De la mar y los barcos


Historias de la mar. Singladuras del capitán Tomás González Sánchez-Araña en el petrolero “Bruch”

Juan Carlos Díaz Lorenzo

Por espacio de algo más de tres décadas, en la Marina Mercante española existió un pequeño petrolero llamado Bruch, propiedad de CEPSA, que había sido adquirido en el “surplus” de guerra en 1947 a través de la sociedad panameña Seabird Tankers Inc., navegando durante tres años con bandera panameña y el nombre de Seagull.

El barco había sido construido en los astilleros East Coast Shipyard Inc., en Bayonne (New Jersey, EE.UU.) en apenas tres meses del año 1944: el 2 de agosto se puso en grada el primer bloque de su quilla, botado el 24 de septiembre y entregado el 6 de noviembre del citado año a la U.S. Navy bautizado con el nombre de USS Quastinet (AOG-39), siendo su primer comandante el teniente de navío Lawrence A. Snider.

Era un buque del tipo T1-M-A2 proyectado para el suministro de gasolina perteneciente a la clase Mettawee, de la que se construyeron 30 unidades. El 9 de septiembre de 1946 fue transferido al U.S. Maritime Commission y a continuación pasó a la Flota de Reserva.

De 860 toneladas brutas y 1.228 toneladas de peso muerto, medía 67,21 metros de eslora total, 11 de manga y 3,99 de calado. Estaba propulsado por un motor diesel Superior de 720 caballos de potencia y una velocidad máxima de 10 nudos. Durante su etapa militar disponía de alojamiento para 62 hombres, razón por la cual llevaba un enorme tanque supletorio de agua estibado en cubierta y estaba armado con cinco piezas artilleras: un cañón de 3”/50, dos de 40 mm. y tres de 20 mm. En origen disponía de un radar con dos pantallas: una para medir el eco y otra la distancia en yardas.

Los buques de la clase Mettawee pertenecían a la flota auxiliar de la US Navy

Su primera tripulación se hizo cargo del barco todavía pintado con el sayal gris de la guerra en aguas de la bahía de San Francisco –capitán, Joaquín de Ciria López- y después de cruzar el canal de Panamá, un día apareció frente a Santa Cruz de Tenerife –el que sería su puerto de matrícula desde su abanderamiento en España, en 1950- mostrando su peculiar estampa marinera, motejado, desde entonces, por la voz portuaria como “el submarino”. Tenía la popa cerrada y el puente y costado provisto de ojos de buey, con una pequeña chimenea agazapada en la superestructura.

El buque-tanque Bruch, llamado cariñosamente Bruchito, era barco obligado para el interinaje de capitán en CEPSA y por él pasaron muchos oficiales, entre ellos el capitán Tomás González Sánchez-Araña (Las Palmas, 1941), que pasó tres etapas de su vida profesional en el singular barco.

Tomás González Sánchez-Araña se estrenó como capitán al mando del buque-tanque "Bruch"

“Mi primer embarque fue el 9 de febrero de 1966 de tercer piloto, siendo su capitán José Aranaz Rodríguez. Era la época dorada del barco, pues realizaba viajes por todas las Islas Canarias, con puerto base en Santa Cruz de Tenerife. Visitamos Santa Cruz de La Palma, San Sebastián de La Gomera, Arrecife de Lanzarote, Puerto del Rosario y Las Palmas de Gran Canaria. De vez en cuando hacíamos viajes a El Aaiún para descargar en la boya allí existente y también a Ceuta y Melilla, pues todavía no se había inaugurado la refinería de Algeciras”.

“Al puerto de La Luz viajábamos casi todas las semanas porque era el puerto que más combustible necesitaba. Los cargamentos habituales eran productos refinados de mucho consumo: gasolinas normal y super, gasoil, gasolina de aviación para los aeropuertos y diesel”.

“En la época en que Pepe Aranaz estaba de capitán, solíamos ‘cuadrar’ las operaciones del barco para coincidir en Las Palmas los domingos y poder ir al fútbol para ver los equipos de Primera División, entre ellos la U.D. Las Palmas”.

“Fue para mí un embarque agradable, aunque con muy poco descanso. Navegando yo hacía la guardia de 8 a 12 horas y de 20 a 24 horas. En puerto  era más duro pues entraba una tarde a las 16 horas y estaba hasta el día siguiente a las 8 de la mañana, en que me relevaba el primer oficial Juanito Ilundáin. Luego tenía dos días libres, que me iba a tierra aunque siempre pendiente de la hora de salida del barco”.

El buque-tanque "Bruch", en aguas del puerto de Valencia

El 19 de marzo de 1966 se produjo la explosión del petrolero Monteleón en el muelle de la Hondura, de la refinería de CEPSA en Santa Cruz de Tenerife. El trágico accidente se saldó con varios muertos y la destrucción del que entonces era el petrolero más viejo del mundo en servicio activo.

Dicho día, el buque-tanque Bruch se encontraba atracado en la punta del muelle sur, cargando gasolina. “A mí me enviaron al barco siniestrado donde me enrolé como tercer oficial, aunque estaba hospedado en el hotel San José por cuenta de CEPSA y así estuve hasta el mes de Junio. El otro oficial de refuerzo para el Monteleón era Jaime Alonso Verástegui”.

Cinco años después, Tomás González Sánchez-Araña volvió de nuevo al buque-tanque Bruch, cuando el barco tenía base en Algeciras y estaba destinado al transporte de  productos aromáticos -xileno, ortixileno, metanol y tolueno- poco recomendables para la salud.

“Hacíamos viajes a varios puertos de Portugal – Lisboa, Aveiro y Leixoes – y al norte de España -Bilbao y Santander- y en una ocasión fuimos al puerto de Donges, en Francia. La costa de Portugal es muy dura con tiempos del norte y varias veces entramos de arribada forzosa en Cascais, para esperar fondeado hasta que el tiempo amainase”.

El buque-tanque Bruch alcanzaba una velocidad de unos ocho nudos con buen tiempo, pero en ocasiones, con tiempos de proa, se quedaba en 3 ó 4 nudos, “lo mínimo necesario para gobernar y mantener el rumbo”.

“En un viaje a Aveiro estuvimos viendo el faro de las islas Berlingas durante doce horas. El barco, con la mar de proa, no alcanzaba los dos nudos necesarios para gobernar.  Para maniobrar el timón instalamos dos aparejos en la gran rueda que tenía a cada banda, que eran manejados por dos marineros”.

“Embarqué como primer oficial en Barcelona el 29 de octubre de 1971 y estaba de capitán Nemesio González Ramos que pidió el desembarque porque decía que el barco no era adecuado navegar en aquellas rutas. Esa circunstancia fue ventajosa para mí, pues el 19 enero de 1972 pasé a capitán del Bruch, convirtiéndose así en mi primer  mando de un buque y, además, el Bruchito era una buena escuela.

Como gran compañero tenía al jefe de máquinas Tomás Fernaud Machado, gran profesional y buen marino. También mi primer oficial, Antonio Rodríguez Díaz, al igual que otro primer oficial que le relevó, Santiago Rodríguez Núñez, eran una garantía para el buen funcionamiento del barco”.

El buque-tanque "Bruch", en el pantalán de la refinería "Gibraltar", en su última etapa al servicio de CEPSA

“Estuve cuatro meses de capitán realizando los mismos viajes de aromáticos a los puertos citados, con muchos temporales y malos tiempos por la costa de Portugal, a excepción de dos arribadas forzosas, una en Cascais por mal tiempo y la otra en Barcelona por avería en el bloque de culatas del motor.

De esta etapa, el capitán Tomás González Sánchez-Araña conserva varias anécdotas, como una varada voluntaria en el río Guadalquivir “y por la mañana nos saludaban los toros bravos por allí sueltos” y otra a la entrada del puerto de Ceuta “en que se trabó el timón a una banda y estuvimos haciendo círculos en la misma bocana, hasta que Tomás Fernaud Machado -que por su estatura era el único que cabía en el local del servomotor-, lo arregló como siempre hacía y además conocía su funcionamiento como nadie”.

El 23 de mayo de 1972, el capitán Tomás González Sánchez-Araña desembarcó del buque-tanque Bruch por vacaciones, después de haber permanecido a bordo casi ocho meses, tres como primer oficial y más de cuatro como capitán, en su debut de mando de buques, al que seguirían muchos más en los años posteriores.

Fotos: U.S. Navy y archivo de Juan Carlos Díaz Lorenzo


12 comentarios so far
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Tomás González Sánchez-Araña siempre ha sido un gran profesional, demostrado en sus diferentes facetas, tanto en su época de navegación en la CEPSA donde dio la talla como oficial y capitán, a pesar de las dificultades a las que se enfrentó (tuvo de todo, incendio,colisión, etc.., pero siempre los resolvió con una gran profesionalidad, no siempre reconocida por sus superiores, por su carácter de “no sumiso” y de no decir “si bwana” a todo), como en la de su faceta en la dirección de la seguridad en la torre de control de tráfico en el puerto de Santa Cruz de Tenerife, que tantos navegantes tienen que agradecer por su abnegada dedicación, así como su disposición ante los medios de comunicación, en los diferentes episodios relacionados con la seguridad marítima. Me honro en haber estado bajo su mando en diferentes buques de la flota de CEPSA. Le envío un fuerte abrazo. Andrés Bolaños.

Comentario por andres bolaños

Gracias, Andrés. Suscribo todo cuanto dices del capitán Tomás González Sánchez-Araña. Buen profesional, mejor persona y gran amigo. Un abrazo,

Comentario por jcdl

Querido amigo y compañero Tomás, soy Alejandro Torrealba, bombero de tantos viajes juntos. Hace tiempo que no nos vemos, desde las procesiones del Carmen. Tengo ganas de que nos veamos y compartir vivencias y recuerdos. Saludos,

Comentario por ALEJANDRO TORREALBA CREPIEMX

Un abrazo de tu compañero Pedro Gurriarán. Estuve un año en el Bruchito llevando aromáticos desde Algeciras a Luchana, y en ese mismo barco, muchas campañas dando suministros en Ceuta con Sebastián Bagur. Me jubilé en septiembre de 1990 en el “Mar Sofia”.

Comentario por Pedro Gurriarán

Pedro Gurriarán, cuanto me alegro de leerte elogiando a navegantes como Tomás González-Sánchez profesionales tan arriesgados por navegar en barcos como el “submarino” Bruch tan mermado de condiciones técnicas para marear los temporales….. me acuerdo mucho de vosotros,hijos y difunta esposa Maripaz, todavía estoy por aquí en Algeciras-La Línea jubilado y recordando el muelle de la Hondura en refinería y Dique del Este viendo entrar y salir los barcos.
E.Conrado Rodríguez, Santa Cruz de Tnenerife

Comentario por Emiliano Conrado Rodríguez Yanes

Soy José Antonio Prades Cenamor. Embarqué en el Bruch en julio de 1961 y desembarqué en septiembre de 1962. Fue mi primer embarque recién salido de la EOT. Las pasé moradas entre el mareo y la falta de experiencia, pero tengo un bonito recuerdo en su conjunto. Recuerdo al capitán Fernando Rancel, a Nemesio González, Antonio Cavedes, Manuel Rojí, Pedro Verdugo, Carlos Escriña entre otros. A todos ellos mi mejor saludo.

Comentario por José Antonio Prades Cenamor

Recuerdo con el barco navegando a 2 nudos, casi parados en la costa portuguesa, con el timón trabado, navegando en círculos, entre los insultos de la tripulacion de los pesqueros portugueses enganchando las artes de pesca, y avivando la disputa Millares, marinero gallego, suegro de Puchito, haciendo con sus brazos el serrucho en la banda y los pescadores portugueses se agachaban enseñando el culo y sin parar de insultarnos..
También recuerdo con el barco navegando a 2 ó 3 nudos al mayordomo José el gomero, ante la carencia de comida, poniendo en la popa aparejos de pesca con el fin de pescar algo comestible, normalmente bonito para hacer una marmita y poder alimentarnos, a veces sólo salia la cabeza, al haberse comido otro pescado.
De estas anécdotas sabe mucho el segundo oficial en aquel entonces y luego gran capitan Andrés Bolaños. Recuerdo a un gran oficial en esa época en el Bruch, Jesús, llamado cariñosamente Puchito, de capitán en esa época estaba Escriñas.

Comentario por Alejandro Torrealba Crepiemx

Soy José Vázquez Bendala, Jefe de Máquinas y al leer los comentarios de tantos compañeros, no puedo dejar de expresar, que siendo director técnico de determinada empresa de buques congeladores, en plena crisis del petróleo, alrededor de 1.976/77, me encargaron ir a Ceuta a ver un pequeño petrolero de Cepsa, que se vendía y nos hacía mucha falta para seguir trabajando nuestros buques en Mozambique. Lo compramos y después de un repaso general, lo mandamos a Maputo, cargado con gasoil, no sin escuchar antes a los Srs, de Cepsa que estábamos locos de remate. Al mando del capitán Ouviña, siento no acordarme del nombre, llegó sin novedad y permaneció haciendo un trabajo extraordinario, a lo largo de toda la costa de Mozambique, bajando a Durban a cargar y suministrar a los pesqueros. Una vez solventada la crisis, volvió a Huelva, en donde se desguazó. El armador me pidió reservarle el servomotor eléctrico del timón, que conserva en sus oficinas de Madrid y yo me reservé la bitácora del puente bajo, y la rueda del timón con su máquina entera de bronce, que conservo en perfecto estado. El Bruch fue una magnífica herramienta para nuestra empresa en aquellos años dificilísimos.

Comentario por JVazquez

Señor Vázquez, le recuerdo a usted cuando el Bruch, con bandera panameña y los portillos convertidos en ventanales, atracó en el dique del Este y cargó para Africa. Yo estuve a bordo entonces, hice varias fotos y también me acompañaron en la visita dos antiguos capitanes de la época de CEPSA: Nemesio González Ramos y Sergio Lojendio Crosa.ambos ya fallecidos. La historia del Bruch, al igual que la del resto de los petroleros españoles, está recogida en mis libros “Escala en el Atlántico” y “La estela del petróleo” y en este último ejemplar también se incluye a los petroleros Ciudad Rodrigo, luego Acuario Diez y Amasua, ex Campoazur, creo recordar, pues escribo de memoria. Le agradezco mucho su comentario, clarificador de algo que yo conocía aunque no en esa profundidad, como usted. Un cordial saludo,

Comentario por jcdl

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Mi padre Adolfo Echevarria al cual le llamaban Asturias trabajó en el Bruch en el 64, me llevaba en el micro que se cogía en la plaza de España para Honduras, me alegra recordar esos tiempos

Comentario por Jose Luis Echevarría




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