De la mar y los barcos


La vida marinera del petrolero “Valmaseda” (1957-1975)

Este artículo está disponible en el siguiente enlace:

http://www.juancarlosdiazlorenzo.com/valmaseda-1957-1975-primer-petrolero-de-naviera-vizcaina/



Fotos marineras. A bordo del petrolero “Campanar” (1984)

Juan Carlos Díaz Lorenzo

En noviembre de 1973, el petrolero “Compostilla”, procedente de la flota de la Empresa Nacional Elcano de la Marina Mercante, pasó a formar parte de CAMPSA rebautizado con el nuevo nombre de “Campanar” y en enero del año siguiente lo fue su gemelo “Ribagorzana”, que recibió el nombre de “Campazas”. Eran los dos últimos buques del tipo T del Plan de Nuevas Construcciones de la citada Empresa Nacional Elcano, llamados a incrementar la capacidad de transporte de petróleos crudos y refinados de la industria nacional. La serie constaba de diez barcos, a los que se sumaron otros dos, los protagonistas de esta historia, contratados inicialmente por un armador griego. Hubo otros cuatro buques del mismo modelo, construidos fuera del programa oficial y otros tres modificados, con mayor potencia, para la compañía argentina Yacimientos Petrolíferos Fiscales (YPF). 

Construidos en el astillero de la Empresa Nacional Bazán, en Ferrol, los petroleros «Compostilla» y «Ribagorzana» habían entrado en servicio en septiembre de 1959 y agosto de 1960. Eran buques de 13.205 toneladas brutas, 7.274 toneladas netas y 20.590 toneladas de peso muerto, en unos cascos de 169,40 m de eslora total, 21,60 m de manga, 11,90 m de puntal  y 7,20 m de calado, propulsados por motores diesel Gotaverken, de 7.300 caballos de potencia sobre un eje y 14 nudos de velocidad. El primero fue desguazado en Barcelona, a donde llegó en noviembre de 1985 y el segundo, en mayo de 1983, en el mismo puerto, después de haber sufrido una varada en febrero de 1981 en Vilanova i la Geltrú. 

Desde Málaga, Ángel Lucas nos envía esta foto de un grupo de tripulantes de máquinas y fonda del petrolero “Campanar”, tomada en 1984 en el puerto de Escombreras (Cartagena, Murcia). De izquierda a derecha, y a falta de concretar detalles, que dejamos en manos de nuestros amables lectores, vemos a José, gallego; mayordomo, de Alicante; Pedro, engrasador, gallego; Ángel Lucas (con suéter oscuro), camarero y Luis, también gallego. Nos gustaría tener datos de quien aparece agachado. La imagen es un buen ejemplo de la camaradería que suele reinar a bordo de los barcos, donde se forjan amistades que, en muchos casos, son para toda la vida.

Foto del grupo de tripulantes del petrolero «Campanar» (1984), en Escombreras

Foto: Ángel Lucas



La vida marinera del petrolero español “Campanario” (1943-1970)

Juan Carlos Díaz Lorenzo

Por espacio de algo más de un cuarto de siglo, entre 1943 y 1970, navegó al servicio de CAMPSA el petrolero Campanario, cuya estampa marinera era el reflejo de una etapa de la construcción naval británica, que tanto éxito había tenido desde comienzos del siglo XX. Proa recta y popa de espejo, puente al centro y máquina a popa con alta chimenea, pintado el casco de color negro e impecable en su aspecto, como todos los barcos de la citada compañía, que ya forma parte de la historia marítima de este país.

Dice el Lloyd’s Register of Shipping en su edición de 1930 que era un “vapor de casco de acero y de hélice, maquinaria a popa, luz eléctrica, telegrafía sin hilos, sistema de construcción longitudinal, dos cubiertas corridas, clasificación + 100 A1, máquinas aptas para el consumo de fuel”.

Este buque, de azarosa vida marinera, era la construcción número 380 de los astilleros R. Duncan & Co., en Port Glasgow y fue botado el 13 de marzo de 1928 con el nombre de Vallejo y contraseña de la sociedad Vallejo Steamship Co. Ltd., aunque, en realidad, se trataba de un barco propiedad de Gow Harrison & Co. Ltd.

Su etapa española comenzó en el segundo semestre de 1937, durante la guerra civil, cuando fue adquirido por CAMPSA-Gentibus[1] y navegó en el suministro de combustible a las fuerzas republicanas enarbolando bandera de conveniencia con el nuevo nombre de Saustan[2].

El petrolero "Castillo Campanario", en Santa Cruz de Tenerife

Cuando acabó la guerra civil, CAMPSA-nacional pudo recuperar el petrolero Saustan, que se encontraba internado en el puerto de Saint Louis du Rhóne y llegó a Barcelona el 2 de noviembre de 1939. Sin embargo, en aquellos momentos no se disponía de documentación suficiente para acreditar que el buque era propiedad de CAMPSA, por lo que lo incautó el Estado, siendo entregado el 1 de diciembre siguiente a la Gerencia de Buques Mercantes para Servicios Oficiales, si bien por tratarse de un petrolero, después de haber sustituido su nombre por el de Castillo Campanario, y en atención a lo solicitado por CAMPSA, le fue cedido para su explotación.

El 5 de marzo de 1942, una orden de la Presidencia del Gobierno declaró que el petrolero Saustan  era propiedad de CAMPSA y, en consecuencia, se anuló el contrato de arrendamiento, reembolsando a la compañía el importe de las cantidades abonadas por este concepto.

El 12 de marzo de 1943 entró al servicio de CAMPSA con el nuevo nombre de Campanario. En sus primeros años de mar enarbolando la contraseña del Monopolio dio algunos viajes al Golfo Pérsico y a Venezuela, a cargar crudo para la refinería de CEPSA en Tenerife. Después pasó al tráfico de productos refinados pesados, realizando frecuentes escalas en el puerto tinerfeño, en unión de otros barcos de su misma contraseña.

El 22 de marzo de 1961 embarrancó en los bajos de La Osa, en las proximidades del puerto de El Musel (Gijón), cuando llegaba procedente de Santa Cruz de Tenerife con un cargamento de 8.000 toneladas de fuel-oil, parte del cual se vertió al mar como consecuencia de la rotura de un tanque. El resto de la carga fue transbordado en varios viajes al petrolero Camprodón, lo que permitió su reflotamiento tres días después.

El petrolero "Campanario", visto por la amura de estribor

Desde el espaldón del muelle sur, a plena carga, próximo a zarpar

El 10 de agosto de 1964 se declaró un incendio en la sala de máquinas cuando navegaba por el río Guadalquivir y se encontraba a unos dos kilómetros del puerto de Sevilla, en las proximidades de Coria del Río. El siniestro se produjo a la altura del lugar conocido como Villa Anita y “desde el barco, la tripulación dio voces a las personas que se hallaban en tierra para que avisaran a la Guardia civil de esta población. La Comandancia cursó aviso al servicio de bomberos de Marina de Sevilla, que se personó inmediatamente con cuatro coches del servicio de extinción, dos motobombas y el personal necesario. El barco quedó varado, ya que el incendio destruyó la sala de máquinas”[3]. En su ayuda acudieron los remolcadores Angela Comes, Formentera y Giralda, que se ocuparon posteriormente de remolcarlo hasta Sevilla, donde se procedió a su reparación.

El resto de su larga y provechosa etapa con CAMPSA transcurrió sin otras incidencias apreciables, hasta su desguace en 1970, cuando contaba 42 años de vida marinera, 33 de ellos por cuenta de intereses españoles y los últimos 27 por cuenta de CAMPSA, etapa en la que perteneció a la matrícula naval de Cádiz.

En sus últimos años de servicio fue un buque de 5.958 toneladas brutas, 3.335 toneladas netas y 9.375 de peso muerto, con un desplazamiento a máxima carga de 13.319 toneladas. Medía 124 m de eslora total -122,21 m entre perpendiculares-, 16,52 m de manga, 9,17 m de puntal y 7,69 de calado. Propulsado por una máquina alternativa de triple expansión y tres calderas con una presión de trabajo de 210 libras, nueve hornos con una superficie de parrilla de 172 pies cuadrados y una superficie de calefacción de 8.202 pies cuadrados. La potencia indicada era de 1.874 caballos y mantenía una velocidad de 10 nudos con buen tiempo. Dicha máquina había sido fabricada por la firma Raukin & Blackuire Ltd. Co., en Greenock.

Bibliografía:

Díaz Lorenzo, Juan Carlos. Empresa Naviera Elcano. Seis décadas de historia. Madrid, 2004.

Díaz Lorenzo, Juan Carlos. La estela del petróleo. Santa Cruz de Tenerife, 2006.

González Echegaray, Rafael. La Marina Mercante y el tráfico marítimo en la guerra civil. Madrid, 1977.

Martínez Gil, Alfonso. Cincuentenario de la flota del Monopolio de Petróleos. Madrid, 1977.

Sanahuja, Vicente. www.vidamaritima.com 

Fotos: Archivo de Juan Carlos Díaz Lorenzo


[1] CAMPSA-Gentibus fue una empresa subsidiaria creada oficiosamente por el Gobierno de la República, el 1 de julio de 1937, en tiempos de la presidencia de Juan Negrín y ratificada por decreto de 27 de febrero de 1938. Con la victoria de los nacionales, el 24 de abril de 1939 comenzó su trabajo una comisión liquidadora que estuvo en funcionamiento hasta enero de 1950, en que se quedó definitivamente disuelta.

[2] En dicho año también fueron comprados otros dos petroleros, English Tanker, ex Oilfield y Miocene, ex Eocene, que pasaron a la Gerencia, al final de la guerra, con los nombres de Castillo Almenara y Castillo Pedraza, respectivamente. El primero, reparado, pasó a la propiedad de CAMPSA con el nuevo nombre de Camposines, mientras que el segundo, que iba a llamarse Campanero -nombre que nunca llegó a ostentar- fue desguazado debido a su mal estado.

[3] ABC de Sevilla, 11 de agosto de 1964.



Fotos marineras. Reparación del petrolero “San Marcial” en el dique seco de Matagorda (Cádiz)

Juan Carlos Díaz Lorenzo

En mayo de 1964, el petrolero San Marcial figuraba entre los tres buques de su clase más grandes de la flota mercante española, en unión de su gemelo Talavera y del buque-tanque Bahía Gaditana, de la Empresa Nacional Elcano. Todos ellos pertenecían al tipo Z del Plan de Nuevas Construcciones, con algunas variaciones, pues los dos petroleros de CEPSA medían 198,90 metros de eslora, estaban propulsados por turbinas de vapor y tenían un peso muerto de 34.487 toneladas, mientras que el petrolero de Elcano tenía dos motores diesel, medía 202,70 metros de eslora total y su peso muerto era de 35.470 TPM. 

De todos modos, poco duró la euforia, pues, en plena fase del gigantismo de la construcción naval española, el 30 de noviembre de 1963 fue botado en Astilleros de Cádiz el casco del petrolero Elcano –modificación del tipo Z, de 224,60 metros de eslora y 51.000 TPM-, que entró en servicio en agosto de 1964 y entonces ostentó el honroso título, también por poco tiempo, de ser el más grande de España. Fue el primero de los petroleros de crudo con la superestructura a popa. 

Oficiales y alumnos de puente a bordo del petrolero "San Marcial"

La foto del grupo que vemos está tomada a bordo del petrolero San Marcial, varado en el dique seco del astillero gaditano de Matagorda –al lado de la grada donde había sido construido y botado el 11 de julio de 1960-, mientras efectuaba reparaciones y trabajos de mantenimiento, del 6 al 31 de mayo del año citado. De izquierda a derecha: José de Barrasa Sánchez, primer oficial; Francisco Quevedo Navarro, alumno; Manuel Rojí Izaguirre, segundo oficial; Carlos González Fernández, alumno; y Enrique García Melón, tercer oficial. La foto fue tomada por el alumno Miguel Martín Fernández. 

El barco había descargado crudo en Santa Cruz de Tenerife y cargó fuel-oil para Ceuta, a donde llegó el 29 de abril. El 4 de mayo finalizó la descarga y el día 6 arribó al puerto de Cádiz, al mando del capitán José Echave Omar. Durante la reparación fue relevado por el capitán Alberto Garteiz Echave y el primer oficial José de Barrasa Sánchez, por el oficial de igual rango Juan Garrido López, con los que el barco salió a “triangular”. El resto de los oficiales y alumnos de puente se mantuvo como se cita en la foto. 

Botadura del petrolero "San Marcial", gemelo del "Talavera"

El petrolero "San Marcial", en sus pruebas de mar

Fotos: Enrique García Melón y Museo El Dique (archivo de Juan Carlos Díaz Lorenzo)



La vida marinera del vapor «Castillo Ampudia»

Juan Carlos Díaz Lorenzo

Decía Rafael González Echegaray que el vapor Castillo Ampudia era barco de aspecto llamativo, de pozos, con palos dobles incluidos los masteleros. Viendo la foto que acompaña, ciertamente era un buque curioso, típico carguero holandés de la época, con su visible combinación de mástiles y los denominados “kingpost” tan característicos.

Había sido construido en 1912 en los astilleros Rijkee & Co., en Rotterdam (Holanda) y era un buque de 3.209 toneladas brutas, 1.989 netas y 5.315 de peso muerto, en un casco de 105,60 metros de eslora total, 14,75 de manga, 7,31 de puntal y 6,25 de calado. Estaba propulsado por una máquina alternativa de triple expansión, de 1.600 caballos y 10 nudos de velocidad.

Botado con el nombre de Charon y construido por encargo de la compañía Koninklijke Nederlandsche Stoomboot Maatschappij N.V., con sede en Amsterdam, en ese mismo año pasó a llamarse Jason, sin cambiar de contraseña y en 1934, año en el que fue vendido a la URSS, ostentó durante poco tiempo el nombre de Iasch.

El barco de esta historia con el nombre de "Jason" y bandera holandesa

Rebautizado Katayama y enarbolando la bandera roja con la hoz y el martillo, el 17 de octubre de 1938 dicho buque fue capturado en el Mediterráneo por el minador nacional Vulcano y declarado buena presa, cuando navegaba en viaje a Falmouth con un cargamento de grano. Con anterioridad había sido detenido por el cañonero Canalejas, así como por el crucero auxiliar A. Lázaro y el guardacostas Larache, aunque entonces no fue apresado.  

El 13 de enero de 1939, cuando todavía no había terminado la guerra, el citado buque, rebautizado Castillo Ampudia, pasó a la Gerencia de Buques Mercantes para Servicios Oficiales. El 21 de noviembre de 1942, estando a unas cuatro millas de Cabo Vidio, en la posición 43º 39’ N y 06º 14’ W, el capitán al mando, Emeterio Achurra Ocanina, denunció haber sido atacado a las 03,50 h por un avión desconocido. Sin embargo, el guardacostas Uad Martin, que navegaba a unas tres millas de distancia, desmintió al capitán y dijo que se trataba únicamente de bengalas. Aunque no hay constancia de tal acción en fuentes británicas o alemanas, algunos autores sostienen que pudo tratarse de un ataque antisubmarino por parte de un avión de la RAF.

En julio de 1943 enarboló la contraseña de la Empresa Nacional Elcano y durante once años realizó viajes fletado por Compañía Trasatlántica Española en la línea regular a Norteamérica, hasta que fue sustituido por los nuevos buques Covadonga y Guadalupe.

El vapor "Castillo Ampudia", navegando por el canal de la Mancha

En 1955 se vendió a Naviera Morey y casi al acabar la centuria, en 1959, pasó a llamarse Ampuries. En 1964, a raíz del fallecimiento de su armador, Francisco Morey, la citada naviera fue liquidada y con ella otros cuatro vapores de carga, todos muy viejos, que también formaban parte de su contraseña: Ría de Vigo, Josiña, Torras y Bages y Ría de Ferrol.

Condenados al desguace casi todos ellos, los dos primeros navegaron fletados por el grupo Pereda entre 1965 y 1966. Por lo que al vapor Ampuries se refiere, a finales de dicho año sufrió un accidente en el puerto de La Spezia y allí se vendió para desguace, acabando sus días sin regresar jamás a España.

Fotos: www.kroonvaarders.com y FotoFlite (archivo Juan Carlos Díaz Lorenzo)