquel país con los nuevos nombres de Guadalupe B y Margarita B, respectivamente. El primero de ellos fue vendido en 2007 a la sociedad Expedia Marine Co. Ltd.  y rebautizado River Jamaima, mientras que el segundo fue vendido para desguace.

El último barco de CAMPSA, Alcudia, procedente de la flota de REPSOL, fue vendido en 2005[4]. De ese modo llegó el final de la flota de CAMPSA, que durante casi setenta años había sido un orgullo de la Marina mercante española.

Bibliografía:

Díaz Lorenzo, Juan Carlos. Empresa Naviera Elcano. Seis décadas de historia. Madrid, 2004.

Díaz Lorenzo, Juan Carlos. La estela del petróleo. Santa Cruz de Tenerife, 2006.

Martínez Gil, Alfonso. Cincuentenario de la Flota del Monopolio de Petróleos (1927-1977). Madrid, 1977.

Fotos: Juan Carlos Díaz Lorenzo, Carlos Poveda y Jordi Montoro Fort

Petición: Nos gustaría saber quién es el autor de la foto del incendio del buque-tanque Campeón, para hacer constar su nombre. Gracias.


[1] El Monopolio de Petróleos se creó por real decreto-ley del Ministerio de Hacienda, de 28 de junio de 1927. La escritura de formalización del contrato de CAMPSA con el Estado fue otorgada el 18 de abril de 1928.

[2] El proyecto de estos buques se repitió en la construcción de otras siete unidades para la compañía Iraqi Maritime Transport Co. Cinco de ellos en Cádiz: Kirkuk, Ain Zalah, Jambur, Rumaila y Baba Gurgur; y dos en Bilbao: Khanakin y Buzurgan.

[3] El primer barco de CAMPSA de la posguerra recibió el nombre de José Calvo Sotelo, entró en servicio en 1943 y permaneció en activo hasta 1976. CAMPSA tuvo otros cinco buques del mismo modelo: Campante, Campeón, Campiz, Campamento y Campanil. CEPSA contrató dos buques, de los que sólo recibió el primero, Bailén, mientras que el segundo –Arapiles sobre el proyecto-, pasó en plena autarquía a manos de la Empresa Nacional Elcano de la Marina Mercante y fue vendido en 1949 a PEMEX y rebautizado PEMEX XIX y Presidente Miguel Alemán. En su viaje de entrega zarpó de Valencia tripulado por personal de Elcano e hizo escalas en Santa Cruz de Tenerife y La Habana, donde fue entregado a sus nuevos propietarios.

[4] El comprador fue Naviera Albatros y recibió el nuevo nombre de Patricia A. Posteriormente fue vendido a la sociedad Genesis Worldwide Shipping, de propiedad nigeriana y bandera de Panamá, siendo rebautizado Ben K.



Vicisitudes del buque cubano “Las Coloradas”, segundo de la serie “Cartago”

Juan Carlos Díaz Lorenzo

Con 31 años de singladuras se ha ido de la mar para siempre el buque Sea Jay, abanderado en Islas Comoros y propiedad de la compañía Voyager Ocean Services Ltd. (Cometas Shipping Co.), que hizo su último viaje con el nombre de Jay hasta su llegada a Alang (India), a donde arribó el 5 de abril de este año y fue varado cinco días después, dando comienzo a su desguace.

Revisando su historial, reconocemos de inmediato su origen, pues trata del segundo de los buques de la serie Cartago, formada por ocho cargueros polivalentes, cuatro de ellos construidos por encargo de la Naviera Marítima de Arosa en tiempos de la presidencia de Jaime Pérez-Maura Herrera (1937-1994) y que enarbolaron bandera cubana durante algo más de una década[1].

La serie Cartago debe su nombre al proyecto inicial de construir estos buques en los astilleros de la Empresa Nacional Bazán, en Cartagena, razón por la cual la manga resulta algo estrecha en relación con el peso muerto, impuesta por las condiciones técnicas de las gradas de aquella factoría, en la que, sin embargo, no serían construidos, sino en el otro extremo del país, en el astillero de la misma empresa en Ferrol.

En el segundo semestre de 1975, la dirección comercial de la Empresa Nacional Bazán promocionaba, en España y en el extranjero, el proyecto de un buque polivalente, de diseño nacional, que llamó la atención de Jaime Pérez-Maura y a comienzos de 1976 firmó la carta de intenciones para la construcción de cuatro unidades, que serían los más grandes de la historia naval del grupo Pérez y Cía., con sede social en Santander y en Madrid.

El buque "Álvaro Pérez", en la grada ferrolana de Bazán

Botadura del buque "Álvaro Pérez"

Sobre el proyecto, los cuatro primeros buques recibieron los nombres de Ángel Pérez, Álvaro Pérez, Ramón Pérez y Gabriel Pérez. Posteriormente serían contratados dos buques más del mismo modelo –Elena Pérez y Antonio Maura- inicialmente destinados a Naviera de Galicia, aunque se procedería a su rescisión “por una subida totalmente inasumible del precio pactado con Bazán, quien no respetó el contrato”[2] y dos más para Marítima Astur, llamados Alca y Arao, cuyos cascos fueron remolcados hasta el astillero de Cartagena, donde se procedió a la instalación de los motores y armamento a flote.

El proyecto inicial de Jaime Pérez-Maura Herrera consistía en dedicar los cuatro buques a una línea regular entre España y el Lejano Oriente, auspiciada por la Administración, con escalas en Egipto, Arabia Saudita, Filipinas, Singapur, Birmania, India, Pakistán y Hong Kong. Pero el plan no prosperó y entonces surgió la posibilidad, que finalmente se concretaría, merced a la participación de Pérez y Cía. en la empresa mixta Cariberia, de un contrato de larga duración con opción a compra con el Gobierno de la República de Cuba, firmado el 16 de junio de 1978, haciéndose cargo de la explotación de los buques la compañía estatal Empresa de Navegación Mambisa, con sede en La Habana.

Estampa marinera del buque "Palma Mocha" en Barcelona

Por el orden de construcción ya citado, los buques de la serie Cartago fueron abanderados en Cuba con los nuevos nombres de Pino del Agua, Las Coloradas, Palma Mocha y Alegría de Pío, siendo entregados el 22 de septiembre y 15 de noviembre de 1979 y 23 de enero y 1 de julio de 1980, respectivamente.

El buque de esta historia, Las Coloradas, rendía homenaje a la playa del mismo nombre situada en las proximidades de Niquero, en cuyas cercanías arribó el 2 de diciembre de 1956 el yate Granma con un grupo de expedicionarios al mando de Fidel Castro, iniciando así la lucha armada del denominado Ejército Rebelde que concluiría 25 meses después con el triunfo de la Revolución cubana.   

Construcción número 160 del astillero ferrolano, el 22 de diciembre de 1977 se puso en grada el primer bloque de la quilla del buque Álvaro Pérez –que así se llamaba entonces, en honor al segundo de los cinco hijos de Jaime Pérez-Maura y Elena García-Botín- y el 19 de abril de 1978 fue botado, con el ceremonial acostumbrado, actuando de madrina Elena Botín Sanz de Sautuola, hermana del presidente del Banco Santander y abuela materna de Álvaro Pérez-Maura García.

De 9.155 toneladas brutas, 7.276 netas y 14.854 de peso muerto, medía 149,33 metros de eslora total -140,80 entre perpendiculares-, 19,26 de manga, 12,40 de puntal y 8,96 de calado máximo. Capacidad: 22.506 metros cúbicos en grano / 336 TEUS. Dotado de cuatro grúas a crujía, dos de 10 toneladas y dos de 16 toneladas, con un brazo de 22 metros cada una de ellas.

Propulsado por un motor Bazán MAN 12V40/54A, de 7.500 caballos de potencia, que accionaba un eje y una hélice de paso variable y mantenía una velocidad de 15 nudos, con una autonomía de 12.000 millas. Equipados con tres generadores de 348 kw y uno de 186 kw. Código IMO 7602352 y máxima cota del Lloyd’s Register: + 100 A1 UMS LMC, reforzado para cargas pesadas en bodegas y entrepuentes hasta 15 toneladas / m2.

Recibido oficialmente el 15 de noviembre de 1979 por la Naviera Marítima de Arosa, al día siguiente fue entregado a la Empresa de Navegación Mambisa y el día 20 zarpó en su primer viaje comercial, con 32 tripulantes. En octubre de 1980 estaba de nuevo en Ferrol para pasar su revisión de garantía y reparar una serie de averías “debidas al mal uso y abuso de diversos equipos del buque”[3].

Durante el tiempo en el que el citado buque estuvo contratado con opción a compra, Ricardo Álvarez Blanco recoge en su libro una serie de incidentes, algunos de ellos graves, como los ocurridos en septiembre de 1981, cuando sufrió una varada en Estocolmo y dañó parte del fondo, lo que obligó a entrar en dique para reparar; y el 12 de diciembre de 1982, en que estuvo a punto de perderse tras producirse un enorme boquete en el casco, navegando con mal tiempo, en viaje de Argel a Barcelona.

Otros incidentes debidos a “falta grave de mantenimiento” jalonan los primeros años de vida marinera del buque Las Coloradas, como el registrado en septiembre de 1985, en viaje de La Habana a Port Said, en que quedó a la deriva y fue remolcado 411 millas por el buque cubano José Antonio Echevarría y otras 825 millas por el remolcador español Tamarán, entrando de arribada en Las Palmas casi un mes después de iniciado el viaje.

El 19 de julio de 1986 entró en Santander para reparar en ASTANDER “una gravísima avería, que determinó la suspensión temporal de su clasificación, producida, una vez más, por negligencia de su tripulación”. Posteriormente volvería a producirse otra reparación en el puerto de Las Palmas, por espacio de 208 días, desde el 23 de octubre de 1988 hasta el 19 de mayo de 1989, en la que se cambió el cigüeñal del motor principal, “muy dañado, como todo el buque, por el trato negligente de sus tripulaciones, reiteradamente mencionado”[4].

El 17 de abril de 1991, el buque Las Coloradas pasó a la propiedad de la Empresa de Navegación Mambisa y en ese mismo año cambió de bandera y de nombre, pasando a llamase Saturn, aunque seguía siendo propiedad del Gobierno cubano a través de una sociedad interpuesta para evitar embargos.

Rebautizado "Manley Havant", en el puerto de Santos

En junio de 1996 fue rebautizado Manley Havant, abanderado en St. Vincent y Grenadines y fletado en régimen de “bare boat” en una empresa mixta entre la sociedad ucraniana Cometas Shipping y la compañía inglesa The Manley Hopkins Group.

En octubre de 2002 pasó a llamarse Donbass, adquirido en propiedad por Cometas Shipping, la misma que en 2009 le cambió de nombre por Sea Jay, enarbolando pabellón de St. Kitts & Nevis, llegando así al final de su vida marinera unos meses después, en marzo de 2010, con el nombre provisional de Jay, con el que acabó sus singladuras.

En su etapa con el nombre de "Donbass", en Bremen

En su última etapa como "Sea Jay", en aguas de Brasil

 Hemos querido conocer la opinión de la parte cubana acerca del rendimiento de este buque y los otros tres de la serie Cartago, que enarbolaron la contraseña de la Empresa de Navegación Mambisa. Y hemos encontrado dos testimonios, con versiones bien diferentes, en la página web del exilio llamada www.circulonaval.com.

El ingeniero Carlos Muñoz dice que “según es de mi conocimiento, estos buques al momento de su terminación en astilleros del Ferrol, fueron rechazados por su original comprador, fueron a Mambisa bajo un arriendo a casco desnudo”.

“El primer buque recibido, Pino del Agua, a su llegada a Cuba, además de confrontar innumerables problemas en el viaje, presentó un listado enorme de problemas y su capitán entregó un informe detallado de todo y recomendó un mejor análisis de este arriendo pues a su entender, el navío no era de fiar. Claro está, caso omiso le hicieron, y así comenzó la historia triste de esta serie de buques”.

“Motonave Pino del Agua: fundición del motor propulsor Bazán-MAN 12V 40/45 en viaje de retorno de Asia, siendo su jefe de máquinas el señor Venegas. Se realizó el cambio del cigüeñal en la ENA por brigadas técnicas. El jefe de brigada era un excelente mecánico y bellísima persona llamado Raúl Borrego, el cual murió posteriormente en un buque tipo Cartago, no recuerdo cuál cuando cayó del entrepuente de la bodega nº 5 al plan”.

“Fueron incontables los problemas que encontré en estos buques cuando fui supervisor de reparaciones.

1.- Motores diesel de los generadores a 1.200 rpm, constantes averías y desgastes muy rápidos en los cigüeñales. Usualmente se navegaba con planta y media, no recuerdo nunca uno de estos buques con los tres generadores en óptimo estado.

2.- Cambios de aire en el cuarto de máquinas por debajo de los cálculos indicados. Debían ser como mínimo 65 cambios por minuto, según documentos de especificación del buque eran sólo 54 cambios. En el buque Pino del Agua, cruzando el Ecuador llegué a medir temperaturas de 65 grados Celsius en termómetro colgado en un pasillo del cuarto de maquinas. Esto traía como consecuencia altas temperaturas de trabajo en todo el equipamiento de máquinas.

3.- Bombas de agua, lastre y sobre todo las de aceite del motor propulsor de pésima calidad (Itur).

4.- Bomba contra-incendios de emergencia siempre fuera de servicio. Instalada en el fondo del peak de proa, accionada hidráulicamente desde la cubierta superior, las tuberías sufrían serias corrosiones, se contaminaba el aceite y quedaba averiado el motor hidráulico que accionaba la bomba.

5.- Grúas de carga: Aun no tengo claro cuáles eran peores, las de los Cartago o las que vinieron posteriormente en los San Mamés”.

El buque "Manley Havant", en aguas tranquilas

“Ya han pasado veinte años y quizá haya olvidado algunos detalles. A finales de 1989, durante la retirada de las tropas de Angola, se destinó el buque Pino del Agua para traer aviones que sólo cabían en la bodega 3 por su ancho. Viajé a Luanda para reparar una avería ocurrida en el cojinete de extremo libre del motor propulsor debido a altas temperaturas y problemas de circulación de agua de enfriamiento. Reparado esto, decido inspeccionar la bomba contraincendios de emergencia, y por supuesto no funcionó, fue preciso cambiar todas las tuberías hidráulicas”.

“No puedo dejar de mencionar la muy valiosa ayuda de dos excelentes mecánicos que me acompañaron en esta aventura. Raúl Romero y Pavel. Gracias a los dos. En este viaje Luanda-Mariel y ya recalando cerca de Puerto Rico, se fundió un cojinete de biela del motor propulsor, nos costó 36 horas reparar la avería para llegar, unido a serios problemas con las bombas de aceite de la máquina”.

“Hube de hacer un análisis económico de los gastos de estos buques en reparaciones programadas y eventuales, la cifra era increíble, 28 millones desde su compra hasta 1989. Sin contar tiempo de operaciones perdido, desgaste físico y emocional de las tripulaciones, muchos buenos maquinistas tuvieron problemas en estos buques. Creo eso fue decisivo para que alguien con cerebro decidiera salir de éstos. No sé si fueron devueltos a Naviera Castellana, pero sí salimos de la pesada carga”.

“Recuerdo también la muerte de un segundo maquinista y graves quemaduras de un engrasador en la motonave Palma Mocha. Triste historia ésta, nos demuestra que el negocio marítimo debe ser dirigido por verdaderos profesionales, no por ideologías o méritos de otro tipo”.

Con el nombre de "Donbass", navegando a plena carga

El 30 de abril de 2010, a través del webmaster de http://www.circulocubano.com, el capitán Augusto Juarrero contesta al ingeniero Carlos Muñoz y “rectifico algunas cosas de los Cartagp, arrendados a casco desnudo con opción de compra a Pérez y Cía., una empresa española con sede en Santander y Madrid, con muchos vínculos con el Ministerio de Transportes en Cuba”.

“El primer Cartago fue el buque Pino del Agua, entregado en el verano de 1979, cambiándosele el nombre original de Ángel Pérez. Fui su primer capitán. Como bien dice el señor Muñoz, ya desde astilleros comenzaron a aflorar los problemas. En las pruebas de las grúas, la primera cayó sobre cubierta al ponérsele los pesos de prueba, muriendo dos operarios en el intento. Tuvimos que ir a Little Fisher Bank en Dinamarca para, a la temperatura baja del mar allí, hacer pruebas de calentamiento de fuel. No trasegó el combustible por insuficiencia de dimensiones de los coils de calefacción de los tanques”.

“Seguimos a Polonia vía canal de Kiel  consumiendo gasoil y al regreso por el Atlántico comenzó la pesadilla de trancarse el servomotor con frecuencia, teniendo que poner una guardia de mandarria (golpeando la carcasa del servo) de 24 horas, en comunicación el puente y el servo”.

“A pesar de mi insistencia, no se le colocó un equipo de navegación por satélite, que sólo se consiguió al liquidarse las penalidades por el fracaso de la calefacción del fuel por otro defecto en los niveles del tanque de compensación. Al sur de Suecia, en plena madrugada en el mar Báltico, se produjo un incendio en el departamento de máquinas. Las alarmas sonaban en falso constantemente por sobrecargas, lo que nos tenía agotados y el UMS, en un barco ‘brand new’ tampoco era fiable, por lo que pusimos de noche, guardia en máquinas”.

El buque "Sea Jay", fondeado en aguas de la isla St. Helena

“Sólo el adiestramiento que hacíamos con la tripulación, salvó el barco de un desastre y la brigada de máquinas con el apoyo de la de cubierta, pudo apagar el incendio en unas tres horas sin afectaciones graves”.

“Pedí dos remolcadores al llegar a La Habana y con el excelente jefe de máquinas Manuel García en el ‘bridge control’, comenzamos a tener problemas para mantener las revoluciones del motor y decidí entrar sin el práctico. Al pasar las boyas de entrada, se trancó el timón a babor y gracias a la guardia de mandarria, pude hacerme con el gobierno de nuevo y fondear el barco en la bahía. No aparecieron los remolcadores. Estaban en hora de merienda”.

“En cuanto al barco de los aviones para Angola, fue el buque Las Coloradas, otro Cartago, al mando del capitán Adalberto Ponce, el que fundió la máquina principal. Estos barcos fueron una pesadilla por los turbos. No se sabe cuánto costó regresarlos a Nicaragua o México recién comenzado el viaje al Asia después de pasar el canal de Panamá y esperar por los repuestos y enviar brigadas de reparación”.

“El buque Palma Mocha se quemó en Tarragona en 1981 sin que el sistema de CO2 pudiese apagar el fuego y el buque Alegría de Pío, el cuarto de la serie, se le colapsó un entrepuente”.

“El capitán  Parera se acordará de esto pues fue designado para uno de ellos cuando se asiló. Añado que los motores  Bazán MAN de estos barcos eran experimentales, como los de sus sucesores, los San Mamés, de posterior adquisición y similares problemas, otra historia de los desaciertos técnicos en la compra de barcos”.

FotosNavantia, Jordi Montoro, Klaus Masuch, César T. Neves, Marcelo Lopes, Rogério Cordeiro Bruce Salt (www.shipspotting.com), Malcolm Cranfield y Jukka Huotari (www.spanishshipping.com).

Bibliografía:

Álvarez Blanco, Ricardo. Los barcos de Pérez y Cía. Santander, 2001.

Lloyd’s Register of Shipping. Londres.

www.circulonaval.com


[1] Quien esté interesado en conocer con mayor profundidad los entresijos y los aspectos técnicos relacionados con la construcción de estos buques, debe consultar el libro Los barcos de Pérez y Cía., edición de su autor, Ricardo Álvarez Blanco [Santander, 2001], que lo detalla, desde su perspectiva, con todo lujo de detalles.

[2] Álvarez Blanco, op. cit. p. 225. Estos dos buques serían adquiridos por una compañía yugoslava y salieron a navegar en 1982 con los nombres de Jurina y Franina, respectivamente.

[3] Op. cit. p. 217.

[4] Op. cit. p. 218.



La vida marinera del petrolero español “Almirante Rotaeche” (1976-1985)

Juan Carlos Díaz Lorenzo

La presencia en el antepuerto tinerfeño, hace unos días, de dos antiguos petroleros reconvertidos en buques semisumergibles para el transporte de cargas especiales, nos hizo recordar la existencia de otro de esos barcos que en su día fue un petrolero de Naviera Vizcaína llamado Almirante Rotaeche y que hoy existe, transformado en pontón, con el nombre de Gavea Lifter.

A comienzos de la década de los años setenta, la Empresa Nacional Bazán presentó un proyecto de petrolero de crudo de 172.000 TPM, que era una evolución del buque-tanque Álvaro de Bazán, operado por Ibernaves y entregado en agosto de 1972. El proyecto inicial de los nuevos buques preveía propulsión diesel, pero después sería sustituido por turbinas de vapor, aspecto éste que, dado su elevado consumo y el precio que alcanzaría el fueloil a partir de la primera crisis del petróleo, condicionaría su explotación futura.

Estampa marinera del petrolero "Almirante Rotaeche"

El proyecto atrajo la atención de las compañías petroleras españolas que en aquel momento mantenían contratos de larga duración para el abastecimiento de las refinerías nacionales, y finalmente fueron construidos siete buques en los astilleros de la Empresa Nacional Bazán en Ferrol, que han sido los mayores de su historia: Castillo de Lorca y Castillo de Montearagón (Empresa Nacional Elcano de la Marina Mercante), Gerona, Valencia y Lérida (CEPSA), Almirante Rotaeche (Naviera Vizcaína) y Puertollano (REPESA)[1].    

Jesús M. de Rotaeche

El petrolero de Naviera Vizcaína recibió el nombre de su fundador, Jesús María de Rotaeche y Rodríguez de Llamas, nacido el 28 de noviembre de 1889 en Vitoria y fallecido el 23 de mayo de 1970, en Madrid.  En 1912, a la edad de 23 años, obtuvo su despacho de alférez de navío en la Escuela Naval de San Fernando (Cádiz) con el número uno de su promoción; así como el título de ingeniero electricista por la Universidad de Lieja e ingeniero geógrafo.

Pionero del arma submarina, figura entre los fundadores de la Escuela de Submarinos de Cartagena, de la que fue profesor y también formó parte de la primera tripulación, en 1917, del primer submarino español, Isaac Peral, construido en EE.UU. En 1924 asumió el mando del submarino B-1. En 1930 obtuvo el título de diplomado de Estado Mayor y unos meses después, tras el advenimiento de la Segunda República, se retiró del servicio activo, reintegrándose durante la guerra civil española, en el bando nacional, siendo nombrado jefe de Estado Mayor de la sección de Marina. Se cuenta que mantuvo amistad con dos grandes submarinistas de bandos opuestos: el almirante Nimitz, comandante en jefe de las fuerzas aliadas del Pacífico y el almirante Döenitz, sucesor de Hitler en los últimos días del III Reich.

En los años de la posguerra, Jesús María de Rotaeche ascendió al empleo de contralmirante y desarrolló una amplia labor en el régimen de Franco: director del Museo Oceanográfico (1940-1945), director general de Comunicaciones (1941-1942) y subsecretario de la Marina Mercante (1956-1972), cargo al que accedió en tiempos del ministro Manuel Arburúa de la Miyar. 

Desempeñó, entre otros, los cargos de presidente del consejo de administración de la Empresa Nacional Bazán de Construcciones Navales Militares, consejero del Banco de Vizcaya y del Instituto Nacional de Industria (INI) y de las sociedades Iberduero, Hidroeléctrica Española, Río Tinto Minera, Metro de Madrid y Empresa Nacional Elcano de la Marina Mercante. 

En 1956 fundó Naviera Vizcaína[2], sociedad de la que fue su primer presidente, así como de Naviera Química, debida, también, a su interés por el transporte marítimo. Falleció a la edad de 80 años y estaba en posesión de los títulos de II marqués de Unzá del Valle, gentilhombre del Rey Alfonso XIII, caballero y señor de la Casa armera de Zulaybar y dignidad de la Orden de Santiago. Viudo de Antonia de Velasco y Arana, II Marquesa de Unzá del Valle, señora del palacio de Urquijo, en Oquendo; y señora de Villa Antonia, unión de la que nacieron cinco hijos[3].

Construcción número 148 del astillero ferrolano de la Empresa Nacional Bazán, el casco del petrolero Almirante Rotaeche –segundo de la serie- resbaló por la grada el 26 de abril de 1975, ceremonia en la que actuó de madrina Carmen Cristina de Rotaeche y Velasco y fue entregado a sus armadores el 1 de julio de 1976.

De 92.351 toneladas brutas, 68.135 toneladas netas y 174.005 toneladas de peso muerto, medía 290,69 m de eslora total –275 m entre perpendiculares-, 46 m de manga, 24 m de puntal y 18,61 m de calado. Capacidad: 208.209 metros cúbicos (17 tanques). Propulsado por dos turbinas Bazán Kawasaki VA 350, que tomaban vapor de dos calderas de alta presión y una potencia continua de 32.000 caballos acoplados a una reductora y un eje con hélice de paso fijo y una velocidad de 16,3 nudos[4]. Disponía, asimismo, de dos motores auxiliares de 1.500 kw cada uno y un tercero de 1.000 kw. La capacidad de almacenamiento de combustible era de 10.297,5 toneladas y el consumo por singladura, de 296,5 toneladas de fuel-oil.

A mediados de 1976, cuando el petrolero Almirante Rotaeche entró en servicio, corrían malos tiempos para el sector. Durante algunos años, pocos a decir verdad, el citado buque navegó fletado al servicio de CEPSA, PETRONOR y ENPETROL, pero a comienzos de la década de los ochenta, a la vista de los acontecimientos, Naviera Vizcaína decidió en 1983 su amarre a la espera de mejores tiempos, que no llegaron. Amarrado en el inacabado astillero de CRINAVIS[5], en la bahía de Algeciras, allí permaneció dos años, siendo vendido en 1985 a la compañía Total China para su transformación en FPSO[6].

Transformado en FPSO con el nombre de "Nan Hai Xi Wang"

Remolcado hasta los astilleros Keppel, en Singapur, allí fue sometido a los trabajos necesarios para adaptarlo a su nuevo cometido como pontón petrolero y en 1986 entró de nuevo en servicio rebautizado con el nombre de Nan Hai Xi Wang[7], figurando como propiedad de la sociedad Hibiscus Navigation Corp., una filial de Marine Transport Corp. Es de destacar que este buque fue el primero de su tipo que operó en aguas de China.

El buque fue emplazado en Weizhou, en el golfo de Beibu (China), con una producción diaria de 30.000 barriles. De su explotación se ocupó un consorcio liderado por la compañía Total China y del que también formaban parte Nanhai West Oil Corporation (China), Elf Aquitaine China (Francia), EACO (Francia/Malasia), BOODC (Japón) y Statoil (Noruega).

En 1988, el buque pasó a manos del Gobierno de la República Popular China y en 1995 figuraba como propiedad de la sociedad China National Offshore Corp. & Nan Hai West Oil Corp., con sede en Zhanjiang.

En 2000, cuando ya había tomado el relevo otros cinco buques FPSO, se decidió la transformación del petrolero Nan Hai Xi Wang en pontón para el transporte de grandes cargas pesadas. A partir de entonces desapareció casi completamente la estructura del antiguo petrolero, a excepción de la proa y el plano de la cubierta de carga, con unas dimensiones de 168 x 46 metros, una superficie de 7.728 metros cuadrados y un peso muerto de 55.517 toneladas. El buque resultante mide 196 metros de eslora total, 46 de manga y 9,30 de calado normal, y alcanza 22 metros a plena carga. En la estructura de proa, donde antaño estuvieron los pañoles, se habilitaron cinco camarotes con 18 literas y servicios para el personal.

Transformado en pontón flotante con el nombre de "Zhong Ren 3"

El buque, sin carga, visto por la banda de babor

Propiedad de la sociedad Shangai Salvage Co., en 2002 volvió de nuevo a navegar con el nombre de Zhong Ren 3, convirtiéndose en el mayor pontón semisumergible del mundo. El buque resultante es un artefacto extraño y feo, que precisa de remolque para cumplir con su nuevo cometido. El 14 de septiembre del citado año arribó al puerto de Rotterdam, a remolque del remolcador chino De Yi y a partir de entonces realizó diversos viajes con cargas espectaculares sobre su cubierta: diques flotantes, plataformas petrolíferas, buques y estructuras diversas, etc.

Rebautizado "Gavea Lifter", en aguas de Brasil

Detalle de la proa, lo único visible que queda del antiguo petrolero

Inundado y preparado para recibir una carga especial

Con una plataforma sobre cubierta, preparado para ser remolcado

En agosto de 2005, el buque de esta historia fue adquirido por la sociedad Fairmount Marine Investments B.V., formando una “joint venture” con la compañía francesa Louis Dreyfus Armateurs, siendo abanderado en Panamá y rebautizado Gavea Lifter.  Dicha sociedad, de capital holandés, poseía una importante flota de remolcadores oceánicos y barcazas semisumergibles para cargas especiales. En 2007, la segunda adquirió las acciones de la primera, razón por la cual ésta se convirtió en subsidiaria de aquélla y mantiene su actividad con el nombre de Fairmount Marine.

Fotos: Archivo Navantia, Keppel Shipyard, Frans Sanderse, Rogério Cordeiro y Reinier Meuleman (www.shipspotting.com)

Bibliografía:

Díaz Lorenzo, Juan Carlos. Empresa Naviera Elcano. Seis décadas de historia. Madrid, 2004.

Díaz Lorenzo, Juan Carlos. La estela del petróleo. Santa Cruz de Tenerife, 2006.

Lloyd’s Register of Shipping. Londres

El País. Madrid

www.gortazar.es


[1] Díaz Lorenzo, Juan Carlos. La estela del petróleo. pp. 125-127. Santa Cruz de Tenerife, 2006.

[2] La compañía inició su andadura naviera con dos petroleros del tipo T del Plan de Nuevas Construcciones de la Empresa Nacional Elcano de la Marina Mercante: Valmaseda y Durango, construidos en los astilleros de la Empresa Nacional Bazán en Ferrol, entregados en diciembre de 1957 y junio de 1958; seguidos de otros dos del tipo Z, Bilbao y Guernica, construidos también en el citado astillero y entregados en 1962. Posteriormente diversificaría su flota, aunque los petroleros serían siempre los protagonistas más destacados. [Díaz Lorenzo, Juan Carlos. Op. cit. pp. 291-298].

[4] Los petroleros Almirante Rotaeche y Puertollano fueron los únicos buques de la serie que mantuvieron su equipo propulsor original. La planta motriz de los tres petroleros de CEPSA fue sustituida por dos motores diesel y así llegaron al desguace. Los trabajos se realizaron en astilleros japoneses. En 1985/87, los dos petroleros de Elcano fueron objeto de la famosa “Operación Elcano”. En los astilleros ferrolanos de Bazán se construyeron en los años citados dos “bulkcarriers” llamados Castillo de Lopera y Castillo de la Luz, de 154.000 TPM, cuyas popas de propulsión diesel fueron seccionadas e intercambiadas con las secciones de carga de los petroleros citados. Las popas de propulsión de turbina y dotadas de calderas para quemar carbón pulverizado como combustible alternativo fueron ensambladas a las secciones de carga de los nuevos “bulkcarriers”. En 1993 volvería a repetirse la operación, cuando se decidió el desguace de los petroleros Castillo de Lorca y Castillo de Montearagón y las popas de éstos fueron de nuevo seccionadas y ensambladas a las secciones de carga de los “bulkcarriers” Castillo de Lopera y Castillo de La Luz, cuyas popas de propulsión de turbina fueron desguazadas, dando origen así a dos “nuevos” “bulkcarriers” de propulsión diesel llamados Castillo de Simancas y Castillo de Lopera. Los trabajos se realizaron en astilleros de Corea del Sur y Malasia, con lo cual se alargó la vida operativa de ambas unidades, hasta su desguace en 2009.

[5] En septiembre de 1978, cuando Crinavis presentó suspensión de pagos en Madrid, había realizado inversiones en San Roque (Cádiz), por valor de más de 6.000 millones de pesetas, para poner en marcha un astillero altamente especializado en la construcción de buques y plataformas destinadas al almacenamiento y transporte de gas natural licuado, y otros artefactos capaces para desarrollar múltiples actividades, incluida la construcción de centrales nucleares offshore. Crinavis ha sido considerada como una de las inversiones tecnológicas más avanzadas que ha acometido la industria española. Concentró sus esfuerzos en conseguir la financiación oficial para un fabuloso contrato con Irán que proyectaba construir una planta de licuación de gas natural y barcos para su transporte. El gas sería adquirido para suministrarlo a una sociedad americana. El monto del proyecto se estimó en 100.000 millones de pesetas. Crinavis se creó con aportaciones de la empresa vasca de ingeniería SENER, BANESTO, Bankunión y Liga Financiera [El País, 16 septiembre 1978].

[6] Acrónimo de Floating Production, Storage and Offloading facility que se traduce como unidad de producción flotante, almacenamiento y descarga. Este tipo de buque, en uso desde mediados de la década de los setenta, lo utiliza la industria “offshore” para el procesamiento y el almacenamiento de petróleo y gas procedente de plataformas próximas o del subsuelo y su posterior transbordo a otros buques. Es frecuente que se utilicen petroleros monoscasco reconvertidos o buques construidos para tal fin.

[7] El rearqueo del buque fue el siguiente: 87.974 toneladas brutas, 67.695 toneladas netas y 171.280 toneladas de peso muerto. Capacidad: 198.866 metros cúbicos (15 tanques). Las dimensiones principales no sufrieron alteraciones, pero hay que destacar la colocación de una plataforma para helicópteros a popa de la chimenea.



“Ciudad de Badajoz”, primer “canguro” de Trasmediterránea

Juan Carlos Díaz Lorenzo

Ybarra y Cía. había contratado con los astilleros Unión Naval de Levante la construcción de un tercer buque de la serie “canguro”, al que se le había asignado sobre el proyecto el nombre de Canguro Cabo San Martín. Sin embargo, las dificultades que afrontaba la citada naviera para mantener los tráficos regulares de pasaje y las necesidades de Compañía Trasmediterránea de disponer de buques más modernos para las líneas de Baleares, condujeron a la decisión final de transferir a ésta el contrato del citado buque, firmándose el 15 de abril de 1977 su puesta en vigor. 

La botadura del buque se celebró el 27 de mayo de 1978 con el nombre de Ciudad de Badajoz. El 28 de diciembre de ese mismo año realizó las pruebas de mar y el 6 de febrero de 1979 fue entregado a Compañía Trasmediterránea, que lo destinó a cubrir la línea Barcelona-Palma. El mismo día de su entrega emprendió viaje inaugural de Valencia a Palma de Mallorca para iniciar al día siguiente su primer viaje oficial al mando del capitán Adolfo López Merino. 

De 7.419 toneladas brutas, 3.819 netas y 2.626 de peso muerto, medía 137,90 metros de eslora total -125 entre perpendiculares-, 20,58 de manga, 13,70 de puntal y 5,70 de calado máximo[1]. El garaje tenía acceso por una rampa situada a popa y una altura libre de 5,50 metros, con capacidad para 530 metros lineales y 280 vehículos. La capacidad de pasaje inicial era de 1.000 personas (750 en camarotes + 250 butacas), cifra que se redujo a 982 a partir de 1995.  

Estaba propulsado por dos motores MAN tipo V16V40/54[2], con una potencia de 17.800 caballos acoplados sobre dos ejes y hélices de paso variable, que le permitían mantener una velocidad de servicio de 18,5 nudos, aunque las pruebas de mar alcanzó una máxima de 22,5 nudos. También disponía de una hélice transversal a proa para las maniobras en puerto. Los motores principales consumían fueloil, disponiendo de tanques de consumo con capacidad para 532,5 toneladas y 151,5 toneladas de gasoil. La capacidad de los tanques de lastre era de 3.990 toneladas. 

La entrada en servicio del nuevo buque, primero del tipo “canguro” que poseía Trasmediterránea, supuso una sustancial modificación de las condiciones de la línea Palma-Barcelona, acortando considerablemente la duración del viaje, entonces a cargo de los buques tipo Juan March y otros más veteranos. Fue, además, el único de barco de Trasmediterránea que hizo honor a Extremadura. 

En los meses de verano, el buque Ciudad de Badajoz también efectuó una expedición semanal en la línea Barcelona-Mahón, a cuyo puerto llegó por vez primera el 4 de julio de 1979. Y el 19 de diciembre de ese mismo año arribó a Ibiza, también por primera vez, en viaje procedente de Barcelona. 

Además de los servicios en las comunicaciones de interés nacional, en el historia del buque Ciudad de Badajoz también figura un viaje de vuelta a la isla de Mallorca el 5 de octubre de 1980, organizado por el Fomento del Turismo de Mallorca como uno de los actos conmemorativos del LXXV aniversario de su fundación.

“Ciudad de Badajoz”, primer “canguro” de Trasmediterránea

Fue el primero de una serie de seis buques de alto rendimiento

Los barcos de la serie tenían una línea marinera atractiva

El cambio de imagen producido en la época de Luis Delso

Casco, estructura y chimenea estaban bien proporcionados

Vista parcial del puente de mando

Aspecto del vestíbulo principal del buque

El garaje del buque tenía capacidad suficiente para su época

"Princess Rowena", en aguas de Hong Kong

En su última etapa desempeñó el oficio de casino flotante

De su diario de navegación hay que destacar los siguientes acaecimientos, recopilados por el capitán Juan Vera Quiñones:

El 21 de diciembre de 1986 acudió en ayuda de un pesquero que había pedido remolque.  El 2 de abril de 1987 avistó a un yate de un palo a la deriva y sin tripulación cuando navegaba en la posición 40º 01′ N. y 02º .11′ E.

El 28 de junio del citado año, en ruta de Barcelona a Ibiza, se descubrió a bordo a una banda de estafadores que se dedicaban con una máquina electrónica a desvalijar las máquinas tragaperras. El 27 de julio siguiente, un pasajero se tiró al mar por la popa a la salida de Barcelona hacia Palma, cuando el barco se encontraba a 14 millas. Fue encontrado dos días más tarde y resultó ser el marido de la artista de teatro Mary Sampere.

El 8 de marzo de 1988 transportó un millar de soldados con sus vehículos de Palma a Barcelona para participar en las maniobras San Gregorio 88 en Zaragoza. El 6 de abril de 1988 se presentó a bordo el Salón Internacional de Turismo Rodatur-88.    

En el citado año, tras la venta de los buques Antonio Lázaro y Vicente Puchol, el ferry Ciudad de Badajoz pasó a cubrir la línea Málaga-Melilla-Almería, en la que pasaría bastante tiempo, siendo el primero de los “canguros” que participó en dicho tráfico.

En 1991, además de las líneas habituales en el sector de Baleares, el buque Ciudad de Badajoz también efectuó viajes a Sète (Francia), que hubo de interrumpir en agosto del citado año tras producirse una avería importante en el motor principal de babor, decidiendo la dirección de la compañía que fuera sustituido por el buque Ciudad de Compostela, que se encontraba amarrado en el puerto de Tarragona. La reparación se prolongó por espacio de 30 días.

Considerando, además, los pobres resultados de los grupos electrógenos montados en origen, y el alto coste de mantenimiento que esto suponía, se decidió aprovechar la varada de aquel año para sustituir los cinco grupos de 520 kW, instalados inicialmente, por cuatro nuevos grupos de 736 kW accionados por motores Deutz, que habían sido contratados durante el ejercicio económico de 1990. 

Asimismo, y con el fin de aumentar la capacidad de la cubierta garaje de carga pesada, en la varada de 1995 se modificó la rampa de acceso al entrepuente de turismos, haciéndola móvil. 

Cuando salió a navegar lo hizo inscrito en la matrícula naval de Valencia y en 2002 pasó al Segundo Registro de Buques de Canarias, figurando desde entonces y hasta su exportación en el puerto de Santa Cruz de Tenerife. Estaba dividido en cuatro cubiertas y alcanzó la más alta clasificación del Lloyd’s Register (+ 100 A 1). Código IMO 7707231. 

En septiembre de 1996 relevó al ferry Juan J. Síster en la línea Cádiz-Canarias y hasta finales de octubre cubrió servicios interinsulares con motivo de la reforma del ferry Las Palmas de Gran Canaria. En los meses de mayo y junio de 1997 relevó al buque Santa Cruz de Tenerife por idéntico motivo. Ocasión en la que viajamos de Santa Cruz de Tenerife a Santa Cruz de La Palma, estando el barco al mando del capitán Pedro Espinosa. 

En las varadas de los años 1996 y 1997 se realizaran una serie de obras a bordo del buque para adaptarlo a las enmiendas del SOLAS 1995 consistentes en la instalación de puertas de control de inundación en garajes, mejora de los equipos de detección y lucha contraincendios, iluminaciones especiales a baja altura para casos de emergencia, comunicaciones y demás requerimientos. Asimismo, durante la varada de 1997 se realizaron mejoras en los servicios al pasaje consistentes en la remodelación del área comercial. 

En julio de 2004 el buque Ciudad de Badajoz fue adquirido por la compañía Shangai Inter-Continents Cruiser Management Co., de Shanghai (China) para dedicarlo a casino flotante, realizando también cruceros de corto alcance alrededor de Hong Kong. 

La entrega del buque se produjo a principios de agosto en el puerto de Ceuta, siendo renombrado Princess Rowena y abanderado en Panamá, figurando como propietario la sociedad Fairview International Enterprises Ltd. 

A continuación zarpó hacia Gibraltar, de donde partió el 18 de agosto rumbo a Hong Kong, haciendo escala en Port Said. En determinado momento la titularidad del buque pasó a Sealegend Holdings Ltd. (Conning Shipping Ltd.). Permaneció en servicio hasta abril de 2008, en que fue vendido para desguace. El 13 de mayo siguiente arribó a Alang y una semana después se procedió a su varada en la orilla, dando así comienzo a los trabajos de desmantelamiento. 

Bibliografía:

-  Díaz Lorenzo, Juan Carlos. Historia de la Flota. Compañía Trasmediterránea. Madrid, 1998.

-  García, Laureano. www.trasmeships.es

-  Vera Quiñones, Juan. www.gratisweb.com/juanvq/levante/levante.htm

Fotos: Carles Casadellá, Luis Miguel Correia, Javier Bueno Iturbe, Laureano García (www.trasmeships.es) y Bruce Peter (www.faktaomfartyg.com)


[1] En julio de 1994 se procedió al rearqueo del buque de acuerdo con las nuevas normas: 11.513 toneladas brutas y 4.964 toneladas netas.

[2] Se trataba de motores en V, de cuatro tiempos, simple efecto y 16 cilindros de 400 mm de diámetro y 540 mm de carrera, con acoplamiento flexible y cada uno de ellos engranado a un eje de cola. Dos calderas auxiliares –renovadas en diciembre de 1997- alimentadas por los gases de escape y por combustible líquido funcionando a 8 kp/cm2.

 



Desguace del “bulkcarrier” español “SAC Huelva” (1972-2001)

Juan Carlos Díaz Lorenzo

Con 38 años de vida marinera se ha ido de la mar para siempre el buque Ghada-1, abanderado en Camboya, después de haber sido desmantelado en la factoría V.G. Enterprise, en Mumbai (India). Por las fotos que hemos visto del barco fácilmente podemos reconocerlo pues poco había cambiado su estampa original, cuando entró en servicio con el nombre de SAC Huelva.

En numerosas ocasiones le vimos atracado en el puerto de Santa Cruz de Tenerife, descargando graneles para el mercado local, lo mismo que a sus compañeros de contraseña SAC Santander, SAC Sevilla, SAC Málaga y SAC Flix, en la época en la que estos buques enarbolaban la contraseña de Transportes, Aduanas y Consignaciones (TAC), resultado de la fusión, años antes, de la citada empresa con la Sociedad Anónima Cros (SAC), de capital catalán, de ahí el acrónimo utilizado en la nomenclatura de los barcos que se mantuvo en el tiempo.

En 1989 se produjo la fusión de la compañía Auxiliar de Transportes Marítimos (AUXTRAMARSA) y Transportes, Aduanas y Consignaciones (TAC), dando así origen a la creación de Ership. TAC aportó los buques SAC Huelva, SAC Málaga y SAC Flix y AUXTRAMARSA los buques Guardo, Manjoya, Milanos, La Rábida y Cardona, así como dos “efluent ships” llamados Nerva y Niebla. Estos últimos fueron vendidos a un armador griego y, por lo que se refiere a los barcos de carga seca, en marzo de 1995 fueron registrados en la sociedad Ership Madeira.

En febrero de 2001 el buque SAC Huelva fue vendido a la sociedad Listowel International Ltd., siendo abanderado en St. Vicent con el nombre de Deniz I. En marzo de 2002 se produjo un nuevo cambio, pasando a manos de Aljohnny / Tomeh y abanderado en Corea del Norte con el nombre de Noor 10. En abril de 2003 pasó a la propiedad de Almonda Shipping, una sociedad de Fayez Shipping Co., con el mismo pabellón y renombrado Nour X. Por cuenta del citado propietario, en enero de 2004 fue rebautizado Ghada I y en mayo de 2005 cambió a Ghada-1, nombre con el que acabó su dilatada vida marinera.

Estampa marinera del buque "SAC Huelva" en el puerto de Las Palmas

En su última etapa, a plena carga, navegando por el estrecho del Bósforo

El buque, en lastre y a barbas de gato, parece bien mantenido

Casi treinta años estuvo este barco al servicio de TAC y Ership

A finales de los años cincuenta, TAC operaba una flota variopinta de viejas glorias de la Marina Mercante española –SAC Lérida, SAC Santander, SAC Valencia, SAC Coruña y SAC Tarragona- y acometió un plan de renovación acogiéndose al crédito naval de la ley de 1956, que comenzó en 1962 con los buques SAC Barcelona y SAC Madrid,  de 7.000 TPM, correspondientes a un proyecto desfasado en el tiempo, propulsados por máquinas de vapor y construidos en los astilleros de la Empresa Nacional Bazán, en su factoría de Cartagena.

En la citada factoría también fueron construidos los buques SAC Santander, entregado en 1964 y SAC Sevilla, en 1965, que era una versión alargada del anterior. El buque de esta historia, SAC Huelva, era una repetición del proyecto del buque SAC Santander y entró en servicio en 1972 –construcción número 150-, cerrando así los vínculos entre la naviera catalana y el astillero cartagenero especializado en buques militares.

Era un buque de 3.904 toneladas brutas, 2.128 netas y 5.514 de peso muerto, siendo sus principales dimensiones 115,50 metros de eslora total -105,97 entre perpendiculares-, 15,42 de manga, 8,74 de puntal y 6,30 de calado máximo. Capacidad: 6.820 metros cúbicos (4 bodegas). Propulsado por un motor Sulzer 5RD60, fabricado, bajo licencia, en los talleres de la Empresa Nacional Bazán, en Cartagena, con una potencia de 2.500 caballos y una velocidad de 12 nudos. IMO 7121059.

Como se cita, el buque SAC Huelva estuvo al servicio de Ership hasta 2001, año en el que fue vendido a sus siguientes armadores. Buen barco, como se aprecia en el hecho de que estuvo al servicio de sus propietarios españoles durante casi tres décadas y que se mantuvo operativo durante nueve años más.

Fotos: Steffen, Ilhan Kermen, Mahmoud Shd y Syrian Mariner (www.shipsspoting.com)



“Juan Carlos I”: un barco digno del Rey

Juan Carlos Díaz Lorenzo

Navantia entregó el pasado 30 de septiembre el buque LHD Juan Carlos I (L-61) a la Armada Española, en el transcurso de un acto oficial celebrado en el Arsenal Militar de Ferrol. Su Majestad el Rey presidió la ceremonia de recepción del nuevo barco, que es el mayor de todos los construidos por Navantia y, asimismo, de la Armada Española.

A su llegada al muelle nº 5 del Arsenal de Ferrol, Don Juan Carlos fue recibido por el presidente de la Xunta de Galicia, Alberto Núñez Feijóo; la ministra de Defensa, Carme Chacón Piqueras y el almirante jefe de Estado Mayor de la Armada, almirante general Manuel Rebollo García. Seguidamente, el Rey fue saludado por la presidenta del Parlamento de Galicia, Pilar Rojo Noguera; el delegado del Gobierno en Galicia, Antón Louro Goyanes; el alcalde de Ferrol, Vicente Luis Irisarri Castro, y el almirante jefe del Arsenal de Ferrol, vicealmirante Santiago Bolíbar Piñeiro.

Tras los honores de ordenanza y pasar revista, Su Majestad recibió el saludo de las autoridades civiles y de Defensa asistentes, entre las que se encontraban el jefe de Estado Mayor de la Defensa, general del aire José Julio Rodríguez Fernández; el secretario de Estado de Defensa, Constantino Méndez Martínez; la subsecretaria de Defensa, María Victoria San José Villacé; el presidente de Navantia, Aurelio Martínez Estévez; el director de la factoría Navantia-Ferrol, Esteban García Villasánchez; el jefe de Estado Mayor del Ejército de Tierra, general Fulgencio Coll Bucher, y el jefe de Estado Mayor del Ejército del Aire, José Jiménez Ruiz.

A continuación, el Rey concedió permiso al almirante jefe de Estado Mayor de la Armada para comenzar la ceremonia de entrega del buque Juan Carlos I a la Armada. Tras la revista de inspección por parte del jefe de la Inspección de Control y Obras y la Comisión Inspectora, el almirante jefe del Arsenal de Ferrol, en representación de la Armada, firmó con el director de Navantia la entrega oficial.

Después de las palabras de la ministra de Defensa, que manifestó que el mejor buque de las Fuerzas Armadas sólo podía llevar el nombre “de quien mejor encarna los valores de la libertad, del respeto y de concordia de la España de la democracia y de la Constitución”, Don Juan Carlos hizo entrega al comandante del buque Juan Carlos I, capitán de navío Cristóbal González-Aller Lacalle, de la Bandera, que había sido bendecida por el director de Asistencia Religiosa de la Armada.

El almirante de la Flota dio posesión del mando del buque al comandante y, tras el embarque de la dotación, tuvo lugar el izado de la Bandera, la interpretación del Himno Nacional y del Himno de la Armada, una salva de honor y una parada militar. Su Majestad embarcó seguidamente en el buque Juan Carlos I, donde fue recibido por su comandante. El Rey recorrió varias cubiertas, el puente y el primario de vuelo, firmó en el libro de honor y se reunió con la dotación en la cubierta de vuelo. Un vino de honor en el Patio de Poniente, cuyo brindis corrió a cargo de la ministra de Defensa, puso fin a los actos. 

El buque LHD "Juan Carlos I" es el mayor de la Armada Española

Alta en la Armada

A partir de ese momento, el buque Juan Carlos I causó alta en la Lista Oficial de Buques de la Armada y pasó a tercera situación con la designación y el nombre asignados, por resolución 600/14700/2010, de 16 de septiembre, del AJEMA, publicada en el Boletín Oficial de Defensa el 28 de septiembre.

La construcción del buque Juan Carlos I ha supuesto para Navantia 6,5 millones de horas de producción y 850.000 horas de trabajos de ingeniería, lo que se traduce en algo más de cuatro mil empleos, entre directos e indirectos. Un total de 33 empresas auxiliares -un 90 % de ellas españolas y la mayoría ubicadas en la zona de Ferrol-, han participado en las distintas fases de construcción y armamento a flote. Y, sobre todo, el nuevo buque supone un gran respaldo a nivel internacional, proyectando así el prestigio logrado en las últimas décadas en la construcción de buques militares.

Entre los días 24 de mayo y 2 de junio, Navantia y la Armada efectuaron, de acuerdo con el calendario previsto, el segundo ciclo de pruebas de mar del buque Juan Carlos I, con resultados satisfactorios, de modo que, como señala nuestro estimado amigo y reconocido especialista Javier Álvarez Laita (infodefensa.com) “el comportamiento de la nave ha sido excelente, obteniéndose una velocidad sostenida superior a la inicialmente prevista y mostrándose como un buque muy dócil, con gran capacidad de giro en escaso espacio, gracias a su sistema de propulsión mediante pods”. Se trata del primer buque de estas características en usar pods para su gobierno y propulsión.

El nuevo barco llama poderosamente la atención por su tamaño

El buque Juan Carlos I llama poderosamente la atención por su tamaño. Para muestra, la foto en la que aparece navegando en aguas gallegas junto al portaaeronaves Príncipe de Asturias, y que ilustra esta crónica, pone de manifiesto lo que decimos.

Catalogado en sus inicios como Buque de Proyección Estratégica (BPE), se trata, en realidad, de un buque anfibio que parece inspirado, en cierto modo, en la clase norteamericana Wasp[1], diseñado para efectuar diversas misiones, tanto anfibias como de proyección de fuerza, apoyo humanitario y portaaeronaves auxiliar.

El nuevo buque es el resultado de la experiencia que Navantia y la Armada han adquirido en los últimos años con la construcción y operatividad de los buques Príncipe de Asturias y los buques LPD de la clase Galicia y, en el caso del astillero heredero de Bazán, del portaaeronaves Chakri Naruebet, construido para la Real Marina Tailandesa. 

Capacidades operativas

De ahí, pues, que el buque Juan Carlos I combine una gran capacidad de carga y operación de aeronaves y vehículos acorazados y ligeros, dotado de una espectacular diafanidad y amplitud de las cubiertas de hangar y de cargas pesadas[2], así como de la cubierta de vuelo, para lo cual se ha aprovechado al máximo la manga.

El garaje y el hangar están dispuestos en dos niveles de seis mil metros cuadrados cada uno y se trata de espacios versátiles, con capacidad para 6.000 toneladas de carga. Posee un dique inundable donde puede alojar cuatro transportes de desembarco anfibio LCM-1E y cuatro supercat o un hovercraft LCAC.

En la segunda cubierta se encuentra el dique dotado de un rompeolas central y un gran portalón a popa  y, como novedad y a diferencia de los buques LPD clase Galicia –dotados de rampa de madera y bodega con un pilar central-, esta puerta es doble, de forma que la parte superior puede abrirse independientemente para facilitar la ventilación del gran garaje cuando los vehículos ponen sus motores en marcha. Los elevadores están montados en la misma posición que sus predecesores, prescindiendo de medios laterales.

Los vehículos ligeros van alojados en el nivel superior, que ocupa una superficie de 2.046 metros cuadrados. Los vehículos pesados, situados en el nivel inferior, disponen de una superficie de 1.400 metros cuadrados, así como otros 975 metros cuadrados en el caso de que se emplee el dique inundable.

Navegando en unión del portaaeronaves “Príncipe de Asturias”

Puede embarcar un máximo de 19 aviones tipo AV-8B Harrier II Plus o 30 helicópteros NH90 ó 10 helicópteros pesados Boeing CH-47 Chinook o 12 helicópteros NH90 y 11 aviones AV-8B Harrier II Plus o 10 aviones F35B o Harrier cuando actúe como portaaviones, en los periodos en los que el buque Príncipe de Asturias no esté operativo. El hangar mide 990 metros cuadrados en configuración anfibia y 3.046 metros cuadrados en configuración aérea[3].

La dotación propia del nuevo buque se cifra en 247 personas, gracias a su elevado nivel de automatización, aunque puede embarcar 1.435 personas durante un período máximo de un mes[4]. El 20 % de la habilitación está preparada para embarcar personal femenino y, asimismo, dispone de una amplia sala de hospitalización con sus secciones específicas (UCI, infecciosos…) para su utilización en caso de catástrofes. Asimismo cuenta con dos quirófanos, sala de odontología, enfermería, rayos X, laboratorio y farmacia.

Con un desplazamiento de 27.079 toneladas, el buque mide 230,82 metros de eslora total, 32 metros de manga, 27 metros de puntal y 6,90 metros de calado máximo. La cubierta de vuelo, dotada de ski-jump de 12º de elevación, tiene una longitud de 202,30 metros. Un total de 122 bloques componen la construcción modular, de los cuales un 60 % han sido elaborados en la factoría de Fene (antigua ASTANO), siendo trasladados por medio de gabarras para su integración en la grada de Navantia Ferrol.

El equipo propulsor es del tipo COGLAG (combined diesel-electric and gas turbine) y está formada por dos motores MAN y una turbina de gas General Electric, alojados en cámaras independientes y acoplados a los respectivos sistemas de producción de energía eléctrica. Dos pods azimutales situados a popa, cada uno de ellos activado por un motor eléctrico de 11 megawatios de potencia, accionan dos hélices de palas fijas de 4,5 metros de diámetro, una delantera y otra trasera.

Dichos pods son los mayores construidos por el fabricante alemán Schottel y figuran entre los pocos ejemplares similares existentes. La velocidad alcanzada en las pruebas oficiales fue de 21 nudos, que es la contratada para operaciones aéreas. En operaciones anfibias, la velocidad es de 20 nudos. La máxima sostenida, de 19 nudos y la velocidad económica, de 15 nudos y a dicho régimen posee una autonomía de 9.000 millas.

A bordo del buque Juan Carlos I se han instalado prototipos de diversos equipos y sistemas. Destacan los complejos sistemas de estanqueidad de zonas de fuego en las grandes cubiertas de hangar y garaje, mediante mamparos desplegables; así como los radares de la familia Lanza desarrollados por Indra o el sistema de combate Scomba, de Navantia Faba, que será instalado en breve. En una primera fase contará con cañones de 20 milímetros y ametralladoras de 12,7 milímetros, y en un futuro manejará un sistema antimisil de defensa de punto (tipo ESSM o RAM). 

El personal que ha participado en la construcción, en la cubierta de vuelo

Una labor muy compleja

La construcción de un buque del tipo que nos ocupa es una labor eminentemente compleja. Un proceso muy largo en el que se detectan y se resuelven todas aquellas disfunciones de diseño o de construcción que pueden afectar a su vida futura De ahí la importancia de los sucesivos periodos de pruebas dedicados a ensayar a fondo el buque y todos sus equipos. Y el desafío más importante surgió en el equipo propulsor.

En la prueba inicial de los generadores diesel, en el verano de 2009, el motor de babor falló rompiendo una biela y provocó averías que no permitían su reparación. “Ello obligó –señala Álvarez Laita- a cambiar el motor completo extrayéndolo por el techo de la cámara de máquinas hasta la cubierta del garaje de vehículos pesados y por allí, en una plataforma diseñada expresamente”.

Se trata de motores diseñados por la empresa alemana MAN Diesel & Turbo SE, uno de los líderes mundiales en diesel para propulsión marina y generación de energía eléctrica. Están fabricados bajo licencia por Navantia en la fábrica de motores de Cartagena. Por cuestión de fechas el nuevo motor se fabricó en Alemania y se instaló a bordo en febrero de 2010, estando desde entonces a pleno rendimiento. Por indicación expresa del fabricante, el motor de estribor también se modificó para evitar que se pudiera repetir el problema. Todo parece indicar que se trata de un problema de diseño, felizmente resuelto.

En las primeras pruebas de la propulsión se detectaron igualmente vibraciones y simultáneamente se detectó cavitación en las palas delanteras de las hélices de los pods de propulsión. La empresa alemana Schottel GmbH encargó al Marine Research Institute, situado en Wageningen (Holanda), el estudio de la situación originada. La solución ha sido una nueva carena en forma de gota de agua alrededor de los encastres de los pods, sustituyendo a la anterior de forma redondeada. El rediseño de las palas de las hélices delanteras de los propulsores se resolvió también de forma satisfactoria y el buque realizó nuevas pruebas de mar los días 24 y 25 de agosto, a unas 15 millas de la ría ferrolana, con el apoyo de la fragata Álvaro de Bazán.

Este tipo de situaciones son normales en buques que, como en el caso del LHD[5] Juan Carlos I, son cabezas de una serie. Cuando se detectan, se resuelven durante los periodos de pruebas para garantizar el correcto funcionamiento y, a pesar de lo llamativas que resultan, no tienen mayor trascendencia. 

La experiencia de Navantia, sucesora de Bazán, ha sido decisiva

Principales hitos

El diseño del nuevo buque fue aprobado en septiembre de 2003 y el contrato para su construcción fue adjudicado en marzo de 2004. La fabricación de los primeros bloques comenzó en mayo de 2005. La puesta de quilla se celebró en julio de 2006 y la botadura, con el madrinazgo de la reina Sofía y en presencia del Rey y de la familia real, se efectuó el 10 de marzo de 2008. La construcción del buque ha supuesto una inversión de 360 millones de euros.

Unos días después, el 18 de abril, cuando el barco se encontraba atracado en fase de armamento, se rompió la estacha de popa debido a la fuerza del viento. El barco comenzó a separarse del muelle y, dada la alarma, acudieron en su ayuda cinco remolcadores y el personal de servicio, logrando amarrarlo de nuevo sin mayores consecuencias.

El 22 de septiembre de 2009, con la ayuda de dos remolcadores, se hizo a la mar por primera vez para realizar sus primeras pruebas en mar abierto.  El 24 de mayo de 2010 comenzaron las últimas pruebas en alta mar, que se dieron por finalizadas el 2 de junio siguiente. La fecha inicial para su entrega a la Armada se había fijado para el 24 de junio, onomástica del rey Juan Carlos, si bien, por diversas circunstancias, se aplazó hasta el 30 de septiembre.

El buque Juan Carlos I relevará a los buques anfibios tipo LST Hernán Cortés (L 41) y Pizarro (L 42), de construcción norteamericana y conocidas como “las cornudas” –se trata de dos buques de la clase Newport- por los peculiares dispositivos para el desembarco que llevan a proa.

Los buques para la Armada de Australia pertenecen al modelo español

Barcos para Australia

Como se sabe, el buque de la clase Juan Carlos I ha sido seleccionado por la Real Marina Australiana, tras un riguroso concurso internacional, para construir dos buques LHD, similares en un 90 % al cabeza de serie. El contrato fue firmado el 23 de noviembre de 2007 y les han sido asignados los nombres de CanberraAdelaide.

La construcción de ambos buques será realizada por Navantia y el astillero australiano BAE Systems Australia Defense, con un reparto de carga de trabajo del 80 % y 20 %, respectivamente. La factoría de Fene-Ferrol de Navantia se ocupa de la construcción del casco hasta la cubierta de vuelo, mientras que el contratista australiano realizará la superestructura. Navantia suministra también los motores y el sistema integrado de control de plataforma.

La quilla del buque Canberra fue puesta en grada en septiembre de 2009 y en el caso del segundo, el primer corte de chapa se produjo el día 2 de febrero de 2010, siete semanas antes de lo inicialmente previsto.  

Cuando finalice la construcción de las estructuras principales de ambos buques, serán trasladados a Australia para su acabado y pruebas. El viaje se realizará a bordo del buque dique para cargas pesadas Blue Marlin. Navantia ya tiene cerrado el acuerdo con la compañía holandesa Dockwise para efectuar en el verano de 2012 el traslado del buque Canberra y dos años después, el del buque Adelaide. 

Fotos: Navantia


[1] Carece del ski-jump, es algo mayor, y el garaje no puede ser utilizado como ampliación del hangar.

[2] Garaje de vehículos pesados de 1.410 metros cuadrados; garaje de vehículos ligeros de 1.880 metros cuadrados; hangar de 990 metros cuadrados y área de municio0nes de 600 metros cuadrados.

[3] Las capacidades de apontaje son las siguientes: 6 puntos para aviones Harrier, F35B o helicópteros; 4 puntos para helicópteros pesados CH-47 Chinook y un punto a popa para V-22 Osprey.

[4] Estado mayor: 103; personal fuerza de desembarco: 890; Grupo Naval de Playa: 23; dotación Unidades Aéreas Embarcadas: 172.

[5] LHD corresponde al concepto Landing Helicopter Dock, es decir, desembarco + helicópteros + dique.



Historias de la mar. “Blackout” a bordo del petrolero español “Maersk Gerona”

Juan Carlos Díaz Lorenzo

La importancia que tiene para un buen marino la práctica y los conocimientos necesarios para la observación del Sol y de los astros con el sextante -actualmente en desuso debido a que los navegantes disponen de diversos medios electrónicos altamente fiables-, resulta vital en el caso de un fallo de las nuevas tecnologías. 

Eso fue lo que le sucedió al capitán Tomás González Sánchez-Araña a bordo del petrolero español Maersk Gerona, buque de su mando en agosto de 1988, en su primer viaje por cuenta de Maersk A.P. Moller, de Sullom Voe (norte de Escocia) a Filadelfia con un cargamento de crudo del Mar del Norte. 

Varias singladuras después de la salida de Escocia se produjo una avería en el motor auxiliar que generaba el suministro eléctrico al receptor por satélite y el resto de los equipos electrónicos del buque-tanque Maersk Gerona, entre ellos el Data Bridge, una computadora de primera generación de la firma Norcontrol. 

“Nos quedamos casi como Colón –recuerda el capitán González Sánchez-Araña- y sólo yo y el primer oficial, Santaella, en paz descanse, teníamos experiencia en la observación del sol y de las estrellas, que son más difíciles de tangentear. Con el Data Bridge se controlaba el radar, la computadora del timón de gobierno y la gestión de toda la navegación. El barco podía cambiar de rumbo sólo apretando un botón. Además, la situación por satélite se recibía de manera constante a través del Magnavox”. 

“Con el Data Bridge se programaba la derrota de un viaje redondo, por ejemplo, Tenerife-Golfo Pérsico-Filadelfia-Méjico-Tenerife, que sumaba más de 50 rumbos con sus distancias correspondientes. El equipo avisaba tres millas antes del siguiente cambio de rumbo, que podía ser aceptado por el oficial de guardia pulsando un botón, o no, en caso de la situación en aquel momento (otros barcos cerca o nuevo cambio de rumbo previsto en función de las circunstancias). 

Todos los equipos del puente de mando del buque-tanque Maersk Gerona funcionaban con corriente alterna de 50 ciclos de frecuencia. Sin embargo, el motor auxiliar Yanmar instalado en la sala de máquinas del petrolero, cuya jefatura ostentaba entonces otro tinerfeño, ya fallecido, Reinaldo Chinea López –“gran amigo en tierra pero complicado a bordo”- no alcanzaba la frecuencia necesaria, “porque estaba averiado su sistema en automático y lo controlaba manualmente un oficial de máquinas o un engrasador, de modo que producía corriente de 50 ciclos como de 80 ciclos”.

Tomás González Sánchez-Araña, capitán del petrolero "Maersk Gerona"

“Las broncas con el sufrido jefe de máquinas y, por encima de todo, gran amigo Yayo Chinea, eran constantes. El caso es que por las razones que fuera, el motor no había sido reparado antes de la salida de Sullom Voe y el resultado fue que todos los equipos electrónicos del buque, entre ellos el receptor GPS, el radar, la giroscópica y la computadora que controlaba el timón en automático, el Loran y así el resto, quedaron fuera de servicio hasta la llegada del barco a Filadelfia, donde recibimos los repuestos y se duplicaron casi todos los equipos”. 

“Sólo quedó operativa el agua magnética (el compás) del puente alto y… timón a mano. Los sextantes hacía tiempo que estaban olvidados, pues sólo los usaban los alumnos para sus prácticas y estaban desajustados. Y los cronómetros marinos funcionaban con pilas o cuerda. Cuerda la del reloj bitácora, como decía don Polo Renshaw, profesor de Inglés en la Escuela de Náutica, pues a bordo la única cuerda que hay es la del reloj; el resto son cabos o estachas”. 

“Cuando se produjo el ‘blackout’ estábamos al Sur de Terranova (Saint Pier de Miquelón) a 40 grados de latitud norte. Era en el mes de agosto, zona de nieblas (y sin radar), y de cielos cubiertos que nos impedían observar los astros y horizontes tomados (poco definidos). Faltaban tres singladuras para llegar a la costa americana y una buena situación del buque era imprescindible para recalar en la entrada del Río Delaware (Cabo May). El primer oficial Santaella y yo observábamos el Sol y las estrellas al orto y al ocaso cuando, afortunadamente, no estaba el cielo nublado, lo cual ocurrió varias veces, y eso era un inconveniente añadido”. 

“Entonces dí rumbo con proa a Cabo May cuando estábamos a mucha distancia de tierra, y en cada situación obtenida por el Sol o los astros, corregía el rumbo si era necesario. Cuando estábamos dentro del alcance luminoso del faro, y después de identificarlo por sus características –cada faro tiene unos destellos y frecuencias únicas, por lo que no se puede confundir con otro faro cercano, si se identifican correctamente- íbamos derechos proa a Cabo May, lo que nos indicaba que aquel rumbo dado hacía tres singladuras fue el correcto. El faro nos salió por la misma proa, sin satélites y sin radar, sólo con el sextante y los cronómetros marinos”. 

“Cuando embarcó el práctico a la entrada del río Delaware me preguntó si tenía alguna deficiencia a bordo, y le contesté que las teníamos todas. Le expliqué lo que nos había ocurrido y fue el que me dijo que habíamos llegado a puerto como Cristóbal Colon, lo cual era un elogio, porque en aquella época, año 1988, un barco del tamaño del petrolero Maersk Gerona, no podía navegar con medios tan elementales. Los marinos americanos ya hacía tiempo que dependían de los satélites y los medios electrónicos para navegar (Loran, Decca, Doppler…) y les resultó insólito que se pudiera navegar con exactitud solo con el compás y el sextante”. 

“Hicimos la descarga de 130.000 toneladas de crudo de aquel viaje y estuvimos en puerto hasta que la naviera propietaria del buque, Maersk A.P. Moller, ordenó la instalación de un motor auxiliar nuevo y se duplicaron todos los equipos esenciales para la navegación: dos giroscópicas, dos receptores de satélite, dos receptores Loran y dos radares, que además se alimentaban de varias fuentes de energía y algunos con potentes baterías. Todo lo pagó CEPSA y los seguros correspondientes”.

Estampa marinera del petrolero "Maersk Gerona"

“Como decía, era el primer viaje que hacíamos con este barco con el nombre de Maersk Gerona, después de que este y los gemelos Valencia y Lérida fueran fletados por CEPSA a Naviera Maersk España, S.A., filial de la gran compañía danesa, que mantuvo y respetó a la tripulación española. CEPSA no era una compañía naviera, sino una petrolera que tenía barcos, para garantizar una parte de sus suministros. Su negocio no era el flete. No eran navieros como Maersk A.P. Moller, que se dedicaban a gestionar buques – tenían casi 200 barcos de todo tipo – y su negocio era el naviero y sus ingresos procedían y proceden exclusivamente del flete por el transporte marítimo”. 

“El mantenimiento de sus barcos es exquisito y los equipos esenciales a bordo suelen estar duplicados, cualquier reparación o equipo que pidiese el capitán era atendida en cualquier puerto del mundo y los equipos suministrados a la menor brevedad. A cambio eran muy exigentes con la tripulación, eran muy duros y no se permitían fallos o relajamiento de los tripulantes y mucho menos de capitanes y jefes de máquinas”. 

“El motivo de que Maersk A. P. Moller aceptase navegar con barcos y tripulaciones de otras empresas y nacionalidades era que CEPSA les hizo una póliza de fletamento muy beneficiosa: cinco años de fletamento exclusivo para el transporte de todo el crudo que CEPSA necesitase a un flete diario de 25000 dólares por buque. Pero los barcos estaban ya muy deteriorados por falta de mantenimiento y los daneses denunciaron la póliza a los dos años, que fue cuando los barcos pasaron a la Naviera Tapias”. 

“El objetivo final de la ‘madre CEPSA’ era quitarse de encima a los barcos y a sus sobredimensionadas tripulaciones, sobre todo a raíz del accidente del buque Petragen One cuando estaba atracado en el pantalán de la refinería de Algeciras, en mayo de 1985, que ocasionó 17 muertos y 16 desaparecidos. El seguro no le cubrió las indemnizaciones ni los daños”. 

Finalmente, el 31 de diciembre de 1992 se liquidó a las tripulaciones que quedaban con contrato de CEPSA Flota. Las indemnizaciones fueron espléndidas: 55 días de sueldo por año de antigüedad. La máxima indemnización alcanzó los 25 millones de pesetas de la época, además de otros tres millones por paro único, hasta cumplir la edad de jubilación. 

Este buque pertenecía a una serie de siete petroleros de crudo propulsados por turbinas de vapor y construidos en los astilleros de la Empresa Nacional Bazán, en Ferrol, para cuatro compañías españolas: Castillo de Lorca y Castillo de Montearagón (Empresa Nacional Elcano), Gerona, Valencia y Lérida (CEPSA), Almirante Rotaeche (Naviera Vizcaina) y Puertollano (ENPETROL). El proyecto está basado en el buque-tanque Álvaro de Bazán, construido en el citado astillero. 

Construcción número 149 del astillero ferrolano, el primero de los nuevos petroleros de CEPSA, botado el 3 de diciembre de 1975, entró en servicio el 4 de diciembre de 1976. Por entonces era un buque de 92.345 toneladas brutas, 67.941 netas y 173.258 de peso muerto,  siendo sus principales dimensiones 290,68 metros de eslora total -275 entre perpendiculares-, 46 de manga, 24 de puntal y 18,60 de calado máximo. Su capacidad de carga era de 208.209 metros cúbicos.

El petrolero español "Gerona", en su etapa con CEPSA

Desde su puesta en servicio y hasta marzo de 1982, el equipo propulsor de este buque estuvo formado por dos turbinas de vapor Kawasaki VA 350 –fabricadas, bajo licencia, en los talleres de la Empresa Nacional Bazán, en Ferrol-, que tomaban vapor de dos calderas de alta presión[1], con un elevado consumo de fuel.

CEPSA, considerando que se trataba de buques nuevos y que eran el soporte principal del abastecimiento de crudo, optó por su reconversión, sustituyendo las turbinas por dos motores diesel Hitachi-Sulzer-Man[2], con una potencia efectiva de 25.320 caballos y 14 nudos de velocidad.

La citada operación se contrató en los astilleros japoneses de Sakai, a donde arribó el petrolero Gerona –capitán, Ildefonso Gastañaga Ugarte- el 11 de marzo de 1982. Los trabajos de reconversión duraron 113 días y el 4 de julio siguiente se reentregó de nuevo a sus armadores.

Asimismo, se realizaron trabajos para dotar al buque de tanques de lastre segregado, por lo que, tras el rearqueo, quedó en 69.913 toneladas brutas, 53.790 netas y 152.113 de peso muerto, con una capacidad de carga de 198.866 metros cúbicos.

En abril de 1988 el buque se vendió a Naviera Maersk España y se rebautizó Maersk Gerona. En 1991, cuando Naviera F. Tapias comenzó sus operaciones, pasó a su contraseña y recuperó su nombre original. Después de una larga etapa de amarre en el puerto de Santa Cruz de Tenerife, a comienzos de 1993 se vendió a Philpott Shipping Ltd., de Nassau (gerencia de Transoil Shipmanagers) y se rebautizó Gerona Star. El 19 de marzo del citado año arribó a El Pireo, donde permaneció fondeado como pontón. En 1995 recibió el nuevo nombre de Roma Star y el 17 de diciembre de ese mismo año arribó a Gadani Beach (Pakistán) para proceder a su desguace.

Fotos: Archivo de Juan Carlos Díaz Lorenzo y FotoFlite 


[1] Las turbinas estaban acopladas en paralelo y montadas directamente sobre el condensador principal, capaces de desarrollar una potencia de 32.000 caballos, tomando vapor de dos calderas, a 86,6 revoluciones y una velocidad máxima de 16,5 nudos.

[2] Los motores eran del tipo 12V 52/55 A, con una potencia efectiva de 12.660 caballos cada uno y un consumo de 57 toneladas de fuel por singladura.




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