De la mar y los barcos


Recuerdos del pasado (II). “Marqués de Comillas”, “Magallanes” y “Habana”, tres barcos referentes de una época

Manuel Marrero Álvarez (*)

Año 1949.- Las tribulaciones sufridas por la Compañía Trasatlántica Española como consecuencia de los estragos de la Guerra Civil, donde la naviera ve considerablemente mermado el número de buques que componen su flota, parecen llegar a su fin. De las 15 unidades de que disponía al comienzo de la contienda, solo quedaron tres en condiciones de navegar: “Marqués de Comillas”, “Magallanes” y “Habana”, pero en este año que comentamos, se incorpora un nuevo barco que dará optimismo y vida a la línea con Centroamérica, que servían los dos primeros supervivientes de forma regular, mientras que el “Habana” lo hacía esporádicamente. En efecto, el 20 de junio a la una de la tarde arriba por primera vez al puerto de Santa Cruz de Tenerife con la insignia de Trasatlántica,  la motonave “Conde de Argelejo” procedente de Cádiz y zarpa a las 10 de la noche con destino a San Juan de Puerto Rico, Ciudad Trujillo (República Dominicana), La Guaira y Habana, después de tomar combustible, agua,  víveres y 20 pasajeros para Venezuela. Más tarde reforzaría el servicio la motonave “Ciudad de Cádiz”, fletada a Trasmediterránea para unos pocos viajes y posteriormente se incrementaría la flota con la compra del “Explorador Iradier” que pasaría a llamarse  “Satrústegui”.

Era el gran auge de la emigración a América, en especial para Venezuela, donde los españoles, italianos y portugueses se lanzan en masa hacia aquellas tierras, imaginando una especie de paraíso, para conseguir mejorar la penosa situación que se vivía en Europa. Los buques salen de Tenerife, último puerto antes de cruzar el Atlántico, abarrotados de pasajeros, teniendo que reservarse los billetes de viaje, con varios meses de antelación y donde los barcos de sus futuros traslados, eran de  un recuerdo imborrable para las miles de personas que salían en busca de la aventura americana,  reflejándose en los muelles la emocionante estampa de los emigrantes sentados sobre sus baúles o maletas de madera repletas de ilusiones, esperando el trasatlántico que les llevaría a esa tierra de promisión.

El trasatlántico “Marqués de Comillas”, en la época de los viajes a Venezuela

Por ello, observando las circunstancias que actualmente rodean nuestras vidas, no podemos por menos que exclamar, ¡Dios mío, quién nos vio!. Cuán hermoso sería que todos conociéramos nuestra reciente historia, para saber que fuimos y de dónde venimos. Conocer la vida y sacrificios de aquellos predecesores que tuvieron que emigrar para mejorar la vida de sus descendientes, significa que jamás podremos agradecer la enorme herencia que nos legaron. Ahora, con la libertad sin límites que nos atribuimos, parece que todo lo merecemos por el solo hecho de existir. Canarias ha estado unida a la emigración con América durante siglos y en la mayoría de los Países, existen allegados de nuestro origen, siendo muy  extraño encontrar familia que no tenga o haya tenido parentesco en el Nuevo Mundo.

Los vapores “Marqués de Comillas” y “Magallanes” eran los referentes españoles de la época y jamás salían con camarotes libres. A pesar de sus años, se distinguían por su seguridad, buen trato de su tripulación y exquisita comida. Además, iban mandados por legendarios capitanes, cuya fama  trascendía más allá de los ambientes marítimos. El primero de los buques tenía a su mando a don Gabriel Roselló Guiscafré, llevando como sobrecargo a don Evaristo Meana Avellanal y el “Magallanes” a don Antonio Buxó Ventayol y de sobrecargo a don José Fano. El Sr. Roselló era una persona de corta estatura, delgado y con pelo rizado y cano. Contrastaba con el Sr. Buxó que era hombre de mayor envergadura y con poco pelo, pero ambos rebosantes de prestigio e inmensa categoría humana.

Gabriel Roselló Guiscafré, capitán del “Marqués de Comillas”

En nuestra primera etapa laboral y aprendizaje, compartiendo estudios y trabajo, recuerdo como un mediodía del 16 de diciembre del año que mencionamos de 1949, el “Marqués de Comillas” llega a Santa Cruz de Tenerife procedente de Cádiz y queda atracado en la sección quinta del muelle Sur, con el fin de realizar las operaciones de  suministro de 900 toneladas de fuel-oil, 600 de agua, víveres y embarque de pasajeros y carga con destino a La Guaira y Habana. Una vez recogidos los documentos a bordo y cuando me prestaba a iniciar mis diligencias de despacho del buque en las diferentes organizaciones, el oficial del portalón  avisa de que el capitán solicitaba mi atención. Miro a la escala y observo cómo el Sr. Roselló baja lentamente la misma y al llegar a tierra me  ruega que lo traslade hasta la salida del muelle, en el taxi que los agentes de la Compañía pone a nuestra disposición.

En el corto trayecto me pide que almuerce con él, en una tasca existente en la calle de San José, de nombre “El Farol”, a la que acude cada vez que su buque arriba a Tenerife. Intento por todos los medios evadirme, principalmente por el enorme respeto que en aquellos tiempos se tiene a la figura de estos Capitanes, pero él insiste y casi me ordena que le acompañe, por lo cual no me queda otro remedio que aceptar su invitación. Quién conoció la tasca “El Farol”, sabrá que era una modesta casa de comidas,  situada a la salida del Muelle Sur,  al comienzo  de la calle de San José, subiendo a mano derecha. El menú fue tan simple como todo lo que rodea a estas personas, servido en una pequeña mesa sin mantel, pero muy limpia: un par de huevos fritos con papas fritas, acompañado de un trozo de pan y un vaso con agua fresca,  que según Don Gabriel Roselló, era el mejor plato que comía, de todos los puertos de escala de su barco. Después, lo dejé  en la terraza del Bar Atlántico tomándose un café y yo  fui a realizar mis funciones de despacho del buque.

Considerando la categoría de los restaurantes del “Comillas” y el prestigio de sus cocineros, pasado el tiempo y con algo más de confianza, le pregunté: “Don Gabriel, ¿pero a bordo no le pueden hacer a usted este simple plato? “No hijo, no; ni las patatas, ni los huevos son los mismos, ni el lugar donde los  como” me contestó. Y así, don Gabriel, sin haberme convencido, continuó visitando la tasca “El Farol”, hasta que cesó en el mando de su buque.

Estampa marinera del trasatlántico “Magallanes”

Don Antonio Buxó, capitán del “Magallanes”, era más campechano. Normalmente las comidas las hacía en el barco, pero seguidamente bajaba a tierra para pasear por la calle del Castillo, entrar en alguna tienda de indios y finalmente sentarse en la terraza del  “Atlántico” a tomarse una taza de té. Desde allí contemplaba el tráfico del puerto, hasta un par de horas antes de la salida,  en que regresaba a bordo.

Queda el tercero de los “supervivientes”, el vapor “Habana” ex-“Alfonso XIII”, que mandaba otro ilustre capitán, como era don Jesús Marroquín Valladares, llevando de primer oficial a don Victoriano Barbarías Amézaga y de sobrecargo a don Joaquín Ríos Valldeperas. El barco después de su transformación en mixto para pasaje y carga, como consecuencia del importante incendio, a todas luces intencionado, declarado en los astilleros de la Naval de Sestao, cubría el servicio con Centroamérica de forma esporádica, ya que con mayor frecuencia realizaba viajes a Baltimore y New York, para llenar sus enormes bodegas con maíz o leche en polvo de Estados Unidos, destinados a puertos peninsulares y canarios.

El vapor “Habana” tuvo el honor de restablecer el servicio España-México, después de más de doce años en que Trasatlántica no tocaba puerto mexicano alguno, debido a que ambas Naciones carecían de relaciones diplomáticas. El 13 de marzo de 1948, el buque entra en el puerto de Veracruz, esta vez al mando del capitán don León Aldámiz Echevarría y su llegada fue un acontecimiento memorable que marcó un hito en la historia reciente y en los sentimientos de los dos pueblos hermanos. Su arribada se produjo después de capear un fuerte temporal, decidiendo el capitán entrar en puerto sin práctico, a pesar de que las condiciones eran todavía adversas.  Al inicio de las operaciones de atraque, una gran multitud invadía no solo el muelle, sino todos los lugares desde donde el barco podía ser visto, acudiendo también más de cinco mil niños con ramos de flores y cadetes de la Escuela Naval,  para dar la bienvenida a la ansiada representación  de la añorada y  lejana España.

El buque mixto “Habana”, atracado en el puerto de Santa Cruz de Tenerife

México y España continuaron sin relaciones diplomáticas, pero a partir de ese 13 de marzo de 1948, Trasatlántica con sus barcos y sus capitanes, pasaría a ser la figura del embajador deseado para los miles de exiliados y emigrantes que se encontraban con el sufrimiento del aislamiento total de su patria. La naviera española volvía a encender la llama de la esperanza y a reanudar el único contacto verdadero entre las dos naciones.

La historia de las relaciones entre España y México, ha sido una auténtica paradoja, pues mientras sus ciudadanos han mostrado desde siempre un trato personal envidiable, de las mejores entre naciones de habla hispana y los pueblos unidos por seculares vínculos históricos, sin embargo las diplomáticas han estado durante muchos años bastante deterioradas y completamente rotas.

Después de cuarenta años de silencio y tras la muerte del General Franco,  el 28 de marzo de 1977, bajo los gobiernos de Adolfo Suárez por España y López Portillo por la República Mexicana, se reanudan las relaciones diplomáticas, produciéndose el canje oficial de notas en el Salón Napoleón del hotel George V de París.

En 1957 se desguaza el buque “Magallanes” en Santurce, con 30 años de vida sobre sus cuadernas. El buque “Marqués de Comillas” arde en Ferrol y desaparece en 1961, con 34 años de mar. El vapor “Habana” tuvo una  existencia mucho más  larga y azarosa de 58 años, desde aquel mes de septiembre de 1920 en que fue botado en Bilbao como “Alfonso XIII”, con la presencia de los Reyes de España. Fue desguazado en Vigo en  1978 con su último nombre de “Galicia”.

Finalmente, como colofón y homenaje a estos buques, permítanme decir que si la emigración canaria a América fue uno de los capítulos más relevantes acaecidos en nuestro archipiélago en los últimos tiempos, no cabe la menor duda de que la historia de estos tres vapores, forman parte importante de estos acontecimientos, porque fueron el arca de los sueños para muchos miles de isleños que embarcaron en ellos con la mayor ilusión, para ser conducidos por los caminos seguros del mar hasta su destino final en el Nuevo Mundo, donde buscarían esa tierra anhelada de promisión y esperanza.

(*) Delegado de Compañía Trasatlántica Española en Canarias (1984-1993). Miembro de la Academia Canaria de Ciencias de la Navegación.

Fotos: Archivos de Manuel Marrero Álvarez, Vicente Sanahuja (vidamaritima.com) y Juan Antonio Padrón Albornoz (ull.es).


18 comentarios so far
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Una vez más, el Sr. Marrero nos premia con sus interesantes experiencias vividas durante el transcurso de su su vida profesional.El contacto directo y personal con los buques de la Cia. Trasatlantica y sus tripulaciones, le permitieron tener interesaniísimas experiencias y conocimientos como en lo que acabo de leer queda constancia. Quenes nos deleitamos con este tipo de información y relatos, se lo agradecemos y le invitamos a siga haciéndolo: Sabemos que es mucho lo que conoce por sus vivencias
J.Cárdenas.

Comentario por Juan Cárdenas Soriano

Mi tío Luís PRIDA LAVANDERO viajó a Rep. Dominicana creo que en el último viaje que realizó el Magallanes, agradecería me ayudaran a localizar la lista de pasajeros, gracias.

Comentario por Gabino

D.Gabino, solo le puedo ayudar lo relacionado con Canarias. El “Magallanes” realizó su último viaje, saliendo de Tenerife el 7 de octubre de 1953, a las 2200 hrs, con destino a S.Juan de Pto.Rico, Sto Domingo, La Guaira, Habana y Veracruz. Embarcaron en el puerto tinerfeño 63 pasajeros, pero el nombre de Prida Lavandero, no figura en dicha lista. Tal vez lo haría desde otro puerto, que ignoro. Saludos

Comentario por Manuel Marrero Alvarez

Distinguido Sr. Marrero: ¿Conoció usted personalmente a Joaquín Ríos Valldeperas? Le agradecería mucho cualquier información que tenga sobre él.

Comentario por Yeyo

Estaría encantado de informarle sobre Joaquín Ríos Valldeperas. Yo soy su hijo y me ha emocionado ver que alguien tiene interés por saber cosas de mi padre. Si quiere contactar conmigo, le envío mi correo electrónico de contacto: joaquimrios45@gmail.com
Saludos.

Comentario por Joaquín Ríos Romero

Si señor, le conocí personalmente y le puedo decir que fué un Sobrecargo de gran categoría humana y profesional, Creo que contrajo matrimonio con una señora de Las Palmas y lamentablemente le perdí la pista hace mucho tiempo. La última vez que tuve noticias de él, fué en el accidentado viaje a Australia del “Montserrrat” a mediados del mes de mayo de 1959, cuyo barco iba al mando del Capitán Rafael Jaume.

Comentario por Manuel Marrero Alvarez

Muchas gracias, no lo ponía en duda. ¿Existe algún archivo de la Transatlántica con contratos, listas de personal, fotografías, etc.? A lo mejor el capitán Rafael Jaume recuerda algo más de Ríos Valldeperas. Saludos.

Comentario por Yeyo

Yo soy su hijo, también me llamo Joaquín Ríos y me hace mucha ilusión ver que hablan y recuerdan a mi padre con tanto aprecio. Si desean contactar conmigo, mi correo es: joaquimrios45@gmail.com
Saludos.

Comentario por Joaquín Ríos Romero

Tengo entendido que hicieron entrega al Museo Marítimo de Barcelona, una serie de archivos y documentos, que ignoro. Lamentablemente, de aquella época quedamos pocos y en la fase final de la Compañía, de los que menos se preocuparon sus responsables, fué de conservar viva la brillante historia de la Naviera. Más bien lo contrario, donde imperó el saqueo.
En cuanto al Capitán Jaume, hablaré con él y le informaré.

Comentario por Manuel Marrero Alvarez

Sr Marrero, me agradó mucho su escrito y, caí en él porque una de mis hermanas, me comentó que mi abuela materna se había casado por segunda vez, con un capitán del vapor “Marqués de Comillas”, al parecer se apellidaba Mills, es toda la información que tengo y parece ser que fue en los años 30 o 40… desearía saber si usted tiene algo de esa información, agradezco de antemano su atención … atentamente

Sergio M Castro-Resines

Comentario por Sergio M Castro-Resines

De los pocos datos que tengo sobre Capitanes con mando, solo veo a dos apellidos parecidos, oriundos de Barcelona: Son Pedro MIR Juliá y Pedro Oliver MILLET. En su momento, la dirección de la Compañía entregó al Museo Marítimo de Barcelona, documentos y archivos. Puede que allí pueda averiguar algo. Saludos

Comentario por Manuel Marrero Alvarez

Hola, buenas tardes, quisiera saber de qué época es la foto del Magallanes y si me es posible adquirir de algún modo esa imagen en alta resolución y cómo lo puedo hacer.
Muchas gracias.
Saludos desde México

Comentario por Tania Ricaño

Sr. Marrero:
Mi madre (qepd) me contó que en 1943 salió con sus padres de la Habana y desembarcaron en La Coruña en el barco Magallanes. Me dijo sobre esa travesía que por la acitvidad de submarinos alemanes el barco fue desviado a Nueva Orleans y estuvo en ese puerto varios días. También sobre las grandes banderas de España pintadas a babor y estribor. Le agradecería me ampliara información.

Comentario por Miguel

Mi abuelo juan gregori galiana fue miembro de la tripulacion del magallanes y fallecio en1980 si alguien lo conocio

Comentario por Juan Gregori Roig

Mi abuelo Emilio Escudero Gonzalez salio sobre el año 1925 en el Magallanes, por vigo…Llegando al puerto de Veracruz. Hay alguna lista pasajeros, mas fotos del trasatlántico donde puedo recabar mas información es para un fotolibro que estoy realizando..
Muchas Gracias
Felicidades por su página.
Vivo en Veracruz. Conocí y entre al Guadalupe y el Covadonga, mi padre realizaba trabajos para los astilleros. Lastima no recuerdo ya los nombres de sus capitanes era muy pequeña en esa época.
mi email es : claudiauribelarrea@gmail.com

Comentario por claudiauribelarrea

Mi padre viajó a La Habana en 1953 en el Magallanes. Toda su vida nos relató en Navidad la travesía pues fué en esas entrañables fechas. Juan Manuel Calvo Palmero. En su recuerdo.

Comentario por juan manuel calvo palmero

Mi abuelo Andres Aspirez Sanchoyarto fue camarero en el marques de comillas de 1950 a 1960 y luego paso al Guadalupe. Toda una vida de marinero que recuerda con mucha emoción. Tiene hoy 90 años. Estoy buscando a sus compañeros de travesía,cualquier dato o informacion. gracias

Comentario por LETICIA

Mi padre fue el sobrecargo Joaquin Rios Valldeperas, tal vez sirvieron juntos. Si es así coméntame algo. Gracias.

Comentario por JOAQUIN RIOS ROMERO




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