De la mar y los barcos


No está claro si el patrullero de altura “Tamanaco” será construido en Venezuela

Juan Carlos Díaz Lorenzo

Como adelantamos en nuestra sección “Del acontecer marítimo”, el pasado domingo 6 de marzo arribó al puerto de Santa Cruz de Tenerife, en escala técnica, el patrullero venezolano Naiguatá (GC-23), en viaje de entrega desde el astillero de Navantia, en San Fernando (Cádiz) a La Guaira, para su incorporación a la Armada de la República Bolivariana de Venezuela. En la mañana del día siguiente, lunes de Carnaval, siguió su camino.

Es el tercero de los cuatro buques de vigilancia de litoral contratados por el Gobierno venezolano, a los que se han bautizado con nombres de caciques de la historia de Venezuela. Los tres primeros han sido construidos en el astillero gaditano, mientras que el cuarto, que llevará el nombre de Tamanaco (GC-24), está previsto en la factoría DIANCA, en Puerto Cabello (Venezuela) y parece que no tiene fecha concreta.

El patrullero "Naiguatá", a su llegada a Santa Cruz de Tenerife

Por lo publicado en www.andaluciainformacion.es y www.el-carabobeño.com, parece que no está definido si el cuarto buque será construido en España o en Venezuela, de acuerdo con las cláusulas del contrato firmado en 2005, aduciendo posibles “dificultades técnicas” del astillero venezolano. Sin embargo, el contralmirante Douglas Ernesto Clemente explicó que el primer buque de guerra venezolano estará culminado en 24 meses y representa una inversión de 104 millones de euros.

A la factoría Diques y Astilleros Nacionales C. A. (DIANCA) le corresponde la construcción del bloque 103 y el ensamblaje final del nuevo buque bajo la supervisión de personal de Navantia. Mientras en Venezuela dicen que los trabajos siguen su “curso normal”, parece que no hay inversión disponible por lo que sería preciso disponer de capital estatal para adquirir los equipos y la tecnología que permita desarrollar los trabajos.

La serie "Guaicamacuto" la componen cuatro buques y éste es el tercero

No faltan ánimos a los trabajadores del astillero venezolano: “Cuando aquí llega un buque convertido en galleta, nosotros lo sacamos convertido en acero. Estamos en capacidad de eso y de más, porque en una oportunidad nosotros hicimos un buque petrolero denominado Borburata y no contábamos con la tecnología que hay en la actualidad; si nos dan las herramientas podremos hacer buques como ése y más. Señor Presidente: déle una mano a DIANCA, pues esta es una empresa estratégica para el Estado. Recuerde que aquí se reparan las unidades para el resguardo y la seguridad de Venezuela. Nosotros somos mano de obra calificada”, afirman, convencidos. La capacidad profesional no se discute, pero la inversión, por un monto de 104 millones de euros, parece que está en entredicho.

Según se ha publicado, las instalaciones de DIANCA urgen ser modernizadas. “Las fosas están deterioradas y hacemos varadas porque los años nos han dado la suficiente pericia para hacerlo. El sincroelevador o syncrolift que tiene capacidad para 7.000 toneladas ya no levanta ni 3.500 toneladas, desconocemos si ese presupuesto ha llegado a DIANCA y qué ha hecho con ese dinero”.

“El galpón principal, la sala de bombas, la bomba que surte de agua las instalaciones, así como la planta eléctrica no funcionan. Cumplimos con los proyectos y trabajamos con las uñas. Hemos inventado herramientas y utilizado material reciclable para reparar y eso no es un secreto para nadie, recalcaron miembros del Sindicato Único de los Trabajadores de la Industria Naval y sus Similares (SUTINS), para quienes “esta realidad no es mentira”.

“No sabemos cómo bajaremos las fragatas de la Armada que están en reparación, porque el syncrolift no está en condiciones. El presidente de la empresa, ingeniero Alfredo Pineda, ha reconocido que DIANCA urge ser modernizada Y existe un proyecto para tal fin”.

El cuarto buque, según contrato, será construido en Venezuela

Según lo publicado, el 27 de mayo de 2009, se inició la construcción del primer buque de guerra de fabricación cien por cien venezolana, con el acto del corte de acero del Bloque 103 del patrullero Tamanaco (GC-24) y se efectuó en el taller principal del astillero utilizando un pantógrafo que realizó un corte con plasma por ser un proceso que brinda mayor productividad, ya que la velocidad es de hasta seis veces mayor al utilizado con frecuencia en este tipo de trabajos conocido como oxicorte.

El patrullero Guaicamacuto (GC-21), cabeza de serie, fue entregado el 8 de abril de 2010. El acto de recibimiento, con la presencia del presidente Hugo Chávez, se celebró en la base naval “C/A Agustín Armario”, en Puerto Cabello. Chávez calificó entonces como “una señal de buen augurio” los acuerdos que su gobierno firmó con España para la construcción de tres patrulleros de litoral y cuatro patrulleros oceánicos que “fortalecerán la soberanía nacional”. La salvaguarda del mar territorial, la zona contigua y la Zona Económica Exclusiva de Venezuela abarca una superficie de más de 600.000 kilómetros cuadrados.

El 16 de diciembre de 2010, la página web andaluza publicó que el secretario general de la Federación de Industria de UGT-MCA, Diego Peces, asegura que la compañía de construcción naval “tiene difícil” conseguir a corto plazo nuevos contratos, tanto en el sector civil como militar, debido a los frentes políticos que el Gobierno español mantiene abiertos con los países que, en principio habían mostrado interés, en adquirir alguno de los productos de Navantia, como es el caso de Marruecos o Venezuela.

El patrullero "Naiguatá", en pruebas de mar

En el caso de Venezuela, el secretario general de la Federación del Metal de MCA-UGT puso de manifiesto que “aunque el Gobierno de Hugo Chávez está muy contento con los barcos que ha construido Navantia, las fricciones existentes con el Gobierno español por el tema del etarra Arturo Cubillas no está ayudando para que Venezuela amplíe el contrato de las patrulleras”.

Navantia, por su parte, no ha querido confirmar oficialmente si la construcción del cuarto buque se hará en el astillero de San Fernando (Cádiz), ya que se trata de una decisión que debe tomar el Gobierno de Venezuela. “Se trata de un secreto a voces entre los trabajadores de los astilleros gaditanos y podría deberse a supuestos ‘problemas’ que tendría la República Bolivariana de Venezuela para asumir dicha construcción”, dicen fuentes sindicales.

El convenio estipula la construcción de cuatro Buques de Vigilancia Litoral (BVL) nombrados Guaicamacuto (GC-21), Yavire (GC-22), Naiguatá (GC-23) y Tamanaco (GC-24), y cuatro Patrulleros Oceánicos de Vigilancia de la Zona Económica Exclusiva nombrados Guaiquerí (PC-21), Warao (PC-22), Yekuana (PC-23) y Kariña (PC-24), por un importe de 1.200 millones de euros y cinco millones de horas de trabajo. De los cuatro primeros, los tres construidos en Navantia ya han sido entregados y los cuatro restantes, están a flote y en avanzado estado de armamento a flote. Queda por saber qué va a pasar con la construcción del buque Tamanaco.

La construcción de estos buques es consecuencia del acuerdo bilateral entre la República Bolivariana de Venezuela y el Ministerio de Defensa del Reino de España suscrito en el año 2005, con el fin de desarrollar actividades de cooperación tecnológica-industrial entre ambos países. El acuerdo fue firmado entre la Armada Nacional Bolivariana y Navantia.

Al igual que sus gemelos, el patrullero de altura Naiguatá está capacitado para realizar diferentes misiones como vigilancia y protección de la zona litoral, protección del tráfico marítimo, asistencia sanitaria a otros buques, lucha contraincendios externo, lucha y control de la contaminación marina, transporte de personal y provisiones, operaciones de búsqueda y rescate, intervención rápida, apoyo a buceadores, defensa de superficie y guerra electrónica pasiva. 

La quilla del patrullero Naiguatá fue puesta en grada el 28 de octubre de 2008 y fue botado el 24 de junio de 2009. Es un buque de 1.453 toneladas de desplazamiento, mide 79,90 metros de eslora y puede alcanzar una velocidad máxima de 22 nudos. El armamento está formado por dos cañones, uno de 76/62 mm y otro Oerlikon Millenium de 35 mm. A popa dispone de una cubierta de vuelo para un helicóptero mediano. Tiene una autonomía de 4.000 millas a una velocidad de 16 nudos y lleva una dotación de 44 personas.

El buque-escuela "Simón Bolívar", construido en 1980 en España

En astilleros españoles se han construido otros dos buques para la Armada de Venezuela: el buque-escuela Simón Bolívar (BE-11), en Astilleros y Talleres Celaya, en servicio desde el 8 de diciembre de 1980 y el buque oceanográfico Punta Brava (BO-11), en servicio desde el 24 de marzo de 1991. Ambas unidades hicieron escala en sus respectivos viajes de entrega en el puerto de Santa Cruz de Tenerife.

El grueso de la Marina venezolana está compuesta por seis fragatas de construcción italiana clase Lupo construidas hace treinta años: Mariscal Sucre (F-21), en servicio desde el 14 de julio de 1980 y modernizada en EE.UU. con electrónica israelí; Almirante Brión (F-22), en servicio desde el 7 de marzo de 1981 e igualmente modernizada con la misma tecnología; General Urdaneta (F-23), en servicio desde el 8 de agosto de 1981; General Soublette (F-24), en servicio desde el 4 de diciembre de 1981; General Salom (F-25), en servicio desde el 3 de abril de 1982; y Almirante García (F-26), en servicio desde el 30 de julio de 1982. Estos cuatro buques están en fase de modernización en los astilleros DIANCA.

Las fragatas clase "Mariscal Sucre" son de factura italiana

Dispone también de una apreciable fuerza anfibia, compuesta por cuatro buques LST de la clase Capana y construidos en 1984 en Corea del Sur: Capana (T-61) y Esequibo (T-62), entregados el 24 de julio del citado año; Goajira (T-63) y Los Llanos (T-64), entregados el 1 de noviembre siguiente. El 23 de septiembre de 2011 se incorporó un buque de apoyo logístico de flota llamado Ciudad Bolívar (T-81), asimismo construido en astilleros de Corea del Sur.

Por lo que se refiere al arma submarina, mantiene dos submarinos oceánicos convencionales tipo 209 de construcción alemana, Sábalo (S-31) y Caribe (S-32), en servicio desde agosto de 1976 y marzo de 1977. El primero de ellos, al que recordamos visitarlo en el puerto de Santa Cruz de Tenerife, fue modernizado en los astilleros DIANCA y puesto de nuevo a flote el 10 de noviembre de 2009, con gran pompa presidida por el presidente de la República, fecha en la que también se presentó el segundo patrullero construido en España, Yavire (GC-22). El segundo submarino sigue en seco en las citadas instalaciones, en trabajos de modernización con la incorporación de tecnología nacional.

Fotos: Antonio Sáez, Navantia, Armada de la República Bolivariana de Venezuela y Jeffrey W. Loshaw




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