De la mar y los barcos


Atentado en Puerto Rico

Rafael Jaume Romaguera (*)

En 1965 mandaba yo el buque “Satrústegui” que, con su gemelo “Virginia de Churruca” hacía la línea de la Compañía Trasatlántica Española con salida mensual de Barcelona y escalas en puertos del Mediterráneo, Cádiz y Santa Cruz de Tenerife hacia varios puertos del Caribe. Estuve al mando de dichos buques, mixtos de pasaje y carga general, desde 1963 al 1969 ambos inclusive. Guardo muy grato recuerdo de dicha línea en el periodo mencionado, que con buen tiempo en la mayor parte del viaje, agradables escalas y las excelentes dotaciones de que se disponía,  era fácil mantener la imagen de los barcos como auténticos yates.

El día 9 de octubre de 1965, estábamos en San Juan de Puerto Rico, atracados babor al muelle efectuando operaciones de descarga. Después del horario normal de aquel día, se hizo media jornada extra de 7 tarde a 11 noche, con objeto de igualar los tiempos de trabajo en una bodega que iba recargada, y al final, serían las once y cuarto, me dio parte el primer oficial en mi despacho de que la descarga pendiente para el día siguiente había quedado igualada en todas las bodegas, quedando asegurada la salida prevista hacia Santo Domingo para las cinco de la tarde.

Estampa marinera del buque “Satrústegui”

Le dí orden de que en el resto de la noche, las guardias de los oficiales de cubierta, bastaba que las hicieran solo de permanencia, ya que aquel puerto era muy tranquilo y estaba vigilado.  Nada más terminada la frase, se notó una fuerte sacudida y un gran ruido, que resultó ser la explosión de una bomba magnética adherida al casco que procedía de la zona delantera del buque. Acudimos de inmediato al castillo de proa, y en los finos del casco en estribor en el tanque rasel se apreció un gran boquete, con gran parte de la chapa deformada y vuelta hacia fuera en los bordes.

Avisamos al Coast Guard, cuyos efectivos llegaron rápidamente en una lancha de su servicio y con sus potentes focos pudimos ver con detalle el boquete de 1,70 x 0,60 m que en su parte baja estaba en la línea de flotación, quedando algunas toneladas de agua en la parte inferior del tanque que había contenido agua potable, y que inmediatamente se mezcló con la del mar. Por suerte no hubo daño personal alguno, que de haber explosionado mientras se operaba, podría haber tenido graves consecuencias, ya que saltaron como balas varios remaches de babor del rasel al muelle.

El capitán Jaume inspecciona los daños producidos por la explosión

Reunidos en el lugar del siniestro los oficiales y yo con el personal del Coast Guard, se dedujo que la elección del sitio para la colocación del artefacto, se hizo aprovechando el sector oscuro que proporcionaba la sombra que daba el abanico del castillo al alumbrado de cubierta en los finos de estribor. Desde la lancha revisamos todo el costado de estribor así como los finos de popa y proa de babor, asegurándonos de que no había más bombas. Al despedirnos del oficial del Coast Guard, éste nos aseguró que desde aquel momento mantendrían vigilancia constante evitando que se nos aproximara bote alguno.

Al día siguiente nos visitaron el cónsul general de España, D. Ramón Ruiz del Árbol y el agente jefe del F.B.I. en Puerto Rico, interesándose por el atentado y para ver in situ los efectos del mismo. En mi presencia le instó el Cónsul al agente que se investigara a fondo el asunto, replicándole él que por supuesto se iba a hacer con todo interés y  obligación,  ya que había sido un sabotaje realizado en territorio U.S.A. 

Comuniqué por télex los detalles del atentado a la dirección de Compañía Trasatlántica Española y con cierta dificultad por ser domingo, pude contactar por teléfono con algún directivo y así agilizar la urgente reparación y poder proseguir viaje. Conseguí reunirme con el ingeniero jefe del astillero local, y al no haber dique disponible, se optó por elevar la proa del barco achicando todos los tanques de agua dulce de proa y con la ayuda de dos piezas de 10 toneladas facilitadas por el astillero y colocadas en el coronamiento de popa, quedó todo el boquete por encima de la línea de flotación, lo que permitió efectuar la reparación en cuatro días y así obtener el certificado de navegabilidad expedido por el Lloyd´s Register para poder continuar viaje.

Los trabajos de reparación se efectuaron en cuatro días

Posteriormente supe que una organización anticastrista radicada en Miami, se había atribuido la autoría del sabotaje, pero las autoridades no dieron información alguna. El embajador de España en Washington, D. Alfonso Merry del Val, formuló la protesta del Gobierno español.

El Agente Jefe del F.B.I. en Puerto Rico, cumplió lo prometido llevando a cabo una exhaustiva investigación, como consecuencia de la cual se logró detener al supuesto autor de la colocación de la bomba, un exiliado cubano que llevó a cabo el atentado como represalia contra el Gobierno español, por comerciar con el Gobierno castrista de Cuba.

Casi dos años después, en junio de 1967, fui llamado como testigo al juicio que tuvo lugar en San Juan de Puerto Rico. En el interrogatorio al supuesto saboteador, éste se declaró culpable de los hechos, lo que facilitó la rapidez del juicio y la benevolencia del juez, que según supe más tarde se iba inmediatamente de vacaciones. La sentencia, que todo el mundo calificó de suave, fue de un año de libertad vigilada, debiéndose presentar los días primeros de cada mes en el puesto principal de Policía de San Juan de P. Rico hasta cumplir el año de la sentencia.  La incredulidad de los rostros de los presentes, consignatario, Jefe del FBI, Oficial Jefe del Coast Guard y yo mismo, era patente ante tan  moderada sentencia.

En el tiempo transcurrido desde el atentado hasta el juicio, había yo mantenido cierta relación de amistad con el Jefe del F.B.I., quien me había ido explicando sus teorías acerca de los motivos del sabotaje.  Por tanto, no me extrañó que después del juicio me invitara a visitar su oficina, donde para demostrarme su decepción me enseñó el montón de carpetas que se elevaba casi medio metro sobre su mesa y que constituían el esfuerzo de su trabajo de investigación del asunto.  

(*) Capitán de la Marina Mercante

Fotos: Archivos de Rafael Jaume Romaguera y Manuel Marrero Álvarez


13 comentarios so far
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¡Como pasa el tiempo, querido Capitán! Recuerdo aquel 9 de noviembre de 1965, cuando regresaste a Tenerife, primer puerto español, después de ese atentado que tanto nos tuvo preocupados a todos y en el que no hubieron víctimas por verdadero milagro, aunque finalmente, la sentencia de la justicia portorriqueña, casi convirtiera en victima al terrorista. Y es que, como se observa, “en toda época y partes cuecen habas”. Fuerte abrazo

Comentario por Manuel Marrero Alvarez

Una vez más, admirado, el Capitán Jaume hace gala de su dilatada y casi novelesca vida profesional. Te deseo todo lo mejor, querido Rafael y sobre todo,que sigas dándonos a conocer tus múltiples e interesantes experiencias. En el Satrústegui tuve la suerte de hacer las prácticas con los capitanes Larrañaga, Onzaín y Blasi.
Juan Cárdenas.

Comentario por Juan Cárdenas

Se disfruta leyendo estos relatos. Me permito animarle a seguir con ellos, ya que además de disfrutar se aprende.

Un cordial saludo.

Comentario por Juan

Saludos desde Caracas. Remito el texto anexo en el cual hallar referencias a espa{a y sus mercantes durante la II guerra mundial. mis mejores deseos para que pasen feliz nochebuena de navidad y lo mejor en el 2014. seguidor que lo admira mucho y agradece la calidad de sus cronicas,

alfredo schael

http://edgareblancocarrero.blogspot.com/2013/01/argentina-uruguay-chile-y-venezuela_4172.html

Comentario por alfredo schael

Aunque no tengo la envidiable memoria del Capitán Jaume para relatar con la precisión que él lo hace, quiero recordar que pasados algo más de veinte años del acontecimiento que él vivió en San Juan y que tan exhaustivamente nos relata, a unos de los buques de la serie Galeona a su paso bajo el puente Verrazano entrando en New York, le fué arrojada una pierda de dimensiones considerables desde el citado puente. Afortunadamente los miembros de la tripulación que se disponía a atender la maniobra de atraque desde esta parte del buque no sufrieron milagrosamente, daño alguno.Si la zona de la cubierta donde impactó el objeto, sufrió alguna ligera abolladura sin importancia.Al parecer, el acto fue reinvidicado por antricastrístas afincados en EE.UU. en protesta por haber reanudado trasatlánticas escalas en la Perla de las Antillas
Juan Cárdenas.

Comentario por Juan Cárdenas Soriano

La AIN cubana, acusaría con posterioridad del atentado del buque Satrústegui al pediatra,de origen cubano, Orlando Bosch Avila ;así como del sufrido por el buque Coromoto, ocurrido el 13 de Septiembre del 1968 en el mismo puerto.En el caso del buque Coromoto merece la pena comentar, que tripulantes que se encontraban a bordo en el momento del atentado, vieron con sorpresa como segundos despues de sufrir el atentado un elicóptero del Costguard se posicionaba sobre el guardacalor del buque ofreciendo una bomba de achique…En este caso la bomba fué colocada a la altura del codaste.La explosión se produjo mientras el buque efectuaba la maniobra de salida.El Coromoto sufrió averias de consideración en codaste,bocina y eje; que obligo a su entrada en dique, donde permaneció por varios dis.Siempre se comento la implicación de la CIA en este atentado.La Agencia de Informacion Nacional de Cuba ha establecido siempe una estrecha relación entre el citado pediatra y la familia Buhs.

Juan Cárdenas

Comentario por Juan Cárdenas Soriano

Buenos tardes:

Viajé en este barco en 1966. Salí con mi familia desde Cartagena de Indias hasta Barcelona, haciendo escala en Caracas, Santa Cruz de Tenerife y Cádiz. Zarpó el día 25 de agosto y llegamos el 10 de septiembre.

Nunca olvidaré este viaje. Me he emocionado al ver noticias de este barco, pues durante muchos años intenté saber algo por internet, y no aparecía nada. No sé en casa de qué hermano estan las fotos pero si las recupero las colgaré.

Saludos.-

Comentario por Emilio Oliver

Hace 50 años cruce el Atlántico desde Barcelona a Caracas con el Satrustegui al mando del capitán D. Rafael, nunca me he olvidado de el, de lo amable que fue con nosotros, con mi madre y mi hermano que nos íbamos a reunir con mi padre.
Veníamos de Mallorca y cuando nos enteramos que el capitán era mallorquín nos dio mucha ilusión, a partir de entonces el nos ayudo en todo, como hacia con todo el mundo, yo estuve bastante enferma durante el trayecto y el hizo todo lo que estuvo en su mano, nunca lo olvidare. Y ahora voy a leer toda esta historia que le paso que nunca supe nada hasta ahora.
SALUDOS A UN BUEN CAPITAN. DE LA FAMILIA FERRA.

Comentario por Maria Antonia Ferra Moragues

Yo tuve el placer de viajar en el Satrústegüi tres veces en mi vida, la primera vez tenía 8 años y medio, la segunda tal vez 12 y la tercera probablemente 13, mi padre fué campeón de los torneos de ajedrez, no recuerdo si las tres veces, y mi madre compartía tablao en cubierta con los andaluces de la tripulación, nunca he olvidado ni lo haré las maravillas de estos viajes.
GRACIAS

Comentario por María Victoria Whittingham Munevar

Rciba un cordial saludo desde Bogotá, Colombia. Encontré na carta de mi madre, escrita el 11 de octubre de 1965,desde su barco Satrustegui; me gustaría mucho escanearla y enviársela. También saber si la recuerda a ella. Se llamaba María Teresa Alvarez Gaitán; en ese año tendría algo mas de 20 años.
Cordialmente, Maria Claudia de Santos

Comentario por Maria Claudia de Santos

Entonces era Ud el Capitán del viaje en el que llegue con mis padre y hermana al puerto de Verá cruz procedentes de Génova en 1968? Podrá recordarme cuanto tiempo fue el viaje 3 semanas o 3 meses?
Bendiciones

Comentario por Otto Gimmel

La duración del viaje era de aproximadamente tres semanas,día mas día menos ;en función del estado de la mar y el tiempo de estadía en puertos intermedios.

Comentario por JuanCárdenas

Gacias al creador del blog y al capitán Romaguera por su relato del atentado en Puerto Rico. Recuerdo que embarcamos mi familia y yo, que tenía entonces 10 años, en el “Virginia de Churruca” a finales de Agosto en Cartagena de Indias tocando en la Guaira, Tenerife y Cadiz y llegando a Barcelona el 17 de Septiembre de 1968. Fue para mí una aventura inolvidable, y recuerdo también haber pasado miedo por culpa de una mar enbravecida que levantaba muchisimo la proa camino de las canarias despues de haber disfrutado los juegos con motivo de pasar por la mitad del viaje.

Comentario por victor ruiz rivas




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