De la mar y los barcos


Cuaderno de bitácora (IX). Regreso de los peregrinos

El trasatlántico "Marqués de Comillas" regresa a Marruecos

Eduardo García Osés (*)

Llegan alegres, ruidosos, satisfechos por haber cumplido el anhelo de toda una vida, en la tierra sagrada de su religión, recorriendo los lugares en los que el profeta, iluminado por Dios, fundó el Islam, viendo las cuevas, los lugares en los que el arcángel Gabriel le dictaba los versículos preciosos del Corán.

El embarque es ordenado y rápido, ya que queremos llegar a Suez a la hora adecuada para el paso  del Canal. Hay trámites, requisitos que cumplir, y el más importante es el pago de los derechos de paso: un millón de pesetas, y que mientras no llegue el cheque por banco, no se autoriza el paso. A veces se demora el paso tres, seis, ocho días por demoras bancarias.

De nuevo las charlas en la jaima; no pueden hacerlo en cubierta. Parece que les hace falta la intimidad del recinto cerrado, cálido, sin la luz agresiva del día. Al desembarcar en Jeddah entraron en un recinto en el que dejaron todas sus ropas, y les dieron una especie de manto grande, amplio, blanco como de toalla, vestimenta para la peregrinación. El agua que han bebido era escasa y cara y la vestimenta obligada también. No faltan buitres del negocio. ¿Hay gente que no se aproveche de los demás en el mundo de los negocios?. Con eso de los precios libres, y que se regulan automáticamente por la ley de la oferta y la demanda, cada vez los ricos lo son más, y el número de pobres aumenta. Menos mal que eso ocurre en un mundo cristiano, que si no lo llega a ser… Homo homini lupus. Por lo visto, también los lobos son cristianos. 

Cuentan de los milagros de Mahoma, de la purificación del alma al besar la piedra negra, sagrada de Islam, la Kaaba, que habiendo sido blanca en tiempos de Abraham, se volvió negra al ir absorbiendo los pecados de los hombres.

En cuanto a la expansión del Islam por la fuerza de la espada la justifican. En un principio Mahoma, al igual que Cristo, decía: “Si te hieren en un mejilla, preséntale la otra”. Pero trece años de inmensa paciencia, sufriendo insultos, calumnias, persecuciones, humillaciones, incluso de los de su misma tribu los koreichitas, y arruinado, tiene que escapar. La mansedumbre de que hace gala se esfuma, en cuanto, debido a las muchas adhesiones, tiene fuerza .Gentes preparadas para guerrear, con espíritu resuelto, se le unieron y con el afán de extender la religión revelada, se lanza a lo que considera un mandato divino. Respeta a Jesús y a su doctrina de paz, pero el considera que a él le mandan  para usar la espada. Resultado: desde  el Golfo de Guinea hasta las islas de las especias, cientos de millones de seres humanos siguen su mandato.

Y sin más novedad, finalizamos la singladura, navegando hacia Suez.

(*) Capitán de la Marina Mercante 


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