De la mar y los barcos


Costes de limpieza estimados por derrames de petróleo
enero 25, 2013, 8:01 pm
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José Luis Chinea López (*)

Los factores que afectan a los costes de limpieza son complejos y están interrelacionados. Cada derrame supone un único cúmulo de circunstancias que determinan el coste de la operación de limpieza. Valorar el coste por unidad de limpieza total resulta esencialmente de poco valor sin tener en cuenta factores tales como, tipo de petróleo, localización del derrame y características del área afectada, los cuales influyen profundamente en los costes. Son cruciales además los planes de contingencia,  dirección y control  de  respuestas ante el derrame.

Una de las preguntas más habituales que suelen hacerse organismos como ITOPF es  “cuál será al final el costo de limpieza de un derrame de petróleo”, teniendo en cuenta que no es una respuesta sencilla dada la variación que experimentan los incidentes de una situación  a otra.  Obtener información detallada de los costes de limpieza es generalmente difícil ¿por qué? porque, muchos aspectos involucrados en la operación de limpieza, reclamaciones incluidas etc., son generalmente acuerdos comerciales y confidenciales entre reclamantes y los que deben compensar las pérdidas, que dan como resultado que los costos totales finalmente son difíciles de obtener.

Los derrames de hidrocarburos, uno de los riesgos del transporte marítimo

Se trata por tanto de examinar el patrón de factores que impactan en el costo de la limpieza en un esfuerzo por apreciar mas ajustadamente el costo de limpieza unitario. Se presenta como alternativa a un valor del coste total por unidad el  modelo costo-estimativo, basado en un análisis de los datos de costes, que se pueden encontrar en la base de datos de la OSIR (Oil Spill Intelligence Report, más de 8.600 derrames de petróleo mundiales registrados durante 38 años).

Algunos datos de costes de limpieza también se publican en el Informe anual de la sociedad International Oil Pollution Compensation Funds, pero referidos a derrames que han ocurrido en Estados que forman parte de la Fund Conventions.

Los costos asociados con la limpieza de un derrame de petróleo están fuertemente influenciados por las circunstancias que rodean al derrame, como decíamos anteriormente, que incluyen: tipo de producto derramado, lugar y valoración del derrame, áreas sensibles afectadas o amenazadas, límites de responsabilidad establecidos en el lugar, leyes locales y  nacionales y estrategias de limpieza.

Los factores más importantes una vez más que determinan una cantidad de coste por unidad (galón o tonelada) son lugar y tipo de petróleo derramado, y posiblemente cantidad total derramada. La compleja relación mutua de estos factores y la forma que están influenciados  son diversos y complejos así como la influencia que ejercen  otros factores al mismo tiempo.

Sobre el lugar, creen muchos expertos que es determinante a la hora de valorar  los costos de limpieza, dado que esto involucra por sí mismo a factores complejos de tipo legal, político y geográfico.

Incendio provocado por el derrame del petrolero “ABT Summer”

Por ejemplo los tres mayores derrames registrados en etapas anteriores, el buque-tanque “Atlantic Empres” en las afueras de Tobago (Indias Orientales) en 1979 (287.000 toneladas); el buque-tanque “ABT Summer”, en las afueras de  Angola en 1991 (260.000 toneladas) y el buque-tanque “Castillo de Bellver”, en las afueras de Sudáfrica en 1983 (252.000 toneladas), ocasionaron pocos daños porque estos derrames ocurrieron en altamar y no hubo contaminación a nivel costero. En tales circunstancias  el costo de la respuesta se limitaría a la vigilancia aérea y  del rumbo  de la mancha hasta su desaparición natural.

El tipo de petróleo es uno de los factores más importantes que gobiernan los costes de limpieza; como norma general los altamente persistentes como lo crudos pesados, fuelóleos pesados  son normalmente muy  viscosos  y tienen sólo una pequeña proporción de componentes volátiles. Dado que además no se disgregan fácilmente y a menudo se emulsifican formando bolas  persistentes de petróleo susceptibles de desplazarse a grandes distancias desde el origen y alcanzando y contaminando en ocasiones la línea de costa.

Son por lo tanto   los más viscosos, pesados y persistentes los que resultan  más difíciles y costosos de limpiar en virtud de los grandes recursos que es preciso movilizar. Derrames de productos refinados de petróleo, gasolinas, gasóleos  etc., no requieren normalmente una respuesta de limpieza. Su alta volatilidad no da lugar a que persistan sobre la superficie de la mar, evaporándose con facilidad inclusive teniendo algunos componentes tóxicos.

La cronología de un derrame sea estacional o diario con ciclos de marea pueden influenciar  intensamente la naturaleza y sensibilidad del lugar geográfico. Bajo algunas circunstancias  de derrames de hidrocarburos, el momento puede causar impactos legales y políticos. Ambas situaciones unidas pueden ocasionar profundos efectos en la logística de la respuesta ante un  derrame.

Una cultura social que otorgue un valor preeminente a la conservación del medioambiente puede de alguna manera influir también en los costes de limpieza, en especial cuando se trata de la rehabilitación de la vida salvaje y la limpieza intensiva de la línea de costa.

La proximidad de, o, a zonas sensibles es otro valor esencial determinante de los costos de limpieza aún cuando sea un pequeño derrame que esté afectando inoportunamente un espacio geográfico como puede ser una marisma en época de paso de aves migratorias, una playa en temporada alta de turismo, piscifactorías,  plantas desalinizadoras  y/o eléctricas.

El desastre del buque-tanque ”Exxon Valdez” en Alaska en el año 1989, supuso el mayor coste de limpieza de un derrame por un valor de 2,5 billones de dólares; si a esto le incluimos, multas, penas y reclamaciones la cantidad ascendió a 7 billones de dólares. No obstante en los juzgados continúan las reclamaciones sin que se sepa aún el costo total.

El desastre del “Amoco Cádiz”, entre los de mayor impacto

Los costes del buque-tanque “Amoco Cádiz” (Francia, 1978) supusieron unos costes aproximados de  282  millones de dólares, de los cuales la mitad aproximada fueron empleados en pagos de costos legales e intereses acumulados. En el buque-tanque “Braer” (Reino Unido, 1993) fueron 83 millones de dólares. Los costes de limpieza fueron bastante bajos debido a que la mayor parte del derrame se dispersó de forma natural. Sin embargo se pagaron unos 61 millones de dólares en daños al sector pesquero, debido en especial al cierre temporal de la pesca del salmón. El coste de limpieza inicial del buque-tanque “Sea Empress” (Reino Unido, 1996) fue de 37 millones de dólares. Una vez establecidos los ajustes contables de los daños ocasionados por el incidente, la cantidad ascendió a 60  millones de dólares.

Y así podríamos seguir ininterrumpidamente, bien es verdad que con los esfuerzos llevados a cabo por los países signatarios de los diferentes convenios internacionales se han reducido considerablemente los siniestros marítimos y por ende las catástrofes ecológicas. Por eso no es preciso bajar la guardia. No obstante lo dicho y escuchando otras opiniones, hace algún tiempo tiempo la periodista Sharon Begley dijo una frase para mí genial “Oil and water don´t mix” quizás basaba su expresión en las opiniones que su colega Eric Nalder tenía al respecto al afirmar en su libro “Tankers Full of Trouble”, que la verdadera razón de los vertidos de petroleros estriba en que los Armadores  escogen tolerar la muerte y la destrucción antes que gastar dinero en seguridad.

Apuntaba con razón que con mayores márgenes de seguridad los buques no debían quebrar, por sobrecarga, mal tiempo o mala práctica marinera. Desde que cada tonelada extra de acero en el casco suponga una tonelada menos de crudo en las bodegas,  los armadores (algunos supongo, no todos) piensan que el petróleo debe estar en los petroleros de mayor porte, de mínimo espesor de planchas del casco y con las mínimas tripulaciones. Todavía la industria los opera como si fuesen nada más que  latas gigantes con hélices.

El derrame del “Exxon Valdez”, otro accidente de envergadura

Durante años los armadores se resistieron a adoptar el gas inerte y a pesar que las UN en el año 1978 requirió que a petroleros nuevos de tamaño superior a cierto tonelaje se les incorporara esta mejora,   los cinco previos años a alcanzar esta mejora murieron 118 personas en la explosión de 16 buques. La misma resistencia ocurrió  con el doble casco a pesar de que datos irrefutables estimaban que de los 30 accidentes contabilizados por derrames 27 se podían haber evitado con el doble casco, no obstante, los Armadores protestaron airadamente.

Las mejoras necesarias suelen aparecer cuando los Aseguradores, que son los que pagan las facturas de las limpiezas por desastres ecológicos, insisten en que se tomen las debidas precauciones en materia de seguridad. En el caso del derrame del “Exxon Valdez” sus armadores acusaron a los Inspectores de Seguros de hostigamiento y persecución.

El petróleo es un objeto del deseo mundial, sobre todo de los países más  industrializados que no paran en barras para hacerse con él a costa de lo que sea, lo malo que su estigma lo tiene su color que va desde el marrón, verde oscuro al negro, tóxico, persistente que arrojado a un líquido incoloro, puro cristalino pues no gusta a nadie en general y menos aún a aquellos  países que su bandera es la ecología, el ecoturismo, etc., con posiciones difíciles de conciliar.

Por último entender que son varios los  factores que determinan el coste  de  limpieza de los derrames y   que pueden servir de ayuda para poder enfocar un programa de prevención,  desarrollar  planes reales de contingencia  y  entrega de una respuesta costo-efectiva acorde. Varios factores técnicos combinados determinan el coste actual de cualquier incidente particular y comparaciones simplistas entre diferentes eventos basados en un simple parámetro , tal como la cantidad de petróleo derramado puede ser altamente falsa.

(*) Capitán de la Marina Mercante

Bibliografía:

Cost of Spills – ITOPF. International Oil Spill Conference.

Eric Nalder, “Tankers Full of Trouble”.