De la mar y los barcos


“Juan Carlos I”: un barco digno del Rey

Juan Carlos Díaz Lorenzo

Navantia entregó el pasado 30 de septiembre el buque LHD Juan Carlos I (L-61) a la Armada Española, en el transcurso de un acto oficial celebrado en el Arsenal Militar de Ferrol. Su Majestad el Rey presidió la ceremonia de recepción del nuevo barco, que es el mayor de todos los construidos por Navantia y, asimismo, de la Armada Española.

A su llegada al muelle nº 5 del Arsenal de Ferrol, Don Juan Carlos fue recibido por el presidente de la Xunta de Galicia, Alberto Núñez Feijóo; la ministra de Defensa, Carme Chacón Piqueras y el almirante jefe de Estado Mayor de la Armada, almirante general Manuel Rebollo García. Seguidamente, el Rey fue saludado por la presidenta del Parlamento de Galicia, Pilar Rojo Noguera; el delegado del Gobierno en Galicia, Antón Louro Goyanes; el alcalde de Ferrol, Vicente Luis Irisarri Castro, y el almirante jefe del Arsenal de Ferrol, vicealmirante Santiago Bolíbar Piñeiro.

Tras los honores de ordenanza y pasar revista, Su Majestad recibió el saludo de las autoridades civiles y de Defensa asistentes, entre las que se encontraban el jefe de Estado Mayor de la Defensa, general del aire José Julio Rodríguez Fernández; el secretario de Estado de Defensa, Constantino Méndez Martínez; la subsecretaria de Defensa, María Victoria San José Villacé; el presidente de Navantia, Aurelio Martínez Estévez; el director de la factoría Navantia-Ferrol, Esteban García Villasánchez; el jefe de Estado Mayor del Ejército de Tierra, general Fulgencio Coll Bucher, y el jefe de Estado Mayor del Ejército del Aire, José Jiménez Ruiz.

A continuación, el Rey concedió permiso al almirante jefe de Estado Mayor de la Armada para comenzar la ceremonia de entrega del buque Juan Carlos I a la Armada. Tras la revista de inspección por parte del jefe de la Inspección de Control y Obras y la Comisión Inspectora, el almirante jefe del Arsenal de Ferrol, en representación de la Armada, firmó con el director de Navantia la entrega oficial.

Después de las palabras de la ministra de Defensa, que manifestó que el mejor buque de las Fuerzas Armadas sólo podía llevar el nombre “de quien mejor encarna los valores de la libertad, del respeto y de concordia de la España de la democracia y de la Constitución”, Don Juan Carlos hizo entrega al comandante del buque Juan Carlos I, capitán de navío Cristóbal González-Aller Lacalle, de la Bandera, que había sido bendecida por el director de Asistencia Religiosa de la Armada.

El almirante de la Flota dio posesión del mando del buque al comandante y, tras el embarque de la dotación, tuvo lugar el izado de la Bandera, la interpretación del Himno Nacional y del Himno de la Armada, una salva de honor y una parada militar. Su Majestad embarcó seguidamente en el buque Juan Carlos I, donde fue recibido por su comandante. El Rey recorrió varias cubiertas, el puente y el primario de vuelo, firmó en el libro de honor y se reunió con la dotación en la cubierta de vuelo. Un vino de honor en el Patio de Poniente, cuyo brindis corrió a cargo de la ministra de Defensa, puso fin a los actos. 

El buque LHD "Juan Carlos I" es el mayor de la Armada Española

Alta en la Armada

A partir de ese momento, el buque Juan Carlos I causó alta en la Lista Oficial de Buques de la Armada y pasó a tercera situación con la designación y el nombre asignados, por resolución 600/14700/2010, de 16 de septiembre, del AJEMA, publicada en el Boletín Oficial de Defensa el 28 de septiembre.

La construcción del buque Juan Carlos I ha supuesto para Navantia 6,5 millones de horas de producción y 850.000 horas de trabajos de ingeniería, lo que se traduce en algo más de cuatro mil empleos, entre directos e indirectos. Un total de 33 empresas auxiliares -un 90 % de ellas españolas y la mayoría ubicadas en la zona de Ferrol-, han participado en las distintas fases de construcción y armamento a flote. Y, sobre todo, el nuevo buque supone un gran respaldo a nivel internacional, proyectando así el prestigio logrado en las últimas décadas en la construcción de buques militares.

Entre los días 24 de mayo y 2 de junio, Navantia y la Armada efectuaron, de acuerdo con el calendario previsto, el segundo ciclo de pruebas de mar del buque Juan Carlos I, con resultados satisfactorios, de modo que, como señala nuestro estimado amigo y reconocido especialista Javier Álvarez Laita (infodefensa.com) “el comportamiento de la nave ha sido excelente, obteniéndose una velocidad sostenida superior a la inicialmente prevista y mostrándose como un buque muy dócil, con gran capacidad de giro en escaso espacio, gracias a su sistema de propulsión mediante pods”. Se trata del primer buque de estas características en usar pods para su gobierno y propulsión.

El nuevo barco llama poderosamente la atención por su tamaño

El buque Juan Carlos I llama poderosamente la atención por su tamaño. Para muestra, la foto en la que aparece navegando en aguas gallegas junto al portaaeronaves Príncipe de Asturias, y que ilustra esta crónica, pone de manifiesto lo que decimos.

Catalogado en sus inicios como Buque de Proyección Estratégica (BPE), se trata, en realidad, de un buque anfibio que parece inspirado, en cierto modo, en la clase norteamericana Wasp[1], diseñado para efectuar diversas misiones, tanto anfibias como de proyección de fuerza, apoyo humanitario y portaaeronaves auxiliar.

El nuevo buque es el resultado de la experiencia que Navantia y la Armada han adquirido en los últimos años con la construcción y operatividad de los buques Príncipe de Asturias y los buques LPD de la clase Galicia y, en el caso del astillero heredero de Bazán, del portaaeronaves Chakri Naruebet, construido para la Real Marina Tailandesa. 

Capacidades operativas

De ahí, pues, que el buque Juan Carlos I combine una gran capacidad de carga y operación de aeronaves y vehículos acorazados y ligeros, dotado de una espectacular diafanidad y amplitud de las cubiertas de hangar y de cargas pesadas[2], así como de la cubierta de vuelo, para lo cual se ha aprovechado al máximo la manga.

El garaje y el hangar están dispuestos en dos niveles de seis mil metros cuadrados cada uno y se trata de espacios versátiles, con capacidad para 6.000 toneladas de carga. Posee un dique inundable donde puede alojar cuatro transportes de desembarco anfibio LCM-1E y cuatro supercat o un hovercraft LCAC.

En la segunda cubierta se encuentra el dique dotado de un rompeolas central y un gran portalón a popa  y, como novedad y a diferencia de los buques LPD clase Galicia –dotados de rampa de madera y bodega con un pilar central-, esta puerta es doble, de forma que la parte superior puede abrirse independientemente para facilitar la ventilación del gran garaje cuando los vehículos ponen sus motores en marcha. Los elevadores están montados en la misma posición que sus predecesores, prescindiendo de medios laterales.

Los vehículos ligeros van alojados en el nivel superior, que ocupa una superficie de 2.046 metros cuadrados. Los vehículos pesados, situados en el nivel inferior, disponen de una superficie de 1.400 metros cuadrados, así como otros 975 metros cuadrados en el caso de que se emplee el dique inundable.

Navegando en unión del portaaeronaves “Príncipe de Asturias”

Puede embarcar un máximo de 19 aviones tipo AV-8B Harrier II Plus o 30 helicópteros NH90 ó 10 helicópteros pesados Boeing CH-47 Chinook o 12 helicópteros NH90 y 11 aviones AV-8B Harrier II Plus o 10 aviones F35B o Harrier cuando actúe como portaaviones, en los periodos en los que el buque Príncipe de Asturias no esté operativo. El hangar mide 990 metros cuadrados en configuración anfibia y 3.046 metros cuadrados en configuración aérea[3].

La dotación propia del nuevo buque se cifra en 247 personas, gracias a su elevado nivel de automatización, aunque puede embarcar 1.435 personas durante un período máximo de un mes[4]. El 20 % de la habilitación está preparada para embarcar personal femenino y, asimismo, dispone de una amplia sala de hospitalización con sus secciones específicas (UCI, infecciosos…) para su utilización en caso de catástrofes. Asimismo cuenta con dos quirófanos, sala de odontología, enfermería, rayos X, laboratorio y farmacia.

Con un desplazamiento de 27.079 toneladas, el buque mide 230,82 metros de eslora total, 32 metros de manga, 27 metros de puntal y 6,90 metros de calado máximo. La cubierta de vuelo, dotada de ski-jump de 12º de elevación, tiene una longitud de 202,30 metros. Un total de 122 bloques componen la construcción modular, de los cuales un 60 % han sido elaborados en la factoría de Fene (antigua ASTANO), siendo trasladados por medio de gabarras para su integración en la grada de Navantia Ferrol.

El equipo propulsor es del tipo COGLAG (combined diesel-electric and gas turbine) y está formada por dos motores MAN y una turbina de gas General Electric, alojados en cámaras independientes y acoplados a los respectivos sistemas de producción de energía eléctrica. Dos pods azimutales situados a popa, cada uno de ellos activado por un motor eléctrico de 11 megawatios de potencia, accionan dos hélices de palas fijas de 4,5 metros de diámetro, una delantera y otra trasera.

Dichos pods son los mayores construidos por el fabricante alemán Schottel y figuran entre los pocos ejemplares similares existentes. La velocidad alcanzada en las pruebas oficiales fue de 21 nudos, que es la contratada para operaciones aéreas. En operaciones anfibias, la velocidad es de 20 nudos. La máxima sostenida, de 19 nudos y la velocidad económica, de 15 nudos y a dicho régimen posee una autonomía de 9.000 millas.

A bordo del buque Juan Carlos I se han instalado prototipos de diversos equipos y sistemas. Destacan los complejos sistemas de estanqueidad de zonas de fuego en las grandes cubiertas de hangar y garaje, mediante mamparos desplegables; así como los radares de la familia Lanza desarrollados por Indra o el sistema de combate Scomba, de Navantia Faba, que será instalado en breve. En una primera fase contará con cañones de 20 milímetros y ametralladoras de 12,7 milímetros, y en un futuro manejará un sistema antimisil de defensa de punto (tipo ESSM o RAM). 

El personal que ha participado en la construcción, en la cubierta de vuelo

Una labor muy compleja

La construcción de un buque del tipo que nos ocupa es una labor eminentemente compleja. Un proceso muy largo en el que se detectan y se resuelven todas aquellas disfunciones de diseño o de construcción que pueden afectar a su vida futura De ahí la importancia de los sucesivos periodos de pruebas dedicados a ensayar a fondo el buque y todos sus equipos. Y el desafío más importante surgió en el equipo propulsor.

En la prueba inicial de los generadores diesel, en el verano de 2009, el motor de babor falló rompiendo una biela y provocó averías que no permitían su reparación. “Ello obligó –señala Álvarez Laita- a cambiar el motor completo extrayéndolo por el techo de la cámara de máquinas hasta la cubierta del garaje de vehículos pesados y por allí, en una plataforma diseñada expresamente”.

Se trata de motores diseñados por la empresa alemana MAN Diesel & Turbo SE, uno de los líderes mundiales en diesel para propulsión marina y generación de energía eléctrica. Están fabricados bajo licencia por Navantia en la fábrica de motores de Cartagena. Por cuestión de fechas el nuevo motor se fabricó en Alemania y se instaló a bordo en febrero de 2010, estando desde entonces a pleno rendimiento. Por indicación expresa del fabricante, el motor de estribor también se modificó para evitar que se pudiera repetir el problema. Todo parece indicar que se trata de un problema de diseño, felizmente resuelto.

En las primeras pruebas de la propulsión se detectaron igualmente vibraciones y simultáneamente se detectó cavitación en las palas delanteras de las hélices de los pods de propulsión. La empresa alemana Schottel GmbH encargó al Marine Research Institute, situado en Wageningen (Holanda), el estudio de la situación originada. La solución ha sido una nueva carena en forma de gota de agua alrededor de los encastres de los pods, sustituyendo a la anterior de forma redondeada. El rediseño de las palas de las hélices delanteras de los propulsores se resolvió también de forma satisfactoria y el buque realizó nuevas pruebas de mar los días 24 y 25 de agosto, a unas 15 millas de la ría ferrolana, con el apoyo de la fragata Álvaro de Bazán.

Este tipo de situaciones son normales en buques que, como en el caso del LHD[5] Juan Carlos I, son cabezas de una serie. Cuando se detectan, se resuelven durante los periodos de pruebas para garantizar el correcto funcionamiento y, a pesar de lo llamativas que resultan, no tienen mayor trascendencia. 

La experiencia de Navantia, sucesora de Bazán, ha sido decisiva

Principales hitos

El diseño del nuevo buque fue aprobado en septiembre de 2003 y el contrato para su construcción fue adjudicado en marzo de 2004. La fabricación de los primeros bloques comenzó en mayo de 2005. La puesta de quilla se celebró en julio de 2006 y la botadura, con el madrinazgo de la reina Sofía y en presencia del Rey y de la familia real, se efectuó el 10 de marzo de 2008. La construcción del buque ha supuesto una inversión de 360 millones de euros.

Unos días después, el 18 de abril, cuando el barco se encontraba atracado en fase de armamento, se rompió la estacha de popa debido a la fuerza del viento. El barco comenzó a separarse del muelle y, dada la alarma, acudieron en su ayuda cinco remolcadores y el personal de servicio, logrando amarrarlo de nuevo sin mayores consecuencias.

El 22 de septiembre de 2009, con la ayuda de dos remolcadores, se hizo a la mar por primera vez para realizar sus primeras pruebas en mar abierto.  El 24 de mayo de 2010 comenzaron las últimas pruebas en alta mar, que se dieron por finalizadas el 2 de junio siguiente. La fecha inicial para su entrega a la Armada se había fijado para el 24 de junio, onomástica del rey Juan Carlos, si bien, por diversas circunstancias, se aplazó hasta el 30 de septiembre.

El buque Juan Carlos I relevará a los buques anfibios tipo LST Hernán Cortés (L 41) y Pizarro (L 42), de construcción norteamericana y conocidas como “las cornudas” –se trata de dos buques de la clase Newport– por los peculiares dispositivos para el desembarco que llevan a proa.

Los buques para la Armada de Australia pertenecen al modelo español

Barcos para Australia

Como se sabe, el buque de la clase Juan Carlos I ha sido seleccionado por la Real Marina Australiana, tras un riguroso concurso internacional, para construir dos buques LHD, similares en un 90 % al cabeza de serie. El contrato fue firmado el 23 de noviembre de 2007 y les han sido asignados los nombres de CanberraAdelaide.

La construcción de ambos buques será realizada por Navantia y el astillero australiano BAE Systems Australia Defense, con un reparto de carga de trabajo del 80 % y 20 %, respectivamente. La factoría de Fene-Ferrol de Navantia se ocupa de la construcción del casco hasta la cubierta de vuelo, mientras que el contratista australiano realizará la superestructura. Navantia suministra también los motores y el sistema integrado de control de plataforma.

La quilla del buque Canberra fue puesta en grada en septiembre de 2009 y en el caso del segundo, el primer corte de chapa se produjo el día 2 de febrero de 2010, siete semanas antes de lo inicialmente previsto.  

Cuando finalice la construcción de las estructuras principales de ambos buques, serán trasladados a Australia para su acabado y pruebas. El viaje se realizará a bordo del buque dique para cargas pesadas Blue Marlin. Navantia ya tiene cerrado el acuerdo con la compañía holandesa Dockwise para efectuar en el verano de 2012 el traslado del buque Canberra y dos años después, el del buque Adelaide. 

Fotos: Navantia


[1] Carece del ski-jump, es algo mayor, y el garaje no puede ser utilizado como ampliación del hangar.

[2] Garaje de vehículos pesados de 1.410 metros cuadrados; garaje de vehículos ligeros de 1.880 metros cuadrados; hangar de 990 metros cuadrados y área de municio0nes de 600 metros cuadrados.

[3] Las capacidades de apontaje son las siguientes: 6 puntos para aviones Harrier, F35B o helicópteros; 4 puntos para helicópteros pesados CH-47 Chinook y un punto a popa para V-22 Osprey.

[4] Estado mayor: 103; personal fuerza de desembarco: 890; Grupo Naval de Playa: 23; dotación Unidades Aéreas Embarcadas: 172.

[5] LHD corresponde al concepto Landing Helicopter Dock, es decir, desembarco + helicópteros + dique.


4 comentarios so far
Deja un comentario

Chile necesita esta unidad. Es muy completo para las necesidades nuestras. Navantia es una de las mejores y así confiamos, que es el próximo buque sea de ustedes.

Comentario por Gabriel Angel Arraza

Ojalá sea así. Desde el buque-escuela Esmeralda, que recuerde no ha habido más barcos construidos en España en la Marina de Guerra de Chile. País tan lejado y tan cercano en el afecto, el cariño y el respeto.

Comentario por jcdl

[…] el siguiente enlace delamarylosbarcos los lectores podrán acceder al reportaje que en su día publicamos del buque LHD Juan Carlos I, […]

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