De la mar y los barcos


Cuaderno de bitácora (VIII). Fondeados en Jeddah

Las cubiertas permanecen vacías a la espera del regreso de los peregrinos

Eduardo García Osés (*)

De nuevo el alba expulsa a la noche, y se empieza a dibujar la linera del horizonte. La humedad tremenda debida al calor, crea un suavísimo tul que quita relieve al paisaje.  De todas formas, la luz suave del principio incendia el cielo, surgiendo llamaradas de un rojo intenso, en los escasos cirrus y cúmulus que flotan allá a lo lejos.

La ciudad, blanca y con fondos de arena, resplandece ante los primeros rayos de sol, y de los minaretes, que lo dominan todo, surge la voz del almuédano llamando a la oración. La falta de ruidos, facilita la difusión del monótono canto. Es bonito oírlo e imaginarse que con él se pone en movimiento un pueblo, que se entrega a Dios desde su despertar. Deben rezar cinco veces al día.

El peso específico de la religión es muy grande y, por supuesto, mayor que en Europa,  donde ya no sé si hay creyentes, o gentes que no se atreven a romper con viejos atavismos. Ya son muchos días los que llevamos fondeados, mientras nuestros peregrinos estarán recorriendo los lugares sagrados del Islam, caminando bajo el sol tórrido de Arabia.  

Leemos, pescamos para pasar el rato, oímos música, charlamos, se juega en cubierta, algunos cantan, y todos piensan en el regreso de los peregrinos para iniciar el viaje a Casablanca de nuevo, y después a España. Algunos se quedarán de vacaciones, después de 11 meses de embarque, y otros, a lo mejor podrán ver a la familia en el puerto de destino.

Entretanto  pensamos,  comentamos, analizamos… no se puede comprender que el régimen que hay en Arabia Saudita sea apoyado por las democracias occidentales. Que lo apoye España lo comprendemos, pero que lo apoyen países que dicen defender la libertad, la justicia, la dignidad del  ser humano, no entra en cabeza humana. Como anécdota, cuando el rey Saud visitó España fue recibido por Franco con todos los honores. Esto lo veía normal: eran relaciones de tirano  a tirano. Pero lo que no podía entender es que lo mismo ocurría en Francia, Gran Bretaña, etc.

Se hospedó en Niza en un hotel con su séquito de 300 personas, en el que iban 18 mujeres para el sátrapa. El hotel tenía unos 700 empleados, y regaló un Omega de oro a cada uno .Un montón de millones, robados a su pueblo ¿Para qué sirve la Interpol? Posteriormente ya vi la farsa que hay en los parlamentos de las llamadas democracias.

Todo es cuestión de intereses económicos. Este comportamiento de los poderes es grave, pues así se erosiona un sistema de convivencia que dio frutos aceptables, y que actualmente se está degenerando. A Churchill se le atribuye la frase “la democracia es el menos malo de los sistemas”. Será verdad, pero eso no quiere decir que no haya que buscar otro en el que se potencia más la justicia, la equidad.

Platón y Aristóteles tratan mucho  acerca de la justicia, y menos de la libertad. Creo que porque cuando hay justicia hay libertad, y Libertad sin justicia, es un sarcasmo. Recuerdo a Álvaro de la Iglesia, cuando para expresar el igualitarismo que debe haber entre los humanos decía con frase gráfica  que “todos los ombligos son redondos “.

Y sin más novedad, finalizamos la singladura fondeados.

(*) Capitán de la Marina Mercante

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