De la mar y los barcos


“Isabel del Mar”, matrícula naval de Santa Cruz de Tenerife
septiembre 10, 2014, 9:20 am
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Juan Carlos Díaz Lorenzo

Con la salida, ayer, del puerto de Barcelona del ferry “Isabel del Mar” ha finalizado la etapa española del citado buque, que tuvo una duración de algo más de seis años. De ellos, casi cinco ha permanecido amarrado por diversos embargos judiciales, entre los cuales figura el reiterado impago de servicios a la Autoridad Portuaria de Barcelona, donde se encontraba amarrado desde el 14 de octubre de 2009.

En diversas ocasiones cambió de atraque y en enero de 2014 fue declarado en estado de abandono. Al final se ha resuelto el expediente administrativo para deshacerse de un cliente moroso, en otro tiempo propiedad de Iscomar, conocida como la “naviera amarilla”, una de las sociedades del Grupo Contenemar. El remolcador “Hellas” es el encargado de llevarlo al desguace en Aliaga (Turquía), a donde tiene previsto arribar el próximo 20 de septiembre.

El ferry «Isabel del Mar» y por su proa el buque «Julia del Mar»

Ha sido el único buque de pasaje de construcción japonesa que ha enarbolado bandera española. Su estampa marinera delata claramente su origen. Es frecuente verlos navegando en Grecia, país que mayor número de ellos ha tenido y tiene en servicio. Sin embargo, en otro tiempo, navieros españoles acudieron a astilleros japoneses para la construcción de barcos petroleros, caso de Seabird Tankers Inc. (“Seahawk”, “Seakite” y “Mermaid”) Wayland S.A. (OBO “Zaragoza”), todos ellos al servicio de CEPSA.

Construcción número 305 del astillero Kanda Shipbuilding Co. Ltd., factoría de Kure (Japón), fue botado el 7 de diciembre de 1987 bautizado con el nombre de “New Harima” y entregado el 14 de marzo de 1988 a la compañía Hankyu Ferry, con sede en Kobe (Japón). En el citado puerto tuvimos ocasión de verlo en 1991, cuando viajamos al país del Sol Naciente con motivo de la entrega del jet-foil “Princesa Teguise” a Compañía Trasmediterránea.

Detalle de las chimeneas paralelas del ferry «Isabel del Mar»

Por espacio de quince años cubrió la línea Osaka-Kobe-Kokura. En septiembre de 2003 fue vendido a la compañía filipina Aboitiz Shipping Co. y abanderado en Filipinas con el nuevo nombre de “Superferry 17”. Unos meses después, en mayo de 2004, fue registrado a nombre de la sociedad WG & A. Jebsens, de capital alemán y domiciliada en Cebú.

En mayo de 2007 fue vendido a la compañía Pacific Asia Shipping. Con el nuevo nombre de “Huadong Pearl III” y bandera de Panamá navegó en una línea entre Corea del Sur y China. Justo un año después lo compró Tarfaya Marítima, una de las sociedades del conglomerado Contenemar-Iscomar y comenzó una nueva etapa rebautizado con el nombre de “Isabel del Mar” e inscrito en la matrícula naval de Santa Cruz de Tenerife.

Frontal del puente de mando del ferry «Isabel del Mar»

El 1 de julio arribó al puerto de Valencia y poco después comenzó a navegar en la línea Valencia-Ibiza-Palma. Su reestreno en España fue poco afortunado, con frecuentes averías y retrasos. Después pasó a cubrir la línea Barcelona-Palma y el 14 de octubre de 2009 fue detenido en el puerto de la Ciudad Condal, donde habría de permanecer casi un lustro.

El periodista Javier Ortega Figueiral resumía el estado el buque en un interesante reportaje –como todos los suyos, pues así nos tiene bien acostumbrados– publicado el 20 de mayo de 2014 en «La Vanguardia»:

“Las 21 ventanas del puente de mando parecen observarlos, pues todas las personas y vehículos que cruzan el puente Porta d’Europa quedan a su altura. El pasado domingo fueron millares los pasajeros y los curiosos que, en todo tipo de vehículos o a pie, lo vieron encajonado y ajeno al movimiento de cruceros y enormes ferris que llenaban el puerto de Barcelona. Es imposible no reparar en el: mide 175 metros y está pintado de amarillo. Lleva un enorme escudo del Real Club Deportivo Mallorca y la contraseña de Iscomar en grandes letras azules… además de lucir una capa de óxido y suciedad a lo largo de todo el casco. Como un invitado indeseado, el ferry Isabel del Mar, que hasta el 2009 cubrió servicios regulares entre Barcelona y las Baleares, lleva casi cinco años amarrado en diferentes zonas del puerto.

Sólo la crisis se ha llevado por delante a navieras y en ocasiones ha dejado abandonadas a su suerte a sus tripulaciones. Otras circunstancias, como embargos judiciales, una gestión nefasta de la flota o las malas artes de algunos armadores, que compran un buque con una hipoteca por un valor muy superior al real para después abandonarlo y dejar tanto a tripulación como a la entidad financiera en la estacada, hacen que algunos puertos tengan durante años barcos que ocupan amarres sin utilidad alguna.

Durante su estancia en el puerto de Barcelona cambió varias veces de atraque

El Isabel del Mar es uno de estos ejemplos: la naviera Iscomar compitió durante años contra Baleària y Trasmediterránea en los tráficos de carga y pasaje. Naviera de bajo coste, ofrecía unos precios imbatibles que en parte conseguía aplazando pagos a trabajadores, proveedores y puertos. En octubre del 2009, la Autoridad Portuaria de Barcelona dijo basta: le prohibió atracar hasta que se liquidasen las deudas. Al cabo de unas horas se permitió desembarcar a pasajeros y vehículos. Al día siguiente, los camiones también pudieron abandonar el barco. Quedó embargado y nunca más volvió a salir del puerto. En este caso, la tripulación no vivió el drama de otros marineros y pudo abandonar el ferry al cabo de unas semanas recuperando las cantidades que se les adeudaban.

El logo del RCD Mallorca figura en ambos costados

Manuel Salinas, capitán y perito tasador de International Maritime Bureau, ha sido la última persona que ha podido subir al Isabel, cerrado ahora a cal y canto. A instancias del puerto de Barcelona, que ha acabado haciéndose con la propiedad tras un largo proceso judicial, realizó una valoración económica para su venta. «El hecho de llevar cinco años amarrado y sin mantenimiento, no tiene por qué suponer un gran riesgo. El Amy, estuvo unos 10 años abandonado y aguantó. Lo que sí he visto en la inspección es un deterioro que hace que la reparación sea inviable por su coste», comenta Salinas. Finalmente, el buque ha sido adquirido para su desguace y está a la espera de ser remolcado a Turquía en julio”.

De 12.589 toneladas brutas y 4.981 toneladas de peso muerto, mide 174,50 m de eslora total, 26,80 m de manga, 14,31 m de puntal y 6,18 m de calado. Podía alojar a 950 pasajeros y en bodega dispone de 1.800 metros lineales para carga rodada y un garaje para 120 coches. Propulsado por dos motores MAN-Mitsubhisi 8L58/64, con una potencia de 28.428 caballos sobre dos líneas de ejes e igual número de hélices de paso variable, mantenía una velocidad de 22,6 nudos. Código IMO 8618140.

Fotos: Javier Ortega Figueiral



El buque “Catalina del Mar” ha sido desguazado y su gemelo “Teresa del Mar” aguarda destino en el puerto de Barcelona

Juan Carlos Díaz Lorenzo

Los dos buques portacontenedores más grandes de la flota de Contenemar, Catalina del Mar y su gemelo Teresa del Mar, ya forman parte de la historia de la Marina Mercante española. El primero se han ido de la mar para siempre convertido en chatarra, en el desguace de la playa de Alang (India), a donde arribó el 28 de octubre del pasado año, a un precio de 175 dólares por tonelada. El segundo se encuentra amarrado en el muelle Álvarez de la Campa, en Barcelona, según información de la Autoridad Portuaria y que nos apunta nuestro colega Jaime Pons.

Llegó, así, el final de dos barcos que enarbolaron la contraseña de la naviera española –actualmente en situación concursal y envuelta en una agria polémica- durante los últimos cinco años de su vida marinera, en los que permanecieron adscritos a la línea Península-Canarias e inscritos en la matrícula naval de Santa Cruz de Tenerife.

Construcciones números 70 y 71 de los astilleros Bremer Vulkan A.G., en Bremen (Alemania), eran buques de 16.250 toneladas brutas (GT), 9.493 toneladas netas (NT) y 22.673 de peso muerto, siendo sus principales dimensiones 163,30 metros de eslora total, 27,54 de manga, 14,30 de puntal y 10,55 de calado.

Ambos buques estaban propulsados por un motor Burmeister & Wain 6L60MC, con una potencia de 6.800 kw y una velocidad de 18 nudos. Podían cargar 1.597 TEUS y hasta el comienzo de su etapa española, montaban tres grúas con una capacidad de izada de 40 toneladas. Clasificados por el Germanischer Lloyd y el Bureau Veritas, tenían los códigos IMO 7227578 y 8513792, por el orden citado.

Eran unos barcos con una estampa marinera visualmente bastante agradable, con amuras y aletas de unos finos considerables y la superestructura rematada por un puente de amplios ventanales y visión ergonómica y sobre éste estaba situado el palo de señales y ayudas a la navegación. En su parte trasera, una estructura a crujía formaba la chimenea bien proporcionada en su tramo final.

Elegante estampa marinera del buque "Catalina del Mar"

El buque Catalina del Mar enarboló bandera española desde diciembre de 2003. Hasta entonces, su historial marinero había sido bastante intenso. Salió a navegar en julio de 1986 bautizado con el nombre de Ville de Jupiter, contraseña y propiedad de Reederei Neuenschleusen G.m.b.H. & Co., con sede en Hamburgo y abanderado en Antigua y Barbuda. En 1991 estuvo fletado por Joon Shipping & Trading B.V. y Koala Line, ostentando, en dicho año, los nombres de Waterdam y Koala Success, respectivamente.

En 1992, y por espacio de dos años, navegó por cuenta de Contship Container Lines con el nombre de Contship Success y en 1994 volvió de nuevo a la gestión de sus armadores, recuperando el nombre de Ville de Jupiter. En el plazo de los dos años siguientes estuvo fletado a otras cuatro compañías y navegó con los sucesivos nombres de Red Sea Energy, Buxwind, CSAV Rupanco y CSAV Río de la Plata, haciéndolo, en estas dos últimas etapas, por cuenta de la Compañía Sudamericana de Vapores.

En octubre de 1996 pasó a la propiedad de la compañía alemana Reederei H. & R. Schepers G.m.b.H. y se rebautizó con el nuevo nombre de Karin S. El 11 de abril de 1999, cuando navegaba frente a las costas de Somalia, en la posición 07º 18’ 08” N y 49º 54’ 06” W, fue atacado a las 01.35 horas por dos lanchas con piratas armados. A pesar de los disparos, cuyas ráfagas alcanzaron el puente de mando y el casco, el barco consiguió escapar del asalto cambiando de rumbo y aumentado la velocidad.

En 2001 estuvo fletado por WEC Lines y ostentó el nombre de WEC Rotterdam. En abril de 2003 retornó a sus armadores y en diciembre de ese mismo año había sido adquirido por Bloisdel, una sociedad del Grupo Contenemar, siendo abanderado en España y rebautizado Catalina del Mar.

El buque "Teresa del Mar", visto de popa y por la banda de estribor

Por lo que se refiere al buque Teresa del Mar, salió a navegar en noviembre de 1986 con el nombre de Ville de Mercure y propiedad del mismo armador, abanderado en Antigua y Barbuda. En virtud de los sucesivos fletamentos, en su primera etapa ostentó los nombres de Hyundai Riviera (1991), Ville de Mercure (1991), Red Sea Enfant (1992), CMB Medal (1992) y Yolande Delmas (1996).  

En 1997 fue adquirido por la compañía alemana Reederei H. & R. Schepers G.m.b.H. y se rebautizó con el nuevo nombre de Maren S. Comenzó, entonces, una nueva etapa que habría de prolongarse durante seis años, en los que navegó, sucesivamente, con los nombres de Cielo de Brasile (1998), Maren S (1999), Nordana Challenger (1999), Egoli Star II (2001) y Maren S (2002), respectivamente. En 2003 fue adquirido por el Grupo Contenemar y rebautizado Teresa del Mar, nombre con el que llegó hasta el final de su vida marinera.

Fotos: Capitán Manuel Hernández Lafuente (Valencia)