De la mar y los barcos


A Puntallana por mar y Ferry Gomera
octubre 5, 2011, 2:43 pm
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Tomás González Sánchez-Araña (*)

Cuenta la leyenda que en el siglo XVI un barco en su ruta procedente de América pasó cerca de la isla de La Gomera. Los marineros observaron un gran resplandor en tierra que procedía de una cueva en Puntallana. Atraídos por el resplandor saltaron a tierra y encontraron una imagen de la Virgen María con su hijo en brazos, que se llevaron al barco.

Intentaron reanudar su viaje, pero por más que lo intentaban el barco no podía navegar. Entonces devolvieron la imagen al mismo lugar donde la encontraron y se dirigieron al cercano puerto de San Sebastián, distante sólo dos millas, informando de lo sucedido. Las autoridades insulares, el clero y todo el vecindario se dirigieron a Puntallana. Llegados allí veneraron a la santa efigie y le improvisaron un rústico albergue. La tripulación del velero, que probablemente procedía de Méjico, estaba formada por muchos extremeños devotos de la Virgen de Guadalupe.

Panorámica de Puntallana y el santuario de la Virgen de Guadalupe

Cada primer domingo del mes de octubre, peregrinos llegados de todos los puntos de La Gomera y gomeros de la diáspora, se acercan a la ermita de Puntallana para “cumplir” con la Virgen de Guadalupe, patrona de la Isla, que también lo es de Guadalupe (Cáceres) y de Méjico.

Llegan a Puntallana por tierra y por mar a bordo de pequeñas embarcaciones de pesca o de recreo al pequeño embarcadero. Antiguamente a los que iban por mar los trasladaban los pescadores de la villa en sus botes de pesca artesanales, que eran el único medio existente. Actualmente el corto trayecto de dos millas desde San Sebastián lo realizan con embarcaciones de todo tipo, deportivas y de pesca.

Los que iban por tierra tenían que superar estrechas pistas, angostos caminos y barrancos para conseguir llegar a la ermita, cargados con enseres comidas y bebidas.

De ahí la famosa cuarteta:

A Puntallana por tierra,

porque la Mar se “meneia”;

A Puntallana por barco

porque no tengo zapatos.

En aquella época el ferry Benchijigua era algo más que un barco para los gomeros, el “ferre” como le llamaban, porque era el único existente y el primer car-ferry que navegó en Canarias, que redimió a la Isla de su secular aislamiento y supuso para La Gomera el arranque, el punto de inflexión para su actual desarrollo y por ello se puede hablar de La Gomera antes y después del ferry.

El primer "Benchijigua", el día que llegó a San Sebastián de La Gomera

El pequeño Benchijigua era considerado por los gomeros como “su ferry”, que no se creían que se pudiesen trasladar a Tenerife con aquellas desconocidas comodidades.

El ferry entró a formar parte del patrimonio de La Gomera, trascendió al folclore local y le dedicaban “pies de romance” como aquél que dice:

¡Viva el “ferre” de La Gomera y el capitán que lo guía! 

Y que se repetía con cada cuarteta acompañado de chácaras y tambores.

Actualmente ya hay otros barcos que se disputan las preferencias de los gomeros. La isla ha pasado del secular aislamiento antes del ferry, a ser la isla mejor comunicada con una oferta de pasaje de casi 8.000 plazas diarias por dos compañías navieras que compiten ferozmente.

El primer barco de línea que se acercó a Puntallana para saludar a la Virgen de Guadalupe fue el ferry Benchijigua, el primer domingo de octubre de 1975, estando quien suscribe al mando, que había asumido dos meses después de su puesta en servicio, en 1974 y en el que permanecí por espacio de tres años.

El capitán Tomás González Sánchez-Araña, en el puente del ferry "Benchijigua"

Así, pues, desde 1975 era tradicional que todos los barcos de pasajeros de otras compañías, siguieran el ejemplo del Benchijigua y se acercaran a Puntallana para “cumplir”, como allí se dice, con la Patrona de todos los gomeros.

Aquel domingo “el ferre” salía del puerto de San Sebastián de la Gomera a las once en punto de la mañana en su viaje regular a Los Cristianos (Tenerife), pero su capitán no puso rumbo directo al puerto tinerfeño, sino que se desvió unas dos millas a barlovento para pasar cerca de Puntallana.

El pequeño Benchijigua, que iba empavesado con todas las banderas del Código Internacional de Señales, al estar muy cerca de Puntallana emitió con la sirena las pitadas de saludo reglamentarias. Después de haber “cumplido” con la Virgen de Guadalupe, el ferry enmendó su rumbo a estribor poniendo proa hacia Los Cristianos y  a este nuevo rumbo, con la mar y el viento por la aleta de babor.

El saludo del barco a la Virgen de Guadalupe fue contestado desde tierra con una ristra de voladores o “foguetes”, como agradecimiento de los peregrinos gomeros por el insólito detalle del Benchijigua.

No obstante navegar estas dos millas extra, el ferry Benchijigua rindió viaje en Los Cristianos a la misma hora de siempre, sobre las 12,30 h, llegó en el horario previsto, no hubo ningún retraso y el viaje resultó incluso más cómodo para el pasaje y más entretenido.

El ferry "Benchijigua", navegando en el canal de Juan Prim

La iniciativa del capitán de acercarse a Puntallana tuvo su repercusión inmediata. El mismo día recibió una llamada del almirante Boado, presidente de la compañía, advirtiéndole de que se abstuviese de desviarse de la ruta sin permiso expreso de la naviera, aunque al día siguiente recibió la contraorden de don Leopoldo, una vez que recibió la felicitación de las autoridades de La Gomera, en el sentido de que sí se podía acercar con el barco a Puntallana el día de la Virgen de Guadalupe, pero con permiso expreso de la compañía.

Y es que aquel barco era como una casa de vecinos, estaba siempre a la vista de los armadores y el capitán estaba siempre vigilado, ya que no era un barco que salía a la mar en un viaje largo y se perdía de vista.

Al almirante se le explicó que en aquella ocasión el capitán había seguido la derrota que hacían las antiguas embarcaciones menores como la falúa de Ramón Padilla y el armador Juan Padrón Saavedra con el Águila de Oro, que transportaban pasajeros y carga entre La Gomera y el Sur de Tenerife.

Estas pequeñas embarcaciones, con vientos y mar del nordeste, cuando salían de San Sebastián no ponían el rumbo directo a Los Cristianos, sino que ponían proa a Alcalá o más al Norte, al objeto de “ganar barlovento”, y millas después arrumbaban hacia Los Cristianos. De esta forma llevaban el viento y la mar más hacia la popa.

Navegaban unas millas de más, pero era mucho mejor esta derrota para la navegación del barco, que lo hacía con el viento por la aleta, se movía menos para comodidad del pasaje, se gastaba menos combustible y se llegaba a la misma hora que haciendo un rumbo directo.

Desde 1975 en que el ferry Benchijigua estableció por primera vez la costumbre, los demás buques de pasajeros de otras navieras que hacían aquella línea, también se acercaban a Puntallana el primer domingo de octubre para “saludar” a la Virgen de Guadalupe. Sin embargo, en la actualidad, los tiempos han cambiado mucho y desde hace varios años se ha perdido esta bonita tradición.

*Capitán de la Marina Mercante

Fotos: Archivos de Tomás González Sánchez-Araña y Juan Carlos Díaz Lorenzo


5 comentarios so far
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La historia marítima de las islas y especial de La Gomera es un tema de gran interés histórico. Enhorabuena por esta página.

Comentario por Ángel Herrera

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QUE COSA MAS BONITA, RECUERDO DE A QUELLOS CORREILLOS, LA PALMA, LEON Y CASTILLO, VIERA Y CLAVIJO, SOBRE TADO PARA UNO DE SUS CAPITANES EL CUBANO DON ELISEO, Y TAMBIEN, Y OTRO RECUERDO DE A QUELLOS MAS PEQUEÑOS, EL GOMERA EL LANZAROTE, NO SEPUDEN DEJAR ATRAS
LA BREÑOCA, EL SANCHO , EL AGUILA DE ORO, EL BOHEME, UN SALUDO A LOS GOMEROS DE MAS DE 70 AÑOS, UN SALUDO PARA TODOS CELESTINO DARIAS

Comentario por celestino




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