De la mar y los barcos


50 años de la tragedia del petrolero “Monteleón”
marzo 19, 2016, 11:07 pm
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El reportaje de los 50 años de la tragedia del petrolero “Monteleón”, de la flota de CEPSA, está disponible en el siguiente enlace:

http://www.juancarlosdiazlorenzo.com/?p=1450

 

 

 

 

 

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La vida marinera del petrolero “Valmaseda” (1957-1975)

Este artículo está disponible en el siguiente enlace:

http://www.juancarlosdiazlorenzo.com/valmaseda-1957-1975-primer-petrolero-de-naviera-vizcaina/



“Las Guásimas”, petrolero auxiliar de Flota Cubana de Pesca
diciembre 30, 2013, 3:24 pm
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Juan Carlos Díaz Lorenzo

Hubo un tiempo, medido en años, en el que la presencia de Flota Cubana de Pesca en el puerto de Las Palmas de Gran Canaria la convirtió en una de las más asiduas y capaces, con indudable protagonismo junto a otras banderas, como la extinta URSS, Japón y Corea del Sur. Cuba se había propuesto ser una potencia pesquera y lo consiguió, aunque quizás el empeño acabó antes de lo previsto. El paréntesis se abrió a mediados de la década de los años sesenta y se cerró en 2001, cuando el declive económico y de influencia política en el sector evidenció errores estratégicos que pasaron cara factura.

La industria naval española contribuyó de manera muy destacada suministrando parte importante de los buques que formaron Flota Cubana de Pesca, entre ellos la larga serie de 26 unidades de la clase “Río Damuji”, construidos entre 1975 y 1979 en Astilleros y Construcciones (ASCON) e Hijos de J. Barreras. Correspondientes al proyecto TACSA 95 TF y TFA, desarrollado por la firma de ingeniería naval española TECNACO, se trataba de buques arrastreros congeladores, de 3.200 toneladas de peso muerto, dotados de parque de pesca y otros equipos muy avanzados para la época, que situaron a Cuba en una posición envidiable. Llevaban un centenar de tripulantes y la mayoría de ellos ya han desaparecido, aunque dos unidades –“Río Damuji” y “Río Jatibónico”– han sido transformados en patrulleros oceánicos de la Marina de Guerra de Cuba equipados con armamento convencional y lanzadores de misiles de procedencia ex soviética.

El buque factoría “Río Agabama”, en una de sus escalas en Las Palmas

Desde mediados de la década de los años sesenta, Flota Cubana de Pesca aumentó sus efectivos con los buques pesqueros “Mar Caribe”, “Mar Océano” y “Mar del Plata” –estos tres del mismo porte e inspirados en el proyecto de los buques “Miño” y “Sil”, de PESCANOVA–, “Golfo de Tonkin” y “Golfo de Méjico”, “Guasa”, “Biajaiba”, “Jagua”, “Arigua”, “Camarón”, “Manjuarí”, “Tiburón”, “Alecrín”, ”Pargo”, “Merluza”, “Róbalo”, “Jurel”, “Atún”, “Rascasio”, “Cherna”, “Bajonao”, “Arenque” y “Camarón”, construidos en los astilleros de la ría de Vigo y del Cantábrico, así como el buque “Isla de la Juventud”, en el astillero de la Naval de Bilbao, que hacía también de barco de formación e investigación pesquera y más tarde de interceptador de la señal de TV Martí procedente de EE.UU. Además de una larga serie de buques camaroneros de la serie E en sus diferentes variantes, construidos en astilleros de Bilbao, Santander, Gijón y Vigo, cuya relación excede el interés de este artículo.

Flota Cubana de Pesca tuvo, además, seis buques pesqueros de la clase “Atlantik”, construidos en Stralsund (Alemania Oriental), nombrados “Playa Duaba”, “Playa Varadero”, “Playa Colorada”, “Playitas”, “Playa Larga” y “Playa Girón”, así como varios más de construcción japonesa, de Alemania Oriental y Polonia, todo lo cual nos da una idea de la envergadura del macro proyecto que extendió la bandera cubana por todo el mundo. La lista es más larga, pues han existido o existen un número de buques de diversos tipos y funciones –entre los cuales figura la larga serie de los “Lambda”, de Flogolfo–, todos ellos relacionados con el ámbito pesquero. En 1978, en su momento cumbre, Flota Cubana de Pesca capturó 213.171,8 toneladas de pescado. En 2001, cuando acabó su existencia, las capturas se habían reducido a 16.354 toneladas.

Para atender las necesidades de transporte y comercialización de las capturas, Flota Cubana de Pesca contrató en astilleros italianos y japoneses una serie de buques, que recibieron los nombres de “Océano Pacífico”, “Océano Indico”, “Océano Atlántico”, “Océano Ártico”, “Golfo de Batabanó”, “Golfo de Guacanayabo” y “Golfo de Guanahacabibes”. A ellos se sumó en 1969 el buque “Oceáno Antártico”, ex “Coolady”, construido en 1949 y al que recordamos en sus escalas en el puerto de Santa Cruz de Tenerife enarbolando bandera sueca con el nombre de “Coolangatta” y contraseña de la compañía Transatlantic AB. Luego volvió siendo cubano con el mencionado nombre.

El petrolero cubano “Las Guásimas”, recién salido de ASTICAN

Con la finalidad de mantener la autonomía de la flota pesquera, además del soporte de los petroleros de la Empresa de Navegación Caribe, Flota Cubana de Pesca contrató la construcción de un petrolero que recibió el nombre de “Las Guásimas”, en homenaje al escenario bélico de marzo de 1874, en la denominada Guerra de los Diez Años, en la que alcanzaron destacado protagonismo los generales cubanos Máximo Gómez, Antonio Maceo, Julio y Manuel Sanguily, entre otros. Las Guásimas también fue el primer choque de armas serio en la campaña cubana de la guerra hispano-norteamericana, el 24 de junio de 1898, que terminó a favor de España, en la acción comandada por Antero Rubín Homent.

Construcción número 1.387 del astillero Niigata Engineering Co. Ltd., en Niigata (Japón), el petrolero “Las Guásimas” fue botado el 23 de febrero de 1976 y entró en servicio en agosto del citado año. Tuvimos ocasión de verlo en varias ocasiones en el puerto de Las Palmas de Gran Canaria, la principal base de operaciones de Flota Cubana de Pesca en esta zona del Atlántico. En noviembre de 1993 pasó a manos de Naviera del Caribe y recibió el nombre de “Argus”. En mayo de 1997, una sociedad panameña denominada Hanny Shipping y controlada por el Gobierno cubano, se hizo cargo del buque que pasó a llamarse “Hanny I”. En septiembre de 2004 hizo su último viaje camino del desguace en Alang (India) y para la ocasión lo hizo con el nombre de “Sam”.

Era un buque de 3.420 toneladas brutas, 1.727 toneladas netas y 5.631 toneladas de peso muerto, en un casco de 107 m de eslora total -100 m de eslora entre perpendiculares-, 14,84 m de manga, 8,31 m de puntal y 6,90 m de calado máximo. Llevaba 32 tripulantes, podía cargar 5.140 metros cúbicos en trece tanques y estaba propulsado por un motor diesel Niigata, diseño del propio astillero, con una potencia de 4.000 caballos sobre un eje y una hélice de paso variable, que le permitía mantener una velocidad de 12,7 nudos. Código IMO 7516888.

Fotos: José Luis Torregrosa García

 



El viejo “Arapiles” navegando a vela
junio 9, 2013, 9:39 pm
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Enrique García Melón (*)

El l de febrero de 1963 embarqué en la flota de la Compañía Española de Petróleos S.A. (CEPSA), que tenía, por entonces, base en Tenerife. Lo hice en el viejo Arapiles (1931, 8.368 TRB), ex sueco Kalmia, ex portugués Gerez de la SOPONATA (Sociedad Portuguesa de Navíos Tanques) que fue, en su momento, el mayor buque de bandera española, y que mandaba por entonces el capitán Fernando Rancel Martín. Hacíamos frecuentes viajes a Las Palmas y Melenara, transportando productos refinados, alternándolos con viajes a Sidón donde cargábamos crudo, con escalas previas en Valencia y Barcelona al objeto de descargar productos refinados procedentes de la refinería de Tenerife.

El 13 de marzo de 1963 salimos de Tenerife para Sidón en un viaje bastante irregular, con unas diez paradas por avería de los motores, además de aparecer problemas con el timón. Sin duda, fue un claro precedente del siguiente viaje que realizaríamos a Sidón.

El día 26 de julio salimos para Valencia, Barcelona y Sidón. El 30 de julio, cerca del Estrecho, quedamos sin gobierno en cuatro ocasiones, como consecuencia de fallos del timón. A 09,30, a la vista de que no podíamos gobernar y de que al buque francés Tadla se le hacía imposible maniobrarnos, paramos los motores y comenzamos la reparación del timón. Reparado el timón, cinco horas después dábamos avante toda.

Estampa marinera del petrolero “Arapiles” en aguas de Tenerife

El día 31, a 09,45 h, después de dar vuelta en redondo por fallo del timón en las proximidades de otros buques, nos vemos obligados a izar las bolas de “sin gobierno” y a parar máquina. Estábamos a 11 millas de Punta Sabinal, cerca de cabo de Gata. Se da avante toda a 11,35, agarrotándose de nuevo el timón a 17,05 y 20,32. Con parecidas incidencias llegamos a Valencia el 1 de agosto y el 3 nos dirigimos a Barcelona, llegando el 4 sin novedad.

Salimos de Barcelona para Sidón el 6 de agosto a 01,07 horas. Al día siguiente, a 21,26 h gira loca la rueda del timón, por rotura del eje del piñón de ataque en el puente. Pasamos a gobernar desde popa, situación que se prolonga durante las singladuras 3, 4 y 5. En la sexta singladura gobernamos durante dos horas con ambos motores y durante otras dos horas se mantuvo parado el motor de estribor. Finalmente, el día 13 de agosto, después de dos paradas más llegamos a Sidón.

El día 14 de agosto de 1963, después de haber completado el cargamento de crudo, a las 17,20 horas iniciamos un accidentado viaje hasta Tenerife. El día 15 se paró en dos ocasiones el motor de babor. El 16, dos paradas del motor de estribor más dos agarrotamientos del timón, lo que nos obligó a moderar la máquina. A 20,30 h se conecta el gobierno a popa. En la fotografía, tomada diez días antes del comienzo del viaje, aparece el autor en la puerta del puente, mientras que el capitán puede apreciarse en el interior del mismo.

El día 17, a 03,30 h se avería el radar. A 05,30 h, a la vista de los graves agarrotamientos del timón, se gobierna con los motores. A 12 h, una vez reconocido el radar, se encuentra el fallo en un transformador del que carecemos de repuesto, por lo que queda fuera de servicio hasta la llegada a puerto. Se para dos veces el motor de estribor. y una el de babor.

El día 18, además de pararse le motor de estribor, se inicia el racionamiento de agua en los aseos por disponer únicamente de 155 toneladas de agua de calderas a bordo. El 19 continúan los agarrotamientos del timón y parada del motor de babor. El día 20 se para el motor de estribor y, entre 18,40 h y 19,15 h, a consecuencia de un fuerte agarrotamiento del timón, damos vueltas en redondo. A 19,15 nos comunican desde la máquina que hay que gobernar con los motores debido a recalentamiento de la bomba de alimentación de calderas.

El autor, entonces segundo oficial. Por la ventana mira el capitán  Rancel

En la octava singladura, el día 21, se sufren constantes agarrotamientos por lo que se queda sin gobierno a 04,30 h, gobernando con los motores. A las 12,07 h se pasa el gobierno a popa. A 18,30 h avistamos la isla de Pantelaria. Finalizamos el día con el motor de estribor parado.

El día 23, a 01,57 h se para el motor de babor. Reconocida la avería en el motor se encontró roto el pistón del cilindro nº 6 del motor de Babor. Se procede a desmontar para colocar el respeto. A 22 h finaliza la reparación.

El 24, singladura 11, en que alcanzamos a mediodía los 7º de longitud E, a 03,35 h, debido a que navegamos solamente con el motor de Er, que va moderado y por la acción de la mar, viento y corriente, el buque no obedece al efecto del timón. Aumentamos revoluciones y disminuimos convenientemente, al objeto de poner el buque a rumbo. A 10,05 h se logra gobernar con el timón. A la vista del actual estado de cosas y falta de agua potable, la compañía nos ordena proceder a Palma de Mallorca. Navegábamos con viento del ENE de fuerza 3 y estado de la mar entre 2 y 3.

El 26 de agosto, a 07,17 entramos de arribada a Palma de Mallorca, fondeando el ancla de estribor. Una vez fondeados en Palma, procedemos a reparar los motores, dentro de lo posible, consiguiendo arrancar uno de ellos el día 28. Inspeccionados, con el motor en marcha y sobre el ancla, nos autorizan a proseguir viaje. A las 17,42 iniciamos la navegación hacia Santa Cruz de Tenerife.

El 29 de agosto, a 12,37 h, comunica el 1er. maquinista que hay que gobernar con los motores por tener que colocar aros de respeto a las bombas de alimentación de calderas. A 14,12 h se gobierna ya con el timón. A las 15,20 h se para el motor de babor por rotura del telescopio del cilindro nº 6, situación que dura hasta las 19,08 h. A 19,15 h  avisa el 1er. maquinista que debemos gobernar con los motores por recalentamiento de la bomba de alimentación de calderas. A 23,09 h gobernamos con el timón.

El día 30 sufrimos dos paradas del motor de babor, la segunda para dejar fuera de servicio el cilindro nº 1, por grieta en la culata. Por suerte, atravesamos sin novedad el siempre concurrido Estrecho de Gibraltar.

El 1 de septiembre sufrimos una parada del de estribor, que continúa el día 2, cerrándose el timón a babor a 04,00 h, no aguantando el buque a rumbo. Se sufren varias paradas de ambos motores, incomunicando el cilindro nº 6 del motor de estribor por grieta en la culata. Las culatas que se agrietaban habían sido previamente soldadas a causa de otros percances anteriores similares. Recibimos radiograma de la División Marítima comunicándonos que procedamos moderados a Tenerife. Continúan las paradas el día 3 y el 4, quedando a partir de las 19,52 h del día 4 con ambos motores parados, lógicamente sin gobierno y a la deriva. A mediodía del día 4 la situación era de 31-08,1N 12-57W. La singladura finaliza con ambos motores parados por sí solos, reconociendo e intentando repararlos.

Cubierta principal del petrolero “Arapiles”, vista desde popa

El día 5 lo pasamos a la deriva por falta de propulsión, al igual que el 6 y el 7, permaneciendo en dicha situación durante cuatro días, en los que la tripulación estaba francamente desmoralizada, con el personal de máquinas sin bajar a su zona habitual de trabajo, mientras que los de puente nos dedicábamos a situarnos frecuentemente, para verificar y celebrar el lento progreso hacia Tenerife, pendientes permanentemente de la radio, único vínculo que teníamos con tierra. Los más jóvenes y los menos veteranos sufrían visiblemente, haciendo su aparición las lágrimas en algunos casos, llegando al punto de desesperarse como si se tratara de náufragos en un bote sin cubierta en pleno Océano Pacífico. A fin de distraerlos, dándoles algo en que pensar y alimentar sus esperanzas, así como la de evitar la apatía y la sensación de abandono que se iba implantando a bordo, se me ocurrió solicitar autorización al capitán para animar al contramaestre y marineros a colocar todos los encerados y toldos que hubiese a bordo, que eran bastantes, en toda la superestructura, aprovechando todos los medios utilizables: palos, puntales, barandillas, cumbres, etc., a fin de conseguir aumentar el abatimiento que con el viento reinante del NE fuerza 4, nos acercaría inevitablemente a nuestro puerto de destino. La respuesta de la tripulación fue positiva e inmediata. Los oficiales de puente manteníamos las guardias, llevando a cabo numerosas observaciones, animando al resto al observar el progreso del buque hacia Tenerife. El día 7 a las 22-40 establecemos contacto por radio con el buque-tanque de nuestra compañía Ciudad Rodrigo (1940, 3.942 TRB, otro veterano de la SOPONATA), que había salido de Tenerife en compañía del remolcador CEPSA Segundo (1958, 164 TRB), al objeto de auxiliarnos. Por radio, el inspector nos recordó la conocida frase “cada vez que sale el sol, amanece un nuevo día”. Alguien, presente en el cuarto de derrota recuerdo que comentó: “a este hombre lo han cambiado”, atendiendo al especial carácter del que estaba dotado.

El día 8, a las 08,12 h establecimos contacto con el Ciudad Rodrigo de nuevo para facilitarles nuestra situación: 29-52N 14-23W. Ambos buques se avistaron a 11,30 h, estando a nuestro costado a las 12,30 h. Me cupo el deber de ir a buscar, en uno de nuestros botes salvavidas, a los 3 jefes de máquinas de la Compañía y al inspector que, en calidad de expertos, viajaban a bordo del Ciudad Rodrigo. La distancia me pareció extraordinariamente grande, tanto en nuestro viaje de ida como el de vuelta al Arapiles. A 12,50 h se hacía firme el remolque en el Ciudad Rodrigo y a las 15,20 en el CEPSA Segundo. A 16,37 h comenzamos a ser remolcados hacia Santa Cruz de Tenerife y veinte minutos después navegamos remolcados sin novedad.

Al día siguiente, día 9, 13ª singladura desde Palma y 26ª desde Sidón, quedamos fondeados en Santa Cruz de Tenerife a las 17 h. Había finalizado una aventura poco común, incluso para la época.

El petrolero “Arapiles”, construido en 1931, había sido sueco y portugués

Los “expertos” consiguieron en este último día 9 arrancar el motor de babor a las 03,10 h, 03,25 h, 08,54 h y 09.30 h, manteniéndose en funcionamiento sólo unos pocos minutos en cada ocasión, lo que no evitó el fatídico telegrama, finalmente y poco antes de llegar, de “arrancado definitivamente el motor de babor”. A la práctica totalidad de la tripulación, que habíamos vivido aquel accidentado viaje, nos pareció injusto, tanto el trato dispensado a la tripulación de máquinas que se había esforzado hasta el límite a lo largo de todo aquel interminable viaje, sufriendo innumerables averías no achacables a ellos, amén de las culatas soldadas, y de las que ahora se les hacía responsables para mayor gloria de los expertos que, quizás aprovecharon la velocidad y el arrastre creado por el efecto de las dos unidades remolcadoras para poner en marcha cinco horas antes de la llegada, y tímidamente, un sólo motor. El injusto final para ellos fue el desembarque automático de los cinco oficiales de máquinas a nuestra llegada a puerto.

Por nuestra parte, muchos comentarios despertó, en aquellos tiempos, el tema del efecto que pudieron tener las velas en nuestro avance. Lamento sinceramente que en aquellos momentos una persona tan aficionada a la fotografía como yo, no me acordase de inmortalizar el momento con la máquina alemana comprada en Ceuta, que empleaba por entonces. Probablemente, la culpa la tuvo la tensión reinante.

En mi opinión, parece indiscutible el consuelo y la esperanza aparecidos en los ánimos de los tripulantes que más sufrían, aumentando la alegría de ver como nos acercábamos, “sin prisa pero sin pausa”, a nuestro anhelado destino. Podrá decirse que un aparejo improvisado, como el relatado, en un petrolero cargado, no podría tener un efecto apreciable, y que el avance de debió a la deriva ocasionada por la corriente. Los que vivimos aquel episodio pudimos observar los grandes remolinos formados en el costado de barlovento, en los que nada tenía que ver la corriente, y que dependían sólo del efecto del viento. Bien es cierto que toda la obra muerta actuaba como una vela, pero nuestra aportación tuvo forzosamente que ampliar esta, puesto que en el barco cargado el costado no salía demasiado del agua.

Debemos reconocer el alivio que el episodio de las velas tuvo en el enrarecido ambiente que se respiraba a bordo pero, por desgracia, nunca conoceremos la parte de la distancia navegada debida al abatimiento y, de forma especial, a la contribución de las velas, pero nunca dudamos que nos permitió reducir el tiempo que nos separaba de nuestro puerto de destino.

(*) Capitán de la Marina Mercante

Fotos: Archivo Enrique García Melón.



Desguace del petrolero español “Arteaga” (1990-2007)

Juan Carlos Díaz Lorenzo

Se ha ido de la mar para siempre el petrolero “Arteaga”, segundo de este nombre que enarboló la contraseña de PETRONOR, pues el primero, como conocen nuestros lectores, desguazado hace ya algunos años, fue en su momento el mayor buque construido en España y el mayor del mundo en su clase construido sobre grada.

Para su último viaje lo hizo con el nombre de “Energy” y hasta que se decidió su desguace había navegado como “Ocean Energy” y contraseña de la sociedad Rosaceae Overseas SA PT (gerencia de PT Arpeni Pratama Ocean Line Tbk), abanderado en St. Kitts & Nevis. El 30 de diciembre de 2012 arribó a los “roads” de Chittagong y el día de San Silvestre fue varado en la orilla y poco después comenzó su desmantelamiento.

Por espacio de 17 años este buque navegó enarbolando bandera española y portuguesa. A finales de 1987, PETRONOR contrató con Astilleros Españoles la construcción de dos petroleros tipo “suez-max”, previéndose su entrega para finales de 1990. Bautizados con los nombres de “Arteaga” y “Butrón”, entraron en servicio en noviembre de 1990 y abril de 1991, ocupándose  de su explotación Naviera del Golfo de Vizcaya.

Construcción número 52 de la factoría de AESA en Puerto Real, era un buque de 77.399 toneladas brutas, 42.585 toneladas netas y 140.189 toneladas de peso muerto, siendo sus principales dimensiones 274,30 m de eslora total -265 m de eslora entre perpendiculares-, 43,24 m de puntal, 23,80 m de manga y 15,70 m de calado. Podía cargar 166.695 metros cúbicos en seis tanques y estaba propulsado por un motor Burmeister & Wain 5S70MC, con una potencia de 18.552 caballos sobre un eje y una velocidad de 15 nudos. Código IMO 8716370.

El petrolero “Arteaga”, en aguas de Brasil

Reconvertido en “bulkcarrier” con el nombre de “Ocean Energy”

En octubre de 1997 ambos buques, así como la citada compañía, fueron vendidos a Ondimar Transportes Marítimos (gerencia de Ibaizábal Management Services), una sociedad de la familia Aznar, de Bilbao, y abanderados en el segundo registro de Madeira. Según publicó la prensa nacional entonces, la decisión de venta de la citada compañía naviera y de los buques propiedad de PETRONOR estaba motivada por las circunstancias del mercado de fletes, que hacía innecesario el mantenimiento de una flota propia para garantizar la cobertura de las necesidades de transporte, además de que, en la nueva estrategia de las compañías refinadoras, al tratarse de un elemento principal, aconsejaba prescindir de una actividad tan específica y económicamente arriesgada y ponerla en manos de compañías especializadas.

Los petroleros “Arteaga” y “Butrón” estuvieron otros cinco años fletados por PETRONOR. En abril de 2005, el buque de esta historia embarrancó en las proximidades del puerto de Dalian (China) con un cargamento de caso 120.000 toneladas de crudo. Pudo ser reflotado después de aligerar parte de la carga y entró en dique seco para efectuar reparaciones.

Hasta noviembre de 2007 ambos buques enarbolaron la contraseña de Ondimar. Al tratarse de petroleros monocasco su operatividad en determinados países estaba cada vez más limitada, por lo que se decidió su sustitución por dos nuevos petroleros de doble casco llamados “Monte Toledo” y “Monte Granada”, a los que se sumó uno tercero, de segunda mano, llamado “Monte Umbe”.

Vendido en 54 millones de dólares a la citada compañía indonesia, el petrolero “Arteaga” inició una nueva etapa en el primer cuatrimestre de 2008 reconvertido en “bulkcarrier” tipo “capesize” –en la prensa especializada se publicó la intención de transformarlo en FPSO–, solución que también se ha dado a otros muchos petroleros cuya vida útil todavía podía prolongarse unos años.

Fotos: Rogério Cordeiro y Nasution (www.shipspoting.com)



Fotos marineras. Primera tripulación del petrolero “Talavera” (1960)
junio 21, 2012, 1:41 pm
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Juan Carlos Díaz Lorenzo

En mayo de 1960, cuando entró en servicio, el petrolero “Talavera” era el mayor buque construido en España. Correspondía dicho honor a la Compañía Española de Petróleos (CEPSA) y al histórico astillero de la Sociedad Española de Construcción Naval en Matagorda (Cádiz), en el que, por entonces, se encontraba en grada un buque gemelo que se llamaría “San Marcial”.

De 20.696 toneladas brutas, 11.022 toneladas netas y 32.498 toneladas de peso muerto, medía 195,53 m de eslora total -187 m entre perpendiculares-, 27,40 m de manga, 13,99 m de puntal y 10,73 m de calado máximo. Podía cargar 45.344 metros cúbicos y estaba propulsado por dos turbinas de vapor Parsons, con una potencia de 15.500 caballos sobre un eje y una velocidad de 17 nudos.

Foto de la primera tripulación de puente del petrolero “Talavera”

En la foto que acompaña vemos a los oficiales y alumnos de puente del petrolero “Talavera”, recién entregado el buque. De izquierda a derecha: José María Pedemonte González de Ampuero, alumno, apoyado en la tapa de regala; José Luis Aldecoa Albizu, tercer oficial; Ricardo Frutos, alumno; Vicente Irastorza Múrtula, alumno; Nemesio A. González Ramos, segundo oficial; Ildefonso Gastañaga Dúo, capitán y José García y Sáinz de Navarrete, primer oficial.

Agradecemos especialmente a Manuel Delgado Rodríguez, jefe del Departamento PASCAL de CEPSA Operaciones Marina y Aviación y a José María Pedemonte González de Ampuero, el interés que se han tomado en identificar a las personas que aparecen en la foto.

Foto: Archivo de Manuel Delgado Rodríguez



Fotos marineras. Oficiales del petrolero “Talavera” (1960)

Juan Carlos Díaz Lorenzo

En mayo de 1960, cuando entró en servicio, el petrolero Talavera era el mayor buque construido en España. Correspondía dicho honor a la Compañía Española de Petróleos (CEPSA) y al histórico astillero de la Sociedad Española de Construcción Naval en Matagorda (Cádiz), en el que, por entonces, se encontraba en grada un buque gemelo que se llamaría San Marcial.

De 20.696 toneladas brutas, 11.022 toneladas netas y 32.498 toneladas de peso muerto, medía 195,53 metros de eslora total -187 metros entre perpendiculares-, 27,40 metros de manga, 13,99 metros de puntal y 10,73 metros de calado máximo. Podía cargar 45.344 metros cúbicos y estaba propulsado por dos turbinas de vapor Parsons, con una potencia de 15.500 caballos sobre un eje y una velocidad de 17 nudos.

El petrolero "Talavera", atracado en el puerto de Santa Cruz de Tenerife

Sin embargo, este hito en los anales de la industria naval nacional duraría poco tiempo. Ambos pertenecían al denominado tipo Z del Plan de Nuevas Construcciones de la Empresa Nacional Elcano de la Marina Mercante, para cuya flota también fue construido el petrolero Bahía Gaditana, entregado en octubre de 1961 y que los superaba por muy poco. Registraba 20.867 toneladas brutas, 13.718 toneladas netas y 35.470 toneladas de peso muerto, en un casco de 202,72 metros de eslora total -192 metros entre perpendiculares-, 26,62 metros de manga, 14,20 metros de puntal y 10,73 metros de calado. La propulsión era diesel, con una potencia de 15.000 caballos y 16,5 nudos de velocidad.

Naviera Vizcaína construyó otros dos buques gemelos en el astillero de la Empresa Nacional Bazán, en Ferrol, Bilbao y Guernica, y entraron en servicio en enero y noviembre de 1962. Tenían algunas diferencias en su apariencia con los otros petroleros del mismo tipo y eran buques de 21.592 toneladas brutas, 9.830 toneladas netas y 35.380 toneladas de peso muerto, siendo sus principales dimensiones 202,67 metros de eslora total -192 entre perpendiculares-, 26,67 metros de manga, 14,23 metros de puntal y 11,14 metros de calado. Propulsados por dos turbinas de vapor Parsons, con una potencia de 15.500 caballos y 16,2 nudos de velocidad.

En pleno auge del gigantismo de la construcción naval española, el 30 de noviembre de 1963 fue botado en Astilleros de Cádiz el casco del petrolero Elcano –modificación del tipo Z, de 224,60 metros de eslora y 51.000 toneladas de peso muerto-, que entró en servicio en agosto de 1964 y entonces ostentó el honroso título, por poco tiempo, de ser el mayor de España. Fue el primero de los petroleros de crudo con la superestructura a popa. 

En la foto que acompaña vemos a los oficiales y a un alumno de puente del petrolero Talavera en 1960, recién entregado el buque. De derecha a izquierda: José García y Sáinz de Navarrete, primer oficial; Ildefonso Gastañaga Dúo, capitán; y Nemesio González Ramos, segundo oficial. Nos gustaría identificar a los cuatro restantes, por lo que pedimos la colaboración de nuestros estimados lectores.

Los oficiales del petrolero "Talavera", con su capitán, Ildefonso Gastañaga

Fotos: Archivo Juan Carlos Díaz Lorenzo